Sheinbaum endurece control informativo ante presión de Estados Unidos

Los Ángeles Press

Compartir

Ayer en Palacio Nacional, la consejera jurídica de Sheinbaum, Luisa María Alcalde hizo el trabajo que antes solían hacer los voceros o directores de comunicación social.

A pesar de los reiterados llamados de Sheinbaum a que se respete la soberanía de México, en El Paso, Texas, se informó que será desde ahí que Estados Unidos despliegue su estrategia contra el narcotráfico en América Latina.

Los Ángeles Press

La actividad de este jueves 4 de junio en Palacio Nacional no puede leerse aislada. Estados Unidos se instaló en la agenda presidencial desde finales de abril, cuando su Embajada en México notificó a Claudia Sheinbaum, horas antes de hacerlo público, que buscaba proceder contra Rubén Rocha Moya y otros nueve integrantes de su círculo político más cercano en Sinaloa.

Desde entonces, Sheinbaum ha tenido pocas ocasiones para construir un mensaje ajeno a esa presión. Casi todo termina atravesado por la necesidad de responder a lo que su gobierno presenta como una "embestida externa".

Hoy, al menos en teoría, Sheinbaum quería hablar de otras cosas. En el diseño original de la jornada quería dedicar la mayor parte del tiempo a celebrarse a sí misma por la manera en que su gobierno ha organizado la Copa Mundial de Fútbol que se inaugurará en unos cuantos días en lo que era el Estadio Azteca.

Ella y su equipo hicieron todo lo posible por hablar de otros temas, pero la realidad volvió a imponerse. En parte, porque Sheinbaum así lo ha permitido. En parte, porque su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, decidió reaparecer en la vida pública del país para defenderla a ella y, al mismo tiempo, exculpar a Donald Trump.

La reaparición de López Obrador confirmó la misma línea que Sheinbaum ha sostenido desde Palacio Nacional: deslindar a Trump de la tensión actual entre México y Estados Unidos.

López Obrador, como se puede ver en el mensaje de redes sociales que aparece después de este párrafo, incluso pide que le devuelvan al Trump de su primera presidencia, el que, entre otras muchas cosas, le devolvió, a los pocos meses de haberlo arrestado al general Salvador Cienfuegos, a quien López Obrador condecoraría, en su gestión presidencial, en Perote, Veracruz.

Por si la incursión de López Obrador no hubiera sido suficiente, Sheinbaum ayer envió a su consejera jurídica a hacer el tipo de trabajo que suelen hacer los voceros o directores de comunicación social.

La tarde del miércoles 3 de junio fue posible ver a Luisa María Alcalde, la exsecretaria de Gobernación y exlíder nacional de Morena, ejecutar lo que cualquiera que sepa leer entre líneas debe entender como una advertencia de la presidencia: si me contradices, atente a las consecuencias jurídicas.

Captura de pantalla de la actividad del 3 de junio de 2026.

Que haya diferencias entre la manera en que un gobierno y los medios interpretan tal o cual hecho no es algo nuevo. Incluso en tiempos del más feroz control de los medios, el que ejercían Lázaro Cárdenas, Miguel Alemán, Gustavo Díaz Ordaz o Felipe Calderón Hinojosa, había voces disidentes en México que recibían las llamadas telefónicas de los jefes de prensa que molestos amenazaban, cuando se trataba de medios impresos, con dejar de vender el papel necesario para imprimir un periódico, o con cancelar la concesión si la indisciplina venía de una estación de radio.

Ayer, paradójicamente vestida de blanco, lo hizo la consejera jurídica que dejó ver qué tanto desea el actual gobierno imponer su interpretación de cualquier cifra, de cualquier hecho, con la amenaza implícita de que, quien no siga el dictado informativo se las tendrá que ver con la abogada de la Presidencia de la República.

Es difícil saber qué tan lejos llevará el gobierno federal la amenaza implícita de usar a la consejera jurídica para tratar de disciplinar a los medios de comunicación. Lo que es claro es que en Palacio Nacional se ha instalado ya una actitud que busca imponer a como dé lugar el consenso acerca de las razones por las que el actual gobierno enfrenta problemas con Estados Unidos.

La idea parece ser que Morena está libre de influencia de narcotraficantes y que los problemas que enfrenta desde hace un mes Rubén Rocha Moya y, durante las últimas 36 horas los gobernadores de Sonora y Tamaulipas, Alfonso Durazo y Américo Villarreal, respectivamente, son por la mala fe de algunos actores y no porque el Movimiento de Regeneración Nacional esté infiltrado por los cárteles del narcotráfico.

Tanto en la carta de López Obrador como en las palabras de Luisa María Alcalde hay ecos de la denuncia que viene repitiendo cada que puede Sheinbaum acerca de ser víctima de una embestida que no sólo la afectaría a ella sino que habría envenenado también la percepción de Donald Trump. Si uno creyera en lo que dicen López Obrador y Sheinbaum, el problema no es Trump. El problema son sus amigos de la extrema derecha de Estados Unidos.

Hoy mismo, Sheinbaum dijo un poco después de las nueve y media de la mañana que “Trump habló muy bien de México en su momento cuando López Obrador (era presidente); ahora ha hablado muy bien de mí, muchas veces, y se lo agradezco mucho. Por eso yo digo que tengo mis reservas de que sea el presidente Trump”. Una vez más habló de una “relación de respeto”, al tiempo que manifestaba “reservas” acerca de que fuera él quien encabece la ofensiva contra México.

Sea él o no, lo que es claro es que los signos están por todas partes. Hoy mismo en las ediciones matutinas de los diarios de El Paso, Texas, se anuncia que serán las tropas estacionadas en el Fuerte Bliss, ubicado en la zona metropolitana de El Paso-Ciudad Juárez las que encabecen el combate al narcotráfico en América Latina.

Por lo pronto, ayer por la tarde, Luisa María Alcalde dejó ver qué tan lejos llevará el gobierno de Sheinbaum la idea de afirmar su verdad respecto de cualquier tema en la agenda pública nacional, mientras que hoy en la mañana, Sheinbaum misma hizo todo lo posible por eludir estos temas y fue sólo hasta que alguien le preguntó cuando dejó de elogiar a su propio gobierno por la organización del Mundial para empezar a tratar estos asuntos.

Hacia el final de la actividad, Sheinbaum volvió a reprochar a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación los destrozos que ocurren cuando salen a las calles de la Ciudad de México, así como el hecho que abiertamente llamen a boicotear el Mundial de Fútbol.

Antes, al inicio de la actividad, el secretario de Salud del gobierno de Sheinbaum, David Kershenobich, insistió en que las dependencias de ese sector están listas para hacerle frente a la llegada de visitantes de todo el mundo.

Aseguró que habrá filtros y controles para evitar contagios y minimizó la posibilidad de contagios de ébola en México.

Captura de pantalla de la actividad del 4 de junio de 2026.