Diputada de Oaxaca disfraza de trabajo viaje familiar a Los Ángeles
La diputada morenista Tania caballero, de vacaciones familiares.

Miguel Montesinos León

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Tania Caballero quedó bajo escrutinio público tras intentar presentar un viaje familiar a Los Ángeles como supuesto trabajo legislativo.

Por Miguel Montesinos León

En días de Semana Santa, la diputada Tania Caballero Navarro fue exhibida en redes sociales por su viaje a California, y la sociedad la tundió como si se tratara de una publicación del Día de los Santos Inocentes.

Ante la presión social, ofreció una conferencia de prensa para asegurar que su visita a Los Ángeles, California, tuvo como propósito realizar trabajo legislativo.

Eso no se lo cree nadie. Y lo más denigrante en una legisladora como Tania Caballero Navarro es que terminó exhibiendo que fue de shopping para los estadounidenses; de compras, para los oaxaqueños.

En ese viaje incluyó a su pareja —hijo del gobernador Salomón Jara Cruz— y a su cuñada. Lo cuestionable no es que haya decidido vacacionar en el vecino país; toda persona tiene derecho a descansar y viajar según sus posibilidades. Lo verdaderamente cuestionable es que, al ser exhibida, intentó justificarlo como un viaje de trabajo, y eso nadie lo cree.

El pueblo no olvida, sobre todo el de Nochixtlán, distrito del que ella es originaria, en San Pedro Teozacoalco, que su incursión en la política oaxaqueña fue impulsada con recursos provenientes de las arcas municipales de la presidencia de Asunción Nochixtlán.

Lizbeth Victoria Huerta, siendo presidenta municipal de Nochixtlán, fue quien, con dinero del municipio, pagó la campaña proselitista de Tania Caballero, nuera de Salomón Jara. Primero fue diputada por el distrito de Nochixtlán y ahora repite en el cargo por la vía plurinominal.

Su ascenso político y económico provino de la relación entre el gobernador Salomón Jara, su suegro, y la ex presidenta municipal Lizbeth Victoria Huerta, quien, para no enfrentar la auditoría que pesaba en su contra —misma que había promovido la activista Claudia Uruchurtu— contó con el manto protector de su mentor, Salomón Jara Cruz.

Bajo ese contexto, Lizbeth Victoria Huerta ordenó asesinarla y desaparecerla. Aunque estuvo recluida, fue liberada con un cargo menor; sin embargo, sigue siendo un secreto a voces que fue la autora intelectual del asesinato y de la desaparición del cuerpo de la activista.

Ahora que el pueblo, y sobre todo las “benditas redes sociales” —como solía decir Andrés Manuel López Obrador— evidenciaron el viaje de la nuera, del hijo del gobernador y de su hija en un aeropuerto de Los Ángeles, California, la diputada quiso defender su postura como legisladora.

Esto no es nuevo. En la esfera política del viejo régimen priista, el llamado neoliberal, y en el actual régimen obradorista, persisten las mismas mañas. Como dice el adagio popular: es la misma burra, nada más que revolcada.

Que la diputada se vaya de vacaciones no tiene nada de malo. Reitero: toda persona tiene derecho a descansar y viajar al país que quiera, según sus posibilidades. El detalle es que Tania Caballero Navarro haya intentado disfrazar el viaje y mantenerlo en opacidad en compañía de su marido y su cuñada, como si se tratara de una agenda legislativa.

Ésa es la llamada Primavera Oaxaqueña, tan cuestionada por el pueblo. Y lo más condenable es que la política siga siendo una simulación: son todos iguales, mientras el pueblo padece los embates de sus frivolidades.

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