Antonio Rosales Jueves, 23 de Abril del 2026, 02:15
Por Antonio Rosales
En memoria de las víctimas mortales de los terremotos de 1985 y 2017, en México.
A muerte hiede el aire,
coloreando de sombras el alma,
ensordecida por silencios gigantes
que abrazan, ahogan, aplastan
y trituran el corazón con calma.
...
No hay palabras
para el mar de ausencias
que cubre las calles;
solo quedan gargantas hechas nudo,
solo vacíos ojos de rojo cansancio,
solo postales de un mundo detenido,
solo grietas que nos delatan vulnerables.
...¿Cuánto tiempo dura el desconcierto?
¿Cuánto, el miedo, el dolor
y la sorpresa en el cuerpo?
¿Cómo acostumbrarse a esta ciudad sin tiempo,
sin risas, sin agua, sin ganas,
sin luz, sin color, sin movimiento,
sin juego, sin espíritu, sin un rayito de nada?
...
El tiempo se retuerce engañoso:
Demasiado pronto para olvidar,
demasiado lento para huir del recuerdo.
La cordura camina temblorosa
sobre una cuerda floja.
...
Escombros de casas,
escombros de escuelas,
escombros de oficinas,
escombros de fábricas;
fábricas donde la vida de las costureras
no vale el salario que cobraban:
Nadie las menciona, nadie las ve;
no dan rating.
La mujer pobre es un producto desechable
que solo importa
mientras sirva a los intereses del Gran Capital.
...
Solo hay una esperanza:
Los mexicanos hechos Uno Solo,
luchando contra el dolor y la desesperanza…
¡Si tan solo esa unión se mantuviera!
Pero la desgracia pasa.
Y preferimos ser gotas dispersas
que un mar en brama.
Septiembre, 2017.