El presunto atacante, Shamar Elkins, murió tras una persecución policial, mientras la comunidad de Shreveport, Louisiana, quedó sumida en duelo.
Por Sophie Bates / Lekan Yekanmi / Gerald Herbert / John Seewer
SHREVEPORT, Louisiana (AP) — Un padre de familia de Louisiana mató a tiros a ocho menores de edad, entre ellos siete de sus propios hijos, en un ataque ocurrido la mañana del domingo que se extendió a dos viviendas de un vecindario de Shreveport y que ha dejado a la ciudad conmocionada por una de las peores masacres registradas en años recientes en Estados Unidos, informaron las autoridades.
Dos mujeres, incluida la esposa del agresor y madre de varios de los niños, también fueron baleadas y permanecen en estado crítico, de acuerdo con Chris Bordelon, vocero del Departamento de Policía de Shreveport. Los menores asesinados —todos localizados en la misma casa— tenían entre 3 y 11 años.
El atacante, identificado como Shamar Elkins, de 31 años, murió tras una persecución policial que concluyó cuando agentes abrieron fuego contra él, señaló Bordelon. Las autoridades no han precisado qué detonó la violencia, aunque el portavoz indicó que los investigadores están convencidos de que se trató “enteramente de un incidente doméstico”.
La matanza es la más mortífera ocurrida en Estados Unidos en más de dos años.
“No sé ni qué decir; tengo el corazón destrozado”, declaró el jefe de la policía de Shreveport, Wayne Smith. “No alcanzo a imaginar cómo pudo ocurrir algo así”.
Según Bordelon, la policía ya conocía a Elkins por una detención previa en 2019 en un caso relacionado con armas de fuego, aunque dijo que las autoridades no tenían conocimiento de otros antecedentes de violencia doméstica.
La policía informó que los ataques comenzaron antes del amanecer, en un vecindario al sur del centro de Shreveport. De acuerdo con la investigación preliminar, el sospechoso baleó primero a una mujer en una vivienda y después condujo hasta una segunda casa, “donde se cometió este acto atroz”.
Siete niños fueron hallados muertos dentro de esa segunda vivienda. Otro menor fue encontrado sin vida en el techo, al parecer tras intentar escapar, indicó Bordelon. Un niño más saltó desde el techo y fue trasladado a un hospital, donde se esperaba que sobreviviera.
La representante estatal Tammy Phelps señaló que algunos menores intentaron huir por la puerta trasera. “No puedo imaginar lo que enfrentaron hoy los policías y los equipos de primera respuesta cuando llegaron aquí”, dijo en una conferencia de prensa.
La oficina del forense de la parroquia de Caddo informó que entre las víctimas había tres niños y cinco niñas.
Crystal Brown, prima de una de las mujeres heridas, afirmó que Elkins y su esposa estaban en proceso de separación y tenían previsto comparecer ante un tribunal el lunes. Según Brown, la pareja había estado discutiendo por la ruptura antes del tiroteo.
“Él asesinó a sus hijos. Le disparó a su esposa”, dijo.
Brown explicó que Elkins tenía cuatro hijos con su esposa y otros tres con otra mujer que vivía cerca y que también resultó herida en el ataque. Añadió que todos los niños se encontraban juntos en una misma casa.
“Eran niños felices, muy amables, muy dulces”, dijo Brown.
Liza Demming, una vecina que vive a dos casas del lugar donde fueron asesinadas la mayoría de las víctimas, relató que la cámara de seguridad de su vivienda captó al sospechoso huyendo, además del sonido de dos disparos.
“Prácticamente eso fue todo lo que vi: a él corriendo fuera de la casa y a los autos saliendo”, contó.
Más tarde, al salir de su casa, vio el cuerpo cubierto de un niño sobre el techo de la vivienda.
El pastor Marty T. Johnson Sr., de la cercana iglesia St. Gabriel Community Baptist Church y propietario de una de las casas donde ocurrieron los hechos, dijo que una persona que trabaja para él había alquilado la propiedad a la familia, aunque él no tenía trato directo con ellos.
“Lo que comenzó como una disputa doméstica terminó en un daño irreversible”, señaló en un comunicado la fiscalía de la parroquia.
La ciudad de Shreveport, en el noroeste de Luisiana y con unos 180 mil habitantes, quedó sumida en el duelo. Durante una conferencia de prensa frente a una de las viviendas, las autoridades se mostraron impactadas y pidieron paciencia y oraciones a la comunidad mientras avanzan en el procesamiento de múltiples escenas del crimen.
“Es una situación trágica, quizá la peor tragedia que hemos tenido”, dijo el alcalde Tom Arceneaux. “Es una mañana terrible”.
Horas después del tiroteo, personas en duelo se reunieron afuera de la casa de una sola planta ubicada en la calle 79 y colocaron flores. Una de las puertas mostraba aparentes manchas de sangre. Más tarde, durante una vigilia de oración en las cercanías, vecinos encendieron velas en memoria de las víctimas.
“Esto hace que uno abrace a sus hijos, los sostenga y les diga cuánto los ama”, dijo Kimberlin Jackson, una de las asistentes.
La historia fue corregida para atribuir las declaraciones sobre el caso al vocero policial Chris Bordelon, y no al jefe de policía Wayne Smith, además de actualizar las edades de los menores fallecidos con base en nueva información oficial.