
Rodolfo Soriano-Núñez Sábado, 01 de Julio del 2023
Tucho Fernández, hasta hoy arzobispo de La Plata, colaborador muy cercano del papa Francisco desde que era arzobispo de Buenos Aires.
Con el nombramiento de Tucho Fernández, todos los cargos clave en la curia ya son personas cercanas al papa Francisco.
Por Rodolfo Soriano-Núñez
Como una bomba cayó en Roma el nombramiento de Víctor Manuel Tucho Fernández, hasta hoy arzobispo de La Plata, Argentina, como nuevo prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
Además, publicó una carta al arzobispo Fernández en la que, de manera explícita, afirma: “el dicasterio que presidirás en otras épocas llegó a utilizar métodos inmorales. Fueron tiempos donde más que promover el saber teológico se perseguían posibles errores doctrinales. Lo que espero de vos es sin duda algo muy diferente.”
Aunque en principio lo dicho en esa carta se aplica de manera más directa a las prácticas de la antigua Santa Inquisición, que llegó incluso a condenar a muerte a algunos de los acusados ante esa instancia, también se puede aplicar a las prácticas que caracterizaron a la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe durante la gestión del entonces cardenal Joseph Ratzinger y después con sus sucesores, como en el caso del antiguo arzobispo de San Francisco, California, William Joseph Levada.
Esa manera de entender el trabajo de esa congregación hizo que Francisco removiera de su cargo al cardenal alemán Gerhard Ludwig Müller en 2017. Desde entonces Müller se ha convertido en uno de los más feroces críticos de Francisco y, siempre que tiene oportunidad de hacerlo, insinúa que su pontificado está marcado por las que él considera que son desviaciones doctrinales.
La más reciente confrontación ocurrió en marzo de este año, cuando Müller insistió en que se rodea de personajes que le dan la razón en todo y de no considerar debidamente los temas de moral.
Aunque el ahora titular, el cardenal español Luis Francisco Ladaria es también miembro de la Compañía de Jesús, Ladaria hizo toda su carrera en Roma, al amparo de Joseph Ratzinger y luego de Benedicto XVI. Fue gracias a ello que, cuando Müller y Francisco tuvieron marcadas diferencias en la conducción de la Iglesia, Ladaria se encontraba como segundo en la Congregación para la Doctrina de la Fe, posición desde la que Francisco lo elevó a titular cuando cesó a Müller.
Además de que le insiste a Fernández en la importancia de apoyar el trabajo de la Comisión para la Protección de los Menores, Francisco también le hace ver la importancia de “aumentar la inteligencia y la transmisión de la fe al servicio de la evangelización, de modo que su luz sea criterio para comprender el significado de la existencia, sobre todo frente a las preguntas que plantean el progreso de las ciencias y el desarrollo de la sociedad”.
Lejos de que sea sólo proteger lo que se entiende hasta ahora como doctrina de la Iglesia, Francisco le pide al nuevo responsable de la Doctrina de Fe “aumentar la inteligencia”.
El cargo es el segundo más importante en la estructura de la Iglesia Católica, inmediatamente bajo las órdenes del papa Francisco. Es un nombramiento inesperado en la medida que el todavía titular, el cardenal Ladaria aún no cumple los 80 años, que es la edad de jubilación reglamentaria para quienes son cardenales en la Iglesia Católica.
El nombramiento de Fernández ocurre luego de que se le vio como el gran perdedor del proceso para seleccionar al nuevo arzobispo de Buenos Aires, cargo que recayó en Jorge Ignacio García Cuerva, hasta hace unas semanas obispo de Río Gallegos, en el sur profundo argentino.
Estrecha colaboración
Fernández ha sido un estrecho colaborador de Francisco desde que era arzobispo de Buenos Aires. Fue rector de la Pontificia Universidad Católica de Buenos Aires, también conocida como Universidad Católica de Argentina.
Fernández operó desde ese cargo algunas de las decisiones más controversiales del entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio, como la creación del Observatorio de la Deuda Social.
Esa entidad se creó al amparo de la Universidad. En ella participan exdirectivos y extécnicos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, INDEC, que, en la primera década de este siglo tuvieron una severa confrontación con el entonces presidente Néstor Kirchner por la manera en que se habían modificado, a pedido suyo, los criterios para medir indicadores clave de la economía argentina, como la inflación y el índice de pobreza, entre otros.
Algunos de los técnicos del INDEC se fueron a paro en 2004 y, como resultado de ello, Bergoglio les ofreció la posibilidad de continuar su trabajo desde lo que, más adelante, sería el Observatorio de la Deuda Social Argentina.
Desde 2004, el ODS publica de manera regular una serie de encuestas y otros estudios que ofrecen una visión distinta a la del INDEC sobre la realidad económica y social de Argentina.
Fernández fue nombrado en 2018 como arzobispo de La Plata para reemplazar al ahora emérito Héctor Rubén Aguer, quien—como Bergoglio—fue obispo auxiliar de Buenos Aires en los noventa, pero a diferencia del ahora papa Francisco, está vinculado al Opus Dei.
Con el nombramiento de Fernández, la totalidad de la curia en Roma ha sido nombrada ya por Francisco.
Es inminente que Fernández sea nombrado cardenal por Francisco e incluso en caso de que el papa argentino falleciera, el nuevo responsable de la Doctrina de la Fe estará al frente de esa instancia por al menos cinco años.