Rodolfo Soriano-Núñez Lunes, 20 de Octubre del 2025
Los sobrevivientes de abuso en Bétharram, Francia logran un acuerdo, mientras que ONG locales protestarán frente a la sede del episcopado en París.
Roma reabre el caso de abuso de Rupnik al tiempo que el documental Monjas contra el Vaticano narra la experiencia de sus víctimas. ¿León XIV en reformará al Opus Dei?
Si quieres escuchar un resumen de este texto puedes hacer clic después de este párrafo.
Por Rodolfo Soriano-Núñez
Una serie de acontecimientos clave en la crisis de abusos sexuales del clero en la Iglesia Católica durante las últimas semanas merecen atención y comentario.
Entre los más notables se pueden mencionar tres. El primero, la publicación del II Informe Anual de Tutela Minorum, la entidad creada por el papa Francisco para prevenir los abusos sexuales del clero.
Luego está la decisión del papa León XIV de reabrir con un nuevo panel de jueces el caso del reconocido exjesuita Marko Rupnik. A pesar de la decisión de la Compañía de Jesús de expulsarlo de la orden, él sigue siendo sacerdote.
El nuevo juicio cobra mayor relevancia, ya que un documental estrenado recientemente en Toronto describe con toda su crudeza la revictimización de las sobrevivientes de Rupnik por parte de diferentes entidades de la Iglesia Católica.
En Francia, se ha informado de un acuerdo para ofrecer un máximo de 60 mil euros a cada víctima del colegio católico de Nuestra Señora de Bétharram. La decisión se produjo después de que la orden ya ofreciera una compensación parcial a algunas de sus víctimas francesas.
Es imposible ignorar la indignación que desató en Chile la visita del presidente Gabriel Boric a León XIV y a la tumba de Jorge Mario Bergoglio. Las críticas reflejan la profunda insatisfacción de los sobrevivientes con lo que, en 2018, parecía una decisión trascendental: forzar la renuncia de todos los obispos. Al final, la mayoría de ellos permanecieron en sus cargos y, lamentablemente, nunca hubo medidas reales de justicia restaurativa para los sobrevivientes.
Finalmente, es importante prestar atención a cómo los medios de comunicación cercanos al Opus Dei, la organización, similar a una orden, fundada en España por Josemaría Escrivá de Balaguer, difunden “noticias” sobre una importante reforma que, según ellos, destruye su diseño original.
Tutela Minorum
En cuanto al segundo informe anual de Tutela Minorum, cabe destacar que esta vez está disponible en su versión completa y como resumen ejecutivo en español, francés, inglés, italiano y portugués. El único idioma principal que no se incluyó fue el alemán. En ese sentido, Tutela Minorum parece ser consciente de la necesidad de reconocer la dimensión global de la crisis de abusos sexuales del clero.
La próxima semana, la entrega de esta serie profundizará en las afirmaciones de Tutela sobre el alcance de los cambios promovidos hasta ahora. Sin embargo, es importante tener en cuenta que la mayoría de las afirmaciones de las conferencias nacionales de obispos católicos sobre sus propios logros son reportadas por ellos mismos y no están verificadas por Tutela ni por una entidad independiente.
Esto es relevante porque en 2024, la Conferencia del Episcopado Mexicano afirmó haber cumplido plenamente con la normativa, cuando en realidad no hay pruebas de ello, ni siquiera ahora, un año después de hacer esa dudosa afirmación, como se hizo ver en el texto que aparece enlazado después de este párrafo.
Este año no se incluye algún país de América Latina, y el único país hispanohablante incluido es Guinea Ecuatorial, el único país africano donde el español conserva su carácter oficial.
La mayor parte del informe se centra en los casos de Italia y Portugal, con una variedad de casos de África y Asia, incluyendo Corea del Sur y Japón. La próxima semana se detallará lo que dice el informe sobre Italia y Portugal, dos ejemplos principales y contrastantes de cómo los obispos europeos han intentado evitar y afrontar, respectivamente, los desafíos que plantea la crisis de abusos sexuales.
Mientras tanto, cabe destacar que una sección del informe de este año incluye una sección completa donde los autores repasan las historias de sobrevivientes de abusos sexuales del clero, ofreciendo detalles sobre su experiencia. Allí, en la página 40 de la versión en español, se pueden encontrar párrafos dedicados a las “Represalias de los líderes de la Iglesia contra las víctimas/sobrevivientes” y, en estrecha relación con esto, uno que aborda “Culpabilización de las víctimas, estigma y rechazo comunitario: Manteniendo una cultura del silencio”.
Al enfatizar, entre otras, esas dos actitudes de la jerarquía, el informe condensa narrativas de sobrevivientes que confirman, como señaló una entrega previa de esta serie, que el problema es que se reportan menos casos de abuso sexual en la Iglesia Católica y no que se reporten más de los que ocurren. De otra manera, ¿por qué habla Tutela de “represalias” y del interés en mantener una “cultura del silencio”? Es otra manera de hablar de la manera en que la jerarquía católica hace todo lo posible por desacreditar a las víctimas dispuestas a habla al mantener el número de reportes tan bajo como sea posible.
El resumen ejecutivo del informe está disponible en el recuadro después de este párrafo o en su totalidad en el sitio web de Tutela Minorum.
Además, cabe destacar que el informe de Tutela hace un llamado explícito a exigir responsabilidades a la jerarquía católica en la crisis de abusos sexuales del clero. Por ello resulta más difícil entender por qué León XIV decidió expresar su preocupación a Crux por las falsas acusaciones de "sacerdotes inocentes", como se explicó en una entrega anterior de esta serie, enlazada a continuación.
Actualización: Este lunes 20, por cierto, León XIV tuvo una audiencia con Ending Clergy Abuse, una de las organizaciones de sobrevivientes de abuso sexual a escala global más importantes, con representantes en distintas naciones. Es posible que más adelante se revelen detalles del alcance de la reunión. Tristemente, como si se tratara de esconder algo, la audiencia con este grupo sólo aparece en la versión en italiano del sitio de la Santa Sede y no en las versiones en español o en inglés. Las razones para ocultar o para no informar sobre una reunión así hacen muy difícil creer que en realidad se entienda el alcance del problema con el están tratando.
Nuestra Señora de Bétharram
El martes 14 de octubre, el diario francés Le Monde publicó un texto con algunos detalles del acuerdo anunciado la noche anterior. Lamentablemente, Le Monde mantiene la mayoría de sus artículos como exclusivos para sus suscriptores, por lo que para acceder a algunos detalles del acuerdo es necesario consultar los medios franceses locales, como en el caso de SudOuest (contenido en francés), donde se encuentran disponibles los detalles sobre una compensación promedio de 35 mil euros y un máximo de 60 mil euros.
La suma total estimada que la orden deberá pagar para resolver las denuncias en Francia asciende a un mínimo de tres millones de euros, casi 3.5 millones de dólares de Estados Unidos, al tipo de cambio del miércoles 15 de octubre.
El acuerdo es válido únicamente para ciudadanos franceses o personas que fueron víctimas en el colegio ubicado en Pau, en los Pirineos, al sur de Francia, y no para las posibles víctimas de sacerdotes o religiosos asociados a esa orden en otros países donde tiene obras o parroquias, incluso si fueron víctimas de abusos de menores por parte de los mismos sacerdotes depredadores franceses.

A pesar de sus limitaciones, tanto geográficas como de las cantidades consideradas, el acuerdo de Bétharram sienta un precedente financiero significativo dentro de la Iglesia Católica francesa, pues fija es medida definitiva, aunque debatida, de rendición de cuentas institucional.
Esto cobra mayor relevancia dado que, hasta la fecha, se han reportado al menos 14 casos de abuso en colegios propiedad de la orden en Costa de Marfil, un país del África subsahariana, en la costa atlántica de ese continente.
El ya citado Le Monde reveló, a través de su sitio web, el martes 14, algunos detalles de uno de estos casos (contenido en francés que requiere suscripción).
En 1990, Benat Ségur, vicario de la parroquia de San Bernardo en Adiopodoumé, en Abiyán, la capital del país, agredió a Sylvestre D., entonces menor de edad e integrante del coro parroquial.
Ségur ha sido acusado de agredir y/o abusar de al menos otros 13 estudiantes franceses, algunos de ellos durante su etapa como profesor y posteriormente como director de la escuela católica de Bétharram (1983-1988). Ségur falleció en 2010, por lo que es muy difícil llevar adelante un caso ante los tribunales, tanto en Francia como en Costa de Marfil.
Que había un claro riesgo de que hubiera más víctimas de abuso sexual de clérigos a manos de los miembros de la orden dueña del colegio católico de Bétharram es la razón por la que esta serie ha seguido lo que ocurre ahí.
No es sólo la orden de Bétharram, muchas surgidas en Francia y otros países europeos tienen un largo historial de actividades pastorales y educativas en América Latina, África y Asia. Esa es la razón por la que en junio de este año esta serie abordó lo ocurrido ahí en el texto enlazado después de este párrafo.
De igual modo, Camille Rio, un sacerdote católico francés y agudo crítico de las decisiones tomadas en materia de abuso sexual, publicó con nosotros un texto que ofrece una visión más cercana y completa de lo que hay detrás de los abusos en ese colegio, que aparece enlazado después de este texto.
En ese texto, Río dejaba ver la posibilidad de que hubiera un acuerdo como el que finalmente se pactó esta semana y las posibles consecuencias que tendrá para los casos ahí, en otras regiones de Francia y en otros países del mundo de habla francesa.
Alentador, pero insuficiente
Aunque la noticia del acuerdo en Nuestra Señora de Bétharram sea alentadora, en Francia ya existe un intenso debate al respecto. Algunas víctimas consideran que no es suficiente, ya que no se incluirá a quienes solo fueron víctimas de abuso físico o psicológico.
A esto se suma el problema de las disputas y la acritud entre los diferentes grupos que dicen representar a los sobrevivientes de Bétharram. Esta es una característica de la crisis en varios países. A las víctimas de abuso les cuesta confiar incluso en otras víctimas, lo que da lugar a frecuentes acusaciones mutuas que, desde la distancia, son realmente difíciles de medir y comprender.
A pesar de estas dificultades, además del anuncio sobre Bétharram, la semana pasada se produjo otro avance alentador. Un grupo de sobrevivientes, la asociación “De las palabras a la acción”, convoca a otros grupos similares en Francia a una manifestación en la sede de los obispos en París el 8 de noviembre.
Es difícil calcular cuántas personas asistirán, pero el hecho mismo de que algunos grupos en Francia se movilicen para desafiar a los obispos franceses en este asunto es difícil de encontrar en países latinoamericanos, donde la mayoría de las víctimas viven vidas muy aisladas, con poco o ningún interés en unirse a otros sobrevivientes y aún menos en confrontar públicamente a la jerarquía católica.
El cartel original en francés que convoca a la movilización aparece después de este párrafo, y una traducción completa al español a continuación. El mensaje también está disponible en Facebook en francés aquí.

Asociación de la palabra a la acción
Declaración conjunta
Manifestación del 8 de noviembre de 2025
Frente a la Conferencia Episcopal de Francia, Avenue de Breteuil 58, París, 3 PM
Nosotros, víctimas de abuso espiritual, de poder y de violencia sexual en la Iglesia Católica, hacemos un llamado a todos a unirse.
Esta manifestación, liderada por todas las asociaciones, colectivos y simpatizantes firmantes, busca que se reconozca una voz común: la de las víctimas que se niegan a permitir que la impunidad persista.
DECIMOS: ¡BASTA!
Durante demasiado tiempo, las voces de las víctimas han sido confiscadas, minimizadas y explotadas.
Durante demasiado tiempo, las instituciones de la Iglesia se han autorregulado, sin supervisión ni transparencia.
Durante demasiado tiempo, el Estado ha permanecido en un segundo plano ante una tragedia nacional que afecta a toda la sociedad.
SOMOS LA PRUEBA DE LO OBVIO: LAS VÍCTIMAS DE LA IGLESIA SON TAMBIÉN, Y ANTE TODO, CIUDADANOS FRANCESES.
Tienen derecho, como toda víctima, a la justicia, el reconocimiento y la protección.
Ninguna medida de justicia puede lograrse sin el Estado, por lo que es hora de que asuma su papel para reconocer y compensar a las víctimas de la Iglesia.
UN IMPORTANTE PASO ADELANTE MARCA UN PUNTO DE INFLEXIÓN: LA INVESTIGACIÓN PARLAMENTARIA DE LOS DIPUTADOS VANNIER Y SPILLEBOUT.
Su valiente labor envía una señal contundente: el Estado finalmente reconoce este escándalo. Y este primer paso debe ahora traducirse en acciones concretas.
EXIGIMOS:
- La creación de una comisión administrativa independiente, competente para toda víctima de la Iglesia, independientemente de su afiliación o condición.
- ¿Cómo podemos aceptar que el destino de las víctimas se confíe sin control a la institución que controlan los agresores?
- La puesta en práctica efectiva y comedida de las 45 recomendaciones del Reporte Sauvé.
- Las conclusiones de los grupos de trabajo deben hacerse tangibles; la situación que ha prevalecido en los últimos meses en cuanto a la gestión de los sacerdotes y el personal eclesiástico es inaceptable.
EL 8 DE NOVIEMBRE, NOS UNIREMOS PARA DECIR JUNTOS: ¡NUNCA MÁS!
Queremos que las víctimas sean reconocidas, resarcidas y escuchadas.
Queremos un Estado que garantice la igualdad y la justicia.
Queremos una Iglesia que finalmente rinda cuentas de sus actos ante la sociedad y ante la ley de la República.
Este comunicado de prensa está abierto a la firma de todas las asociaciones, colectivos y ciudadanos que compartan estas demandas.
Porque la verdad y la justicia no son afiliaciones, sino luchas comunes.
Un poco después del anuncio en Francia, hacia finales de la semana, en Estados Unidos se supo de un acuerdo en la diócesis de Albany, en el estado de Nueva York.
La cantidad a pagar es cercana a los ocho millones de dólares de Estados Unidos y, como suele ser el caso, el proceso sirvió para que emergieran "viejos" nuevos casos que involucran a sacerdotes que tuvieron cargos importantes y alguna buena reputación en sus diócesis.
La diócesis la preside Edward Bernard Scharfenberger, quien logra sumar a esa entidad en Nueva York a la lista de dióceis, iglesias, escuelas y otras organizaciones que han llegado a acuerdos para compensar a sus víctimas a pesar de que sus casos habían prescrito en el ámbito penal.
En la entrega de esta serie enlazada después de este párrafo se consideraron los casos de algunas de las diócesis de Nueva York que han logrado avances en este tema.
El acuerdo, revelado el viernes 17, permitirá que Roma tome una decisión sobre el sucesor de Scharfenberger, quien tiene ya más de 77 años y es uno de los obispos más ancianos aún en servicio en Estados Unidos.
Actualización: El lunes muy temprano, el papa León XIV nombró al antiguo obispo auxiliar de Boston, Mark William O’Connell, como nuevo obispo de Albany. El cardenal Seán Patrick O'Mailley, promovió a O'Connell como su auxiliar en 2016.
Ensoñaciones chilenas
En ese sentido, por limitado que sea el acuerdo parcial sobre Bétharram o la incertidumbre sobre cuántos sobrevivientes y laicos estarán dispuestos a asistir a la manifestación frente a la Conferencia Episcopal Francesa, al observar estos acontecimientos desde América Latina es difícil no elogiarlos.
Desde México hasta Chile y Argentina, no existe un acuerdo similar para las numerosas víctimas de diferentes órdenes religiosas, y mucho menos para las víctimas de sacerdotes diocesanos.
Esto no significa que haya habido un acuerdo. Algunos casos se han resuelto, la mayoría en privado, con poca o ninguna transparencia. Por ello, sigue siendo difícil, e incluso imposible, evaluar la magnitud de los abusos, y más aún sus aspectos institucionales.
Independientemente de las limitaciones en el colegio de Bétharram, el hecho de que un número relativamente elevado de sobrevivientes sea indemnizado por la orden dueña del colegio revela la naturaleza institucional y sistémica del abuso y permite comprender mejor cómo fue posible el abuso en esa escala.
Además, permite determinar dónde podrían estar otras posibles víctimas de los sacerdotes que perpetraron el abuso, ya que existen maneras de rastrear, al menos parcialmente, las asignaciones en otros países.
El relativo éxito de los sobrevivientes franceses de abuso en Nuestra Señora de Bétharram cobra mayor relevancia al analizar las críticas que estos últimos hicieron a la decisión del presidente chileno Gabriel Boric de viajar a Roma, reunirse con León XIV y visitar la tumba del papa Francisco en Santa María la Mayor, y publicar en sus redes sociales, sin reconocer la magnitud de la crisis de abuso sexual por parte del clero en ese país.
Una medida de dicha magnitud se encuentra en un texto publicado antes en esta serie sobre la pérdida de feligreses y de la confianza en la Iglesia católica en Chile y otros países latinoamericanos, que aparece enlazado después de este párrafo.
De paseo en Roma
Es relativamente fácil entender por qué Boric querría ir a Roma, reunirse con León XIV e incluso ir a Santa María la Mayor, pero también es fácil ver cuán equivocado fue la actitud de Boric al evitar alguna referencia pública y oficial significativa a la crisis de abusos sexuales del clero en su país.
Tanto León XIV como Boric reconocieron la valentía de Francisco al tragarse sus palabras después de que intentara una defensa desesperada de su nombramiento de Juan de la Cruz Barros Madrid como obispo de Osorno, pero más allá de reconocer su error allí, es difícil encontrar un cambio significativo en la manera en que tanto la jerarquía como el gobierno gestionan los casos de abuso sexual.
Esta falta de entusiasmo por un cambio real se ve afectada por las dificultades que Chile ha tenido para definir su futuro constitucional, afectado por dos convenciones constitucionales cuyos resultados no fueron refrendados por la población en los referendos necesarios para resolver este tipo de cuestiones.
Sin embargo, ni la Conferencia del Episcopado Chileno ni Roma se ayudan a sí mismas, pues casos como el del exjesuita Felipe Berríos del Solar son un tema contencioso. Incluso si el papa Francisco hubiera estado dispuesto a exigir la renuncia de todo el episcopado, las renuncias que finalmente ocurrieron dejaron el sabor amargo, tan común en América Latina: ausencia de un castigo efectivo para los depredadores y quienes los ayudan en las diócesis y las órdenes religiosas, falta de compensación para las numerosas víctimas y falta de reconocimiento de la magnitud real de los abusos.
Antes de que Boric se reuniera con León XIV, la Red Chilena de Sobrevivientes de Abusos Sexuales del Clero publicó una carta abierta criticando la falta de voluntad del presidente chileno para abordar los abusos sexuales, de clérigos o de otra índole, a la vez que destaca las contradicciones entre las promesas que hizo como candidato y la realidad de su gobierno.
La carta está disponible aquí. Lo instan a cumplir sus promesas, recordándole que originalmente describió su gobierno como "feminista".
Tras el encuentro con León XIV y la visita de Boric a la tumba de Francisco en Santa María la Mayor, los sobrevivientes chilenos expresaron sus críticas a Boric en el mensaje publicado en lo que antes era Twitter, disponible después de este párrafo.
Allí, la red de sobrevivientes destaca que no ha habido una investigación oficial del poder judicial chileno en casos como el de Karadima, y que, en última instancia, en su opinión, el arzobispo Charles Scicluna, funcionario del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, "suplantó" a las autoridades chilenas.
Rupnik, de nuevo
Esto cobra mayor relevancia dado que los últimos días también estuvieron marcados por la noticia de un nuevo juicio contra Marko Rupnik. Al igual que ocurrió con Berríos del Solar, el abuso de Rupnik fue heterosexual.
El detalle es relevante, pues el Derecho Canónico está afectado por el doble rasero con el que observa el abuso. Cuando un sacerdote ataca a un varón menor de edad, es más probable una laicización rápida, aunque hay casos en los que el laberíntico Derecho Canónico encuentra excusas para no expulsarlos.
Ese ha sido el caso del sacerdote argentino Julio Grassi., quien actualmente purga una condena de varios años luego de ser declarado culpable de abusar varones menores de edad, a pesar de lo cual sigue siendo un sacerdote. Él fue el primero de los casos en el texto enlazado después de este párrafo.
Cuando las víctimas de agresión son mujeres, el Derecho Canónico está más que dispuesto a excusar la conducta depredadora del sacerdote pues se le percibe sólo como una infracción a los votos del sacerdote. Ese tipo de abuso no cae en los tipos criminales, según el derecho canónico, más negativos de sacerdotes que abusan de otros varones y sobre todo de los que abusan de varones menores.
En ese sentido, por muy interesante que sea seguir el juicio de Rupnik, es difícil entusiasmarse. En primer lugar, las reglas para las pruebas y la evidencia en el Derecho Canónico son mucho más complejas y difíciles de comprender que las que regulan los juicios penales o civiles, tanto en países que siguen la llamada Common Law o derecho consuetudinario como en los que siguen la tradición del Código de Derecho francés.
También, conviene recordar que será juzgado con las mismas normas que existían en el juicio anterior, y no hay forma de pensar en una reforma específica del Código de Derecho Canónico sólo para adaptarlo a su juicio.
Lo que queda, entonces, es la percepción de que la Santa Sede pretende presentar este nuevo juicio como una novedad, aunque incluso en ese sentido la declaración del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, disponible aquí se queda corta.
Las 77 palabras del comunicado de prensa no revelan quiénes serán los cinco jueces en el juicio. No se sabe cuántas serán mujeres, cuántos serían clérigos. Mucho menos se sabe cuántas de las mujeres serán laicas, monjas o cuántas serán abogadas canonistas al servicio de organizaciones como el Opus Dei en las que es casi imposible encontrar las diferencias entre verdaderos laicos y los miembros de una orden religiosa.

Más aún, uno debe tomar en cuenta que incluso si hubiera una condena de Rupnik, estaría abierta a la habitual e interminable apelaciones que pueden paralizar casos durante décadas, mientras Rupnik sigue siendo sacerdote.
Todavía es sacerdote porque, justo después de que el padre Arturo Sosa, superior general de los jesuitas, expulsara a Rupnik de la orden, el obispo Jurij Bizjak de Koper, Eslovenia, lo aceptó como sacerdote diocesano, lo que provocó una oleada de críticas.
Además de la decisión de Sosa, en 2024, la revista de la provincia jesuita de Estados Unidos, America (disponible aquí, aunque requiere suscripción y el contenido sólo está disponible en inglés), publicó un texto que reconoce la escala del abuso.
Uno debe tener en mente que Rupnik tiene quienes lo apoyan en la jerarquía, así como entre laicos que, por la razón que sea, están muy contentos con las fotografías que tienen de los mosaicos de Rupnik o, incluso peor, acuden a monumentos católicos, a tomarse selfies en la cercanía de esos mosaicos.
Como prueba el que los jesuitas expulsaran a Rupnik en 2023 y la publicación en 2024 del texto sobre la magnitud del abuso en 2024, no hay duda de que la jerarquía sabe que Rupnik es un depredador.
A pesar de ello, dos meses después del “castigo” de Sosa, en mayo de 2024 y luego en mayo de 2025, los obispos brasileños estuvieron más que dispuestos a bendecir los mosaicos con que Rupnik decoró la Basílica de Nuestra Señora de Aparecida, el santuario católico mariano más grande del mundo.
Lo mismo podría decirse de cómo, a pesar de las críticas que enfrentan todavía ahora, la cuenta de la Conferencia de Episcopado de España en lo que antes era Twitter aún muestra una imagen de uno de los mosaicos que Rupnik instaló en la sede de los prelados españoles en Madrid.

Uno de los pocos actores clave de la Iglesia Católica aparentemente dispuesto a reconocer qué tan contradictorio es mantener a Rupnik como una especie de celebridad católica son los obispos franceses. En marzo de este año, cubrieron los mosaicos que Rupnik instaló en la Basílica de Nuestra Señora de Lourdes.
En ese sentido, el problema no es determinar si Rupnik es inocente o culpable. El problema es si hay alguna disposición a castigar en verdad conductas predatorias como las de Rupnik, Berríos y muchos otros clérigos quienes, por la razón que sea, abusan de mujeres en lugar de varones menores de edad.
De nueva cuenta, el problema no es si Rupnik es culpable o no. El problema es cómo entiende la Iglesia Católica la diferencia entre atacar a un niño o hacerlo con una mujer menor o adulta. Eso explica por qué tan pronto como Sosa expulsó a Rupnik, Bizjak aceptó al depredador como sacerdote en su diócesis.
Uno debe tener en cuenta que Rupnik contó, además del apoyo de Bizjak, y según algunas fuentes del papa Francisco, Rupnik contó con el respaldo de Angelo de Donatis. De Donatis no es un simple obispo. Es cardenal, y en 2017 el papa Francisco lo nombró vicario para la diócesis de Roma.
Ello implica que, aunque el papa ostenta el título de “obispo de Roma”, la gestión cotidiana de la diócesis de la capital italiana era responsabilidad de De Donatis. Como tal, De Donatis tenía autoridad sobre el Centro Aletti, la entidad que Rupnik utilizaba como de contenedor para sus actividades como artista plástico, sacerdote y celebridad.
El centro aún se encuentra en Roma, en la Vía Paolina, y por lo tanto requería la aprobación de la diócesis, una de las responsabilidades de De Donatis como vicario general de la diócesis de Roma.
Francisco hizo cardenal a De Donatis un año después de nombrarlo vicario, y permaneció seis años hasta que, en 2024, el papa lo nombró en la Penitenciaría Apostólica (texto en inglés en el sitio de la Santa Sede o aquí en español en Wikipedia). En ese sentido, es imposible no pensar que había una relación cercana entre ellos.
La Penitenciaría Apostólica es uno de los tres tribunales de lo que podría considerarse el Poder Judicial de la Santa Sede. Es similar a un tribunal de apelaciones donde quienes son castigados con la excomunión y otras así llamadas “censuras” pueden encontrar alivio a las penas reservadas a la Santa Sede, como en el caso de los castigos a los sacerdotes depredadores.
Cuando se conocieron detalles del abuso que Rupnik perpetró sobre algunas de las mujeres que trabajaban para él en el Centro Aletti, Francisco levantó la prescripción de los delitos de Rupnik (a efectos del Derecho Canónico) e influyó en la decisión de Arturo Sosa de expulsar al clérigo esloveno de los jesuitas.
Era uno más de muchos escándalos por abuso sexual que, además, lo tocaba directamente por las acusaciones de que protegía a jesuitas acusados de ese tipo de delitos.

Cardenal angélico
Cristina Inogés Sanz, teóloga española y defensora de las víctimas de abusos sexuales del clero en Europa, publicó un texto donde, para no nombrar a un cardenal, algo prohibido en medios católicos de habla española, habló de un “cardenal de nombre angélico” como la clave en la impunidad de Rupnik.
El caso Rupnik cobra mayor relevancia porque, hace seis semanas, el Festival Internacional de Cine de Toronto estrenó Monjas contra el Vaticano, un desgarrador documental dirigido por Lorena Luciano (contenido en inglés), basado en la experiencia de las religiosas que fueron blanco de los repetidos ataques de Rupnik.
Aún más impactante, el documental ofrece testimonios de otras mujeres que fueron blanco de la furia del Vaticano por intentar abordar el caso Rupnik y muchos otros casos donde monjas y laicas fueron víctimas de depredadores sexuales consumados con amigos en altas esferas de la jerarquía católica.
La crítica de Monjas contra el Vaticano es difícil de descartar cuando se consultan páginas del Centro Aletti y se descubre que, incluso si se le resta importancia, al punto de reducir su papel allí, Rupnik aparece aún como como presidente del Taller de Arte Espiritual y del Taller de Teología de esa entidad.
Lo que es peor, su biografía en el Centro Aletti (ver la imagen a continuación o hacer clic aquí, aunque la mayor parte del contenido sólo está disponible en italiano) aún lo sitúa en puestos clave en Roma. Una traducción no oficial de la biografía de Rupnik en el sitio web dice:

- Rupnik en el Centro Aletti. Nacido en 1954 en Zadlog, Eslovenia, fue miembro de la Compañía de Jesús desde 1973 hasta 2023. Tras sus estudios de filosofía, estudió en la Accademia di Belle Arti de Roma y teología en la Universidad Gregoriana. Fue ordenado sacerdote en 1985. En 1991 obtuvo un doctorado en la Facultad de Estudios de la Obra Misionera de dicha universidad, con una tesis dirigida por el padre Špidlík (posteriormente Cardenal Tomáš Josef Špidlík, jesuita y mentor de Rupnik). En septiembre de 1991, reside y trabaja en el Centro Aletti de Roma, del que fue director hasta finales de 2020. Enseñó en la Universidad Gregoriana y en el Pontificio Instituto Litúrgico. En 1995, presidió el Taller de Arte Espiritual. Fue nombrado consultor de la Congregación para el Clero, la del Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, y el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización. Junto con sus labores artísticas y teológicas, siempre desarrolló una actividad pastoral, principalmente en conferencias y dirigiendo numerosos cursos y ejercicios espirituales.
La biografía de Rupnik en el Centro Aletti está redactada de modo que no existen fechas de su mandato en las congregaciones (ahora dicasterios) de la Curia romana. La semblanza de hecho parece implicar que todavía trabaja en esas entidades en Roma. Incluso su salida de la Compañía de Jesus se presenta sin advertencia acerca de las acusaciones de abuso que existen contra Rupnik.
Por ello resulta tan difícil creer la narrativa del abominable depredador solitario, repetida miles de veces con Marcial Maciel en México o Fernando Karadima en Chile. Mantener la semblanza de Rupnik así como las muchas fotografías y notas que lo presentan como una celebridad del arte sacro en el mundo católico no es producto sólo de sus maquinaciones. Es fruto de la voluntad de quienes trabajan ahora en el Centro Aletti.
Es imposible no preguntarse por qué Maria Campatelli, la actual directora del Centro Aletti, está dispuesta a legitimar a Rupnik como lo hace. Algo similar puede decirse del actual vicario general de la diócesis de Roma, el cardenal Baldassare Reina, quien tiene la autoridad para supervisar el Centro Aletti.

El papa Francisco nombró a Reina luego de promover a De Donatis a la Penitenciaría Apostólica, también lo promovió a cardenal en el último consistorio que presidió, el 7 de diciembre de 2024.
Y aunque no haya noticias recientes en el sitio sobre Rupnik, especialmente sobre el nuevo juicio, la mayoría de los materiales publicados en la web del Centro Aletti promueven sus libros e instalaciones, están ahí, disponibles para quien quiera leer los textos zalameros sobre su presunta contribución al arte sacro.
Monjas contra el Vaticano se proyectará en el Festival Doc NYC. Se podrá ver en persona en la ciudad de Nueva York el 15 de noviembre a las 13:45 en el Angelika del Village East y en el IFC Center el 20 de noviembre a las 14:00, y en línea del 16 al 30 de noviembre aquí.
Los productores sostienen un perfil de Facebook donde es posible encontrar información adicional acerca del documental y sus futuras exhibiciones. Está disponible aquí.

Opus Dei, de nuevo
Finalmente, en cuanto a este repaso de los acontecimientos clave en la crisis de abusos sexuales del clero durante las últimas semanas, los rumores en Roma hablan de una inminente reforma más profunda de la estructura del Opus Dei.
Incluso si uno estuviera dispuesto a creer que existe cierta voluntad real de llevarlo a cabo, no está claro hasta qué punto estaría dispuesto a profundizar el papa León XIV en este asunto.
Es evidente que, a diferencia de las actitudes que se encontrarían hace 20 o 30 años en la Conferencia Episcopal Española, de apoyo ciego al Opus Dei, el conflicto entre el obispo de Barbastro-Monzón y la llamada "prelatura personal" por la propiedad y el control de Torreciudad, un santuario mariano cuyos orígenes se remontan al siglo XI.
Escrivá de Balaguer, el fundador del Opus Dei llegó a un acuerdo en la década de 1960 para Tomar el control total de una pequeña capilla que se incorporó a lo que hoy es el santuario de Torreciudad.
Sería imposible detallar las diferencias. Lo importante es que, por primera vez en más de 40 años, hay un obispo en España dispuesto a desafiar el poder de la orden de Josemaría Escrivá de Balaguer.
El obispo es Ángel Javier Pérez Pueyo, miembro de una entidad mucho más pequeña, similar a una orden, la llamada Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos del Corazón de Jesús (ver también aquí y aquí), activa principalmente en países de habla española, aunque algunos de sus miembros provienen de países donde el español no es la lengua materna.
No está claro cómo se resolverá el asunto, ya que es evidente que el Opus Dei no está dispuesto a renunciar a su afirmación de que el ya finado antiguo obispo de esa diócesis, Jaime Flores Martín, miembro de la misma orden que Pérez Pueyo, cedió el control total de la antigua capilla “a perpetuidad”, como afirma este comunicado oficial del Opus Dei.
A diferencia de la forma en que el Opus Dei está dispuesto a difundir sus diferencias con Pérez Pueyo, el sitio web de la diócesis no tiene declaración alguna sobre el conflicto.
Sin embargo, la percepción es que, como es habitual en las relaciones con el Opus Dei, existe cierto grado de abuso, de arrogancia incluso cierto desdén en su actitud hacia el obispo Pérez Pueyo.
Todo para ejercer control
Como miembros de familias poderosas de las élites españolas y de América Latina, los miembros del Opus Dei suelen imponer sus caprichos en casi todo.
Esta actitud despectiva no se limita a Pérez Pueyo. Hay indicios de esta actitud en las relaciones de la prelatura con los obispos en general, ya que los miembros del Opus Dei se perciben como una entidad separada de la Iglesia Católica en general, “una iglesia dentro de la iglesia”, con una estructura paralela que frecuentemente desestima la autoridad de los obispos locales.
En Barbastro-Monzón, un asunto clave fue que, antes de su actual cargo como arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella Omella fue obispo de Barbastro-Monzón (1999-2004), período en el que el Opus Dei consolidó su control sobre Torreciudad. Omella es el actual presidente de la Conferencia Episcopal de España y, aunque ya tiene 79 años, sigue siendo una figura influyente en la Iglesia Católica en España y a escala global.

En este sentido, el papa León XIV tiene la oportunidad de afirmar su autoridad sobre el Opus Dei. El lunes 6 de octubre, mantuvo una reunión privada con el cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo emérito de Lima, Perú, quien se paseó en vestimenta clerical durante los funerales del papa Francisco, a pesar del “castigo” que le impuso el pontífice argentino después de que el peruano fuera declarado culpable de abusar de un menor bajo su cuidado cuando era sacerdote.
Francisco ya había establecido algunos límites al poder del Opus Dei cuando decidió no conceder la ordenación episcopal al superior de dicha organización, el llamado prelado. Francisco también nombró a un representante para abordar las diferencias entre el Opus Dei y la diócesis, el arzobispo Alejandro Arellano Cedillo, pero no se ha logrado avance alguno.
Cabe señalar que, durante su periodo como obispo en Perú, Robert Prevost Martínez, tuvo que lidiar con las consecuencias de más de 20 años de control por parte del Opus Dei sobre la diócesis de Chiclayo, y si bien no había signos visibles de conflicto, sí existían importantes diferencias con los sacerdotes que trabajaron con sus predecesores en esa diócesis.
Prevost se mostró más dispuesto a reconocer el papel de los laicos, mientras que los sacerdotes que habían estado en Chiclayo bajo Ignacio de Orbegozo o Jesús Moliné Labarté hicieron todo lo posible por mantenerlos a raya, como explica el texto enlazado antes de este párrafo.
Una entrega previa de esta serie, enlazada después de este párrafo, abordó un caso de abuso sexual en Chiclayo que todavía atormenta a León XIV. Una vez más, como las víctimas eran mujeres, fue mucho más difícil expulsar del sacerdocio al sacerdote acusado, a pesar de que atacó al menos a tres hermanas de una misma familia en esa diócesis.
Sin embargo, es difícil calcular hasta dónde estará dispuesto a llegar León XIV cuando no está claro si realmente quiere profundizar en las reformas del papa Francisco en estos temas, y cuando parece estar interesado en evitar conflictos con las facciones conservadoras más radicales de la Iglesia Católica en Estados Unidos, donde el Opus Dei tiene influencia.
En 2024, Gareth Gore publicó un relato detallado del tipo de relación que Leonard Leo, considerado ampliamente el artífice de la actual Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos, ha mantenido con el Opus Dei durante los últimos 20 años aproximadamente. Su artículo está disponible en inglés aquí. Antes, en Los Ángeles Press se publicó, sobre ese mismo tema, el texto que aparece después de este párrafo.
