Zonas silenciadas para mujeres periodistas: caso Tamaulipas
Foto: Cimacnoticias.

Camelia Muñoz

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En Tamaulipas, las mujeres periodistas han tenido que enfrentar un doble desafío: la violencia del crimen organizado y la constante amenaza de censura, mientras luchan por mantener viva la verdad.

En el informe El fenómeno de las zonas silenciadas. Regiones de alta peligrosidad para ejercer la libertad de expresión, de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Tamaulipas fue mencionado como un caso emblemático por ser uno de los lugares en padecer esta violencia respecto al efecto silenciador y de autocensura que producen los ataques del crimen organizado contra la prensa; una entidad mexicana determinada como “zona silenciada” donde las mujeres periodistas corren mayor riesgo.

Por Camelia Muñoz

Es martes 11 de marzo del 2025, son las 10 de la noche, la zona centro de Ciudad Victoria, Tamaulipas, ve disminuir su escasa actividad en el día. A esa hora, por la calle Colón, se observan algunas mujeres que ejercen la prostitución y algunos hombres convierten cajas de cartón en camas y se cubren con desgastadas cobijas. Todo esto a un costado de lo que es el edificio de rectoría de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Se considera parte de la zona roja en la ciudad.

En cuadras a la redonda se observa una situación similar con la presencia de indigentes que se han apropiado de esos lugares, los cuales por la mañana lucen ordenados: el cartón doblado y acomodado para ser usado por las noches.

A partir de las cuatro o cinco de la tarde no hay restaurantes abiertos en esta zona donde se ubica el Palacio de Gobierno, pero hacia el norte sí existe mayor actividad nocturna con la operación de antros porque en esa zona vive la clase política y económicamente mejor posicionada.

A las 5:30 de la mañana del miércoles 12 de marzo en Ciudad Victoria, hay un silencio que se rompe con apenas algún canto de las aves que despiertan. Se ve circular algún vehículo y casi después de media hora circula otro. Alrededor de las siete de la mañana empieza a verse más actividad en el primer cuadro donde existen varias viviendas abandonadas y pequeñas fondas de comida que dejaron de operar hace tiempo, pero aún aparecen en las plataformas de mapas y turismo. Como si el tiempo se hubiera detenido.

Una vendedora de una tienda de conveniencia dice que la gente quiere borrar de la memoria lo que han vivido. Incluso evade mencionar por violencia e inseguridad lo que la motivó alejarse del lugar donde vivía con su hermano, a quien asesinaron en el 2006, y su madre quien murió años después.

“Mucha gente se vino acá de lugares como Reynosa, Matamoros o Mante; otras que pudieron mejor corrieron a Estados Unidos. Yo no tengo visa”, dice mientras acomoda producto en el mostrador.

Una gasolinera ubicada en el cruce de Nicolás Bravo y Juna B. Tijerina parece resumir lo que han vivido por años varios municipios de Tamaulipas: luce abandonada y deteriorada; aún se observan las bombas (surtidores de gasolina) de Pemex sin mangueras tras varios saqueos de la delincuencia y ahora suele usarse como estacionamiento. La gente dice que así quedó desde hace más de una década que dejó de operar.

Ciudad Victoria está a más de 300 kilómetros de la frontera con Estados Unidos, pero muy cerca de donde nacieron los carteles delictivos que se apoderaron de estados del noreste e hicieron de Tamaulipas su cuna y de operar el tráfico de drogas ampliaron sus actividades al de tráfico de personas y a exigir derecho de piso para permitir la actividad de distintos negocios, además del secuestro y la desaparición forzada.

Tamaulipas es una entidad situada en el noreste del país, colinda al sur con Veracruz y San Luis Potosí, al oeste con Nuevo León y en el oriente tiene costas en el Golfo de México. Posee una de extensa línea fronteriza con Estados Unidos al compartir 370 kilómetros, donde tres de sus principales ciudades Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo miran de frente a Texas.

Su ubicación ha favorecido el tránsito migratorio sin documentos de estancia legal hacia los Estados Unidos y esto ha generado que la entidad sea disputada por diversos grupos delincuenciales en las últimas dos décadas.

Aunque ha perdido terreno, el Cartel del Golfo, el cual ya no existe sin rupturas internas, continúa con presencia en la entidad desde 1984. Osiel Cárdenas Guillén, fue el operador de esa empresa delictiva, incorporó elementos de las Fuerzas Especiales de México y consolidó otro grupo llamado “Los Zetas”, uno de los brazos más sanguinarios que ha conocido el país.

Actualmente hay facciones de diversos grupos delictivos que operan en todo Tamaulipas: los Ciclones, los Escorpiones, los Metros, Cartel del Golfo Panteras, Cartel del Golfo Rojos, Zetas vieja escuela, facción aliada a células del CJNG y Cártel del Noreste. Estos grupos usan su control de la frontera para traficar drogas, armas y migrantes, entre otras empresas criminales.

La gente sigue sin referirse a ellos por su nombre y prefiere poner apodos que se han hecho populares: “los de la última letra”, “aquellos que ahora Trump llama Golfo de América (Los del Golfo), “los mañosos”. Aún se percibe temor y dolor entre la población al mencionarlos.

Las mujeres periodistas de Tamaulipas sí le ponen nombre, porque ellas crecieron y trabajan bajo el clima de la violencia y la inseguridad que ha caracterizado al estado. Vieron la evolución de los grupos delictivos, cuya operación ha estado relacionada con actos de corrupción y naturalmente ligada a políticos y personajes reconocidos en la entidad.

En Zonas Silenciadas: regiones de alta peligrosidad para ejercer la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), señalaron que durante los últimos 15 años tres gobiernos de Tamaulipas han enfrentado la violencia por la guerra contra el narcotráfico y “durante este tiempo los medios de comunicación se han mantenido en la mira de los grupos delictivos”.

Asimismo mencionan que en ese contexto se registra una situación estructural de violencia, impunidad y autocensura en la prensa del estado. De acuerdo con la Feadle de la Procuraduría General de la República (PGR), entre 2000 y 2015 un total de 13 periodistas fueron asesinados en Tamaulipas lo que ubica a ese estado entre las regiones más violentas para ejercer el periodismo.

Artículo 19, informó que Tamaulipas “fue donde se registraron los primeros asesinatos de periodistas que informaban sobre hechos de violencia en México.

Tras el inicio de la guerra contra el narcotráfico por Felipe Calderón, la violencia se recrudeció en Tamaulipas, comenzaron disputas entre dos cárteles de la droga rivales, según información del Colegio de México, La guerra por Tamaulipas, señalaron que sin consultar la Cártel del Golfo, los Zetas forjaron una alianza con el Cártel de Juárez y los Beltrán Leyva para combatir al Cártel de Sinaloa, de Joaquín Guzmán y el Mayo Zambada, esto desencadenó eventos fatídicos contra la población y generó que la sociedad se aisalara en sus casas y hasta tuvieran toque de queda para no salir por las noches.

Para el 2010, el candidato al gobierno del estado por el Partido de la Revolución Institucional y coalición “Todos Tamaulipas”, Rodolfo Torre Cantú, fue asesinado en un tramo carretero a seis días de las elecciones cuando se dirigía a un cierre de campaña. Con este magnicidio se sabía que nadie estaba a salvo en la entidad. Tiempo después se supo que había sido un dirigente del Cártel del Golfo quien había mando a realizar este asesinato.

Fue su partido político el que designó a su hermano, Egidio Torre Cantú, como candidato sustituto a la gubernatura de Tamaulipas, quien ganó las elecciones para el periodo 2011-2016. Ya siendo gobernador, nombró a una de las calles de la entidad como: Juan N. Guerra, quien era un narcotraficante fundador del Cártel del Golfo.

Tamaulipas también es recordada por la Masacre de San Fernando, cometida por integrantes del Cártel de los Zetas en agosto del 2010 en el ejido el El Huizachal. Las víctimas fueron 14 mujeres y 58 hombres, en total 72 migrantes de diversos orígenes, quienes en su tránsito migratorio sin documentos de estancia legal por México para llegar a Estados Unidos, fueron secuestrados por el grupo delictivo quienes los llevaron a un rancho y al negarse a delinquir para éstos, fueron asesinados de forma extremadamente violenta.

Este hecho es uno de los capítulos más dolorosos en la historia reciente de México. La Masacre se mantiene en la impunidad.

Reportear en este contexto

Martha Olivia López Medellín, empezó en el periodismo a los 17 años de edad en su natal Matamoros. El periódico El popular, un vespertino de mucho impacto en la zona fronteriza, fue el primero en publicar sus notas en 1986 y para ello debió dejar sus estudios en Ciudad Mante y regresar a su ciudad de origen.

A casi cuatro décadas de ser periodista dirige su medio independiente Enun2x3, tiene una consultoría y es docente. Fue desplazada por amenazas del crimen organizado y al regresar a Tamaulipas, asediada por el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca.

María Guadalupe Jaramillo Alanís, cuenta con 30 años como periodista. Empezó cubriendo la sección de cultura con una columna que se llamaba Prosenio y escribía en lo que ella llama “medios marginales”, que son pequeñas publicaciones alternativas elaboradas por quienes no eran contratados por medios tradicionales por su postura crítica. Actualmente conduce espacios en la Red Estatal de Radio y administra varias páginas digitales como Razones Palabras y Mi Trinchera Vietnamita. Fue perseguida en el gobierno de Egidio Torre Cantú y también por García Cabeza de Vaca por su crítica constante y peculiar estilo para cubrir necesidades sociales.

Brenda Ramos, es una joven periodista de 32 años de edad que vive en Río Bravo. Empezó desde secundaria a ayudarle a su padre que colaboraba en la revista Multicosas y después creó su propio medio digital que se convirtió en columna y programa de radio, Tribuna Abierta, hasta que falleció hace tres años. Ella le ayudó a posicionarse en redes sociales hasta que en el 2021 empieza a laborar en otros sitios y cuyo trabajo le han generado amenazas de muerte.

En sus procesos de denuncia para visibilizar las amenazas y bloqueos informativos han pasado por violencia institucional, actos de corrupción y revictimización. Ninguna ha encontrado justicia ya que las investigaciones no registran avance y por consecuencia no hay detención de responsables.

Las tres se ubican en zonas donde el crimen organizado operó sin control y desde hace años se han reconocido actos de corrupción por parte de funcionarios públicos, los cuales ellas han dado a conocer y las han puesto en peligro.

Crecer entre la violencia

Martha Olivia considera que ciertos niveles de violencia eran normales en la zona fronteriza donde nació y donde surgió en la década de 1980 el cártel de Matamoros, que luego se transformó en Del Golfo y Los Zetas, hoy cártel del Noreste.

“Una crece escuchando historias y viendo a personajes en hechos violentos, pero éstos eran entre esos personajes; siempre fueron ellos”, dice.

Recuerda que desde entonces la gente ya había establecido reglas no escritas y sabían que algo les pasaría si participaban en actividades delictivas o incluso hasta si no cumplían con préstamos intervenía uno de los cabecillas y fundador del cartel de Matamoros, Juan Nepomuceno Guerra Cárdenas, quien la hacía de juez conciliador y la gente le tenía miedo. La organización criminal fue heredada a su sobrino Juan García Ábrego, quien se disputaba la dirigencia con Osiel Cárdenas Guillén, cuando ya se identificaba como el cártel del Golfo.

“Nepomuceno Guerra Cárdenas era como un juez sin título, un juez conciliador y cuando alguien no quería pagar una deuda ganadera o mercantil iba con Don Juan a decirle y éste llamaba sus pistoleros. Actuaba como autoridad moral en la ciudad y es algo que yo he escuchado toda mi vida”.

Entre lo que Martha Olivia veía y escuchaba por las calles, así como las anécdotas que le contaba su padre sobre pistoleros se generó la historia oral del narcotráfico y de la delincuencia organizada, a la que se sumaban lo corridos de grupos famosos como Los cadetes de Linares y Los Tigres del Norte, con lo que parecía que todo era normal para una joven de 17 años que empezaba a trabajar en el periódico vespertino y dejó sus estudios universitarios truncos.

Sin embargo, tres meses después de su ingreso al periódico, sucedió el homicidio de la jefa de información y del dueño del periódico y director general, Norma Alicia Moreno Figueroa, quien fue la primera mujer periodista asesinada en México, y Enrique Flores Torrijos.

“Es un hecho que me impactó y me marcó como periodista. Creo que fue uno de los hechos más impactantes que ha tenido el periodismo en Tamaulipas. Ella fue la primera mujer asesinada por su oficio”, señala.

Martha fue madre soltera muy joven y esto, junto con su pasión por el periodismo, la llevó a trabajar en el estado de México y Oaxaca y ocupó la jefatura de información en la oficina Regional de la agencia Notimex a los 22 años.

Constantemente regresaba a su natal Matamoros y en el 2003 se instala en Ciudad Victoria donde trabaja en radio con temas ciudadanos, al darse cuente que los medios de comunicación estaban llenos de declaraciones de políticos o la élite empresarial, y los pobres aparecían cuando son detenidos al participar en un accidente, haber ingerido alcohol o cuando los matan, por lo que decidió salir a buscar historias en las comunidades y ejidos.

La trascendencia de sus contenidos le permitió que la nominaran para ocupar un espacio como consejera en el Instituto Electoral del estado, a propuesta de partidos de izquierda entre el 2007 al 2010, pero haber insistido en la transparencia y denunciar un fraude por 12 millones de pesos del entonces gobernador Eugenio Hernández Flores le costó que no la reeligieran como al resto de sus integrantes.

El silencio obligado

Ya para entonces en Tamaulipas surgía nuevos hechos de inseguridad por el fortalecimiento del crimen organizado y ataques a los medios de comunicación. Como consejera electoral Marta denunciaba lo que ocurría en contra de los periodistas y como el grupo criminal que azotó al noreste del país se “convirtieron en los jefes de redacción” en distintos medios.

“Para mí ha sido una vergüenza muy grande, que todavía la cargo, que nosotros no pudimos escribir una sola línea de la muerte de los 72 en San Fernando porque estábamos amenazados por los Zetas, que iban a las redacciones y nos esperaban a la hora que entrábamos o entraban a las redacciones del periódico y nos amenazaban. Yo lo que hacía era que en estos viajes al centro (del país) iba y denunciaba y les decía a mis compañeros periodistas en los foros que me podía colar: ¡está pasando esto en Tamaulipas y esto puede extenderse a más estados! Yo les daba la nota pero después no veía ningún compromiso”.

Al ver que no había una respuesta ni apoyo del gremio periodístico, Marta Olivia empieza a usar la plataforma de Twitter, hoy X, para hacer alertas de seguridad a los ciudadanos y para que en la Ciudad de México supieran lo que pasaba la población. Esto provocó que el grupo delictivo ingresara en septiembre del 2011 a su domicilio y la amenazaran para que dejara de hacer las publicaciones en redes sociales, de lo contrario la violarían junto con sus hijas. Decidió salirse del estado con sus propios recursos y así empezó su desplazamiento que duró casi seis años.

Marta Olivia trabajo en varios medios a la vez para mantenerse y a su familia, además que pudo graduarse en ese tiempo en la licenciatura en Comunicación y una maestría en Periodismo Político, que cursó en la Ciudad de México. Para su tesis y tras haber permanecido desplazada, quiso abordar el caso de Norma Alicia por lo que entrevistó a uno de los que fueron en ese entonces líderes de la Asociación de Periodistas para actualizar la información, porque ya habían pasado casi 30 años, pero días después a él lo citaron en un restaurante, le preguntaron sobre ella y le robaron la camioneta.

Para ella fue un mensaje muy claro de que a pesar de que transcurrieron tantos años la familia Guerra aún tenía mucho poder que impidió que se pudiera escribir sobre el caso de Norma Alicia Moreno Figueroa.

En el 2017 regresa a Tamaulipas, tras seis años desplazada, y reactiva su sitio electrónico Enun2x3 con temas de cultura y perfil bajo.

Sin embargo la situación en el estado empezaría de nueva cuenta a enturbiarse con la llegada a la gubernatura del primer gobierno de oposición, el panista Francisco García Cabeza de Vaca que en el 2005 fue contaba con señalamientos de ganar la presidencia municipal de Reynosa con el apoyo del cártel del Golfo y a un año de iniciado el gobierno la población estaba decepcionada del gobernador que disponía de todo un aparato de seguridad, al igual que muchos de sus funcionarios, mientras que la violencia se vivía en las calles.

En el 2020, durante la pandemia por covid, el mandatario solicita un préstamo de 4 mil 600 millones de pesos y Marta Olivia se da cuenta que solo mil 600 millones estaban destinados para el tema de salud y las compras fueron adjudicadas sin licitación, mientras que resurgían señalamientos contra el funcionario por delincuencia organizada y lavado de dinero por los cuales empezaría el proceso de desafuero.

Luego expuso la estructura delictiva de caza -recompensas diseñada por el entonces fiscal General de Justicia, Irving Barrios Mojica, y su grupo de apoyo que terminaba cobrándolas.

Ahí empezó el ataque hacia ella, su familia y su medio independiente, como el acoso a su hijo y colaborador, Angel Nakamura López, quien trabajaba en CNN como editor y fue despedido después de que hizo un comentario respecto a los actos de corrupción en el gobierno estatal. Uno de los jefes del medio de comunicación de Estados Unidos le confirmó que el motivo de su despido era lo que había pasado en Tamaulipas.

“Uno de esos casos de caza-recompensas fue el asesinato del periodista Carlos Domínguez en Nuevo Laredo y yo le dije a mi compañero conductor (Nakamura) que el fiscal se niega a rendir cuentas al Congreso del Estado; empiezo a leer la noticia y la única respuesta que me dijo mi colaborador Nakamura fue: ‘sí tiene algo que ir a rendir información, pues debe hacerla’. Eso fue lo único que dijo”.

La directora del medio independiente decidió interponer la queja contra el funcionario ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, quien la remitió al estado y donde hasta la fecha no hubo pronunciamiento. Olivia Lemus, quién presidía el organismo estatal, es reconocida como cercana a los gobernadores panistas.

En la Fiscalía Especializada para Delitos contra la Libertad de Expresión también se presentó una denuncia contra el fiscal general y el exgobernador, quien a su vez había amenazado con proceder legalmente contra la periodista por haber publicado que en sus propiedades se había localizado un centro de exterminio, y cuya información se la proporcionó un colectivo de familias de personas desaparecidas.

Como periodista de investigación ella empezó a indagar que el nombre del ejido que le habían dado a conocer era el mismo que la Unidad de Inteligencia Financiera investigaba García Cabeza de Vaca. Su temor no solo era lo que escribió el exfuncionario en redes sociales, sino a la capacidad que tenía de cumplir la amenaza al estar prófugo y disponer de recursos materiales y económicos, apoyado en la corporación policiaca que integró: el Grupo Operativo Especial, los Gopes.

Violencia institucional

Martha también padeció la violencia institucional en la FEADLE, donde estaban más preocupados por conocer la información que ella tenía contra Cabeza de Vaca y no por el caso de las amenazas.

Era un grupo de hombres que constantemente la interrogaban y al final la institución determinó el no ejercicio de la acción penal en abril del 2004, ocho meses después de que se interpuso la denuncia, pero jamás notificaron a la periodista para poder impugnar la resolución.

Varios meses después recibió el expediente de más de mil 500 fojas donde no existe ninguna audiencia o citatorio para que acudiera a declarar el exgobernador, el exfiscal general, así como Javier Coello Trejo, abogado del exmandatario, y Max Cortázar que era su vocero.

“Todo el expediente está lleno de mis notas. Nada más necesita una revisarlo y darse cuenta de que pareciera que la imputada soy yo, que la denunciada soy yo y que están buscando argumentos y recuperaron toda mi información: cada nota que hice de Cabeza de Vaca, cada tuit me lo monitorearon y no vi nada nada en contra de ellos”.

Ella acudió el 5 de septiembre a Palacio Nacional donde se realizaba “La mañanera”, la rueda de prensa del presidente de la república Andrés Manuel López Obrador. Ahí denunció lo ocurrido al considerar que la FEADLE “es un sistema que no protege a los periodistas y no les importan”.

Desde hace tres años está adherida el Mecanismo Federal de Protección a Periodistas y Defensores de Derechos Humanos quien le proporcionó diversas medidas de seguridad, las cuales resultan incómodas, pero sabe que son necesarias porque el exmandatario aún se encuentra prófugo y en varios momentos ha observado que, cuando sale a alguna cobertura, en la carretera la alcanzaba una patrulla de la Policía Estatal o la siguen a distancia.

La seguridad con escoltas de la que dispone también ha afectado su vida personal y la gente se aleja de ella, porque no le gusta ver a policías cerca que la están cuidando.

“No es agradable vivir así, pero para mis hijos es terrorífico que no los tenga. Las instituciones no han hecho nada para prevenir delitos o acciones amenazas contra periodistas aquí en Tamaulipas. Yo voy a estar tranquila hasta que hagan pagar a este señor que tiene órdenes de aprehensión, la Fiscalía General de la República tiene carpetas ¿por qué no actúan y nos ponen en fragilidad y en vulnerabilidad a todos los que fuimos amenazados por él? y hablo de comerciantes, empresarios políticos, ¿o sea la ciudadanía y periodistas?, cuestionó.

Martha Olivia ha sido consistente en su compromiso con la libertad de expresión a pesar del riesgo que ha conllevado hacia su vida y familia. Ha denunciado públicamente a todo el sistema de corrupción que no protege a las y los periodistas. Afirma que su mayor apoyo han sido sus compañeros del gremio. Sigue luchando para que el Estado mexicano no deje impunes los delitos contra el gremio periodístico. Sigue en el ejercicio del periodismo todos los días en Tamaulipas.

Bloqueos, golpes y amenazas

María Guadalupe Jaramillo Alanís recuerda que desde sus inicios había un bloqueo informativo contra varios periodistas críticos al gobierno estatal en turno. A ella le tocaron las acciones emprendidas por Egidio Torre Cantú (gobernador de Tamaulipas 2011-2016) y su jefe de prensa Guillermo Martínez, este último se sabe que forma parte del equipo de comunicación de la actual presidente de México, Claudia Sheinbaum Pardo.

La periodista pasó por distintos medios de comunicación impresos y digitales; varias páginas en redes sociales en donde aborda temas relacionados con la política. Su hija y su yerno le diseñaron uno de los portales que actualmente maneja desde su cocina.

“Me hicieron una página que se llama Mi Trinchera Vietnamita porque veían que yo escribía y escribía en Facebook. Básicamente mi base, mi comodidad es la mesa de la cocina donde mientras le muevo a la sopa y le apuro al café hago mis trabajos periodísticos y creo que me salen más picantes y más críticos”, señala.

La primera agresión que vivió fue en el 2011 cuando el gobierno del estado le cierra la puerta de distintos medios, después de que la despiden de un medio escrito a quién le habían condicionado contratos de publicidad.

María Guadalupe trató de encontrar un empleo y se unió a un grupo de editores y redactores que realizarían producciones audiovisuales para el gobierno de Quintana Roo y regresó para encontrar la violencia desatada desde el gobierno estatal de García Cabeza de Vaca contra periodistas.

“A todo el periodismo de Tamaulipas nos arrinconó contra la pared solamente bajo la amenaza de ‘estás conmigo o eres mi enemigo’. Si no pensabas como ellos, porque era un grupo incluida su familia, debías ser pateado, acusado de lo que fuese; de priista, perredista o de morenista”, señala.

Pero eso no era lo más delicado para ella, sino los homicidios de periodistas, las desapariciones o los llamados “levantones” donde “te molían a golpes”. La comunidad de medios estaba muy lastimada porque en el gobierno anterior que encabezaba el panista Francisco Javier Cabeza de Vaca, ocurrieron los homicidios de Carlos Domínguez, en Nuevo Laredo; Héctor González Antonio, en Ciudad Victoria, y Antonio de la Cruz y su hija menor de edad, también en la capital del estado. El último ocurrió cerca del domicilio de María Guadalupe.

Todos esos casos se mantienen impunes, al igual que las desapariciones de varios periodistas en Reynosa y el asesinato de Miriam Elizabeth Rodríguez, una defensora de los desaparecidos en San Fernando y a quién María Guadalupe acompañó en diversas marchas y reuniones. Miriam es conocida como la mujer que estuvo “cazando” a varios integrantes de la agrupación delictiva que privaron de la vida a su hija Karen en el 2014 y 3 años después fue asesinada por un grupo de sicarios.

Hace casi tres años, en el 2022, cuando ganó el hoy gobernador morenista y ex priísta, Américo Villarreal Anaya, a María Guadalupe la golpearon sujetos que descendieron de varios vehículos y una camioneta cuando estaba acompañada de otras tres mujeres. Los hechos fueron denunciados en la Fiscalía General de la República (FGR) contra el exgobernador panista y también contra el hoy senador del PAN, César Augusto Verástegui, pero no se le dio seguimiento y hasta tres meses después la contactó personal del Mecanismo de Protección federal.

“Después de tres meses me dijeron que mi vida no corría riesgos y lo único que hicieron era ordenarle a la Guardia Nacional para que estuviera pendiente de mí mes por mes. Yo dije: ay qué lindos gracias.”

La periodista recuerda que el esposo de una de las mujeres que la acompañaban el día que fue agredida publicó en redes sociales lo ocurrido, pero el partido de Morena le pidió eliminarlo porque podría generar que la gente no saliera a votar.

Jaramillo Alanís considera que el organismo protector de periodistas y defensores de derechos humanos es operado con amiguismos para proporcionar medidas cautelares de forma discrecional y no considerar que en su caso, a escasos metros, habían asesinado un periodista y a su hija.

Para ella el exgobernador García Cabeza de Vaca era un hombre “muy perverso” que se enriqueció de forma ilegal y a quien en el 2006 había denunciado ante las autoridades estatales porque él y su padre, Manuel García Uresti, la amenazaron de muerte e intimidaron en Reynosa, cuando el hoy prófugo era presidente municipal.

Señala que funcionarios como él provocaron que la sociedad y en el gremio haya reglas no escritas que se normalizaron para sobrevivir. Unas de ellas es no identificar a los grupos criminales y llegando incluso a no escribir sobre la familia o en particular de la esposa e hijos de los mandatarios.

“Nosotros hemos estado a merced no solamente de los criminales, sino de los políticos que usan criminales para matar, para intimidar, para aterrorizar. Las mujeres todavía estamos más expuestas porque seguimos negociando trabajo, convenios publicitarios; estamos negociando en desventaja porque entre los hombres, yo los veo, y se llevan maravillosamente bien y les pagan las perlas de la virgen a muchos, pero a las mujeres ellos deciden qué dineros te pueden pagar por tu trabajo; ellos deciden y tasan tu precio: eso es lo que hay, no pidas más porque no hay más. Seguimos trabajando en desventaja”, señala.

La periodista se dijo desconfiada de la Comisión de Derechos humanos en la entidad, y coincide con Martha Olivia que la institución era representada por gente aliada al exgobernador panista y por eso jamás acudió a presentar quejas.

Ella no se considera valiente y aún mantiene su casa cerrada a todas horas y evita salir si no es necesario. La violencia obligó a la sociedad a tomar estas medidas, aún y que se tardó en llegar a la capital del estado y reconoce que lejos de normalizar situaciones, las sufre y no hay organizaciones que les permita atender las afectaciones psicoemocionales.

“Creo que el mismo miedo me ha hecho superar mis problemas emocionales. El miedo de la violencia, el miedo de (García Cabeza) de Vaca, el miedo a los matones cuando nos agredieron y que eran unos tipazos así grandototes.

Entonces, dices tu: Ninguna mujer puede hacer mucho a menos de que tengas un arma, pero no… ni así. Entonces yo más bien creo que el miedo hace que tú superes problemas emocionales. No sé de qué manera, pero hay algo que dices; Yo no tengo por qué tenerle miedo, yo tengo que salir por mi familia y no te vences”, afirma.

El contexto de violencia que vive le ha provocado afectaciones en su salud y actualmente se encuentra atendida por un neurólogo, tras el diagnóstico de temblor esencial a causa de lesión en el tallo cerebral y colapsada la hipófisis, que con el paso de los años se acentuará más y el especialista le comenta que no hay medicación. También padece diabetes, hipertensión e hipotiroidismo.

Pero nada le ha provocado pensar en retirarse del periodismo a sus 67 años de edad y en su lugar proyecta escribir un libro de sus textos personales y periodísticos, varios de los cuales están relacionados con la política local y nacional para que para María Guadalupe la forma de blindarse ante tales circunstancias es escribir.

“A mí me agarrará la muerte escribiendo contra quien se mueva y que haga las cosas mal, así sean hombres o mujeres, porque yo no estoy casada con el tema de que porque somos mujeres somos las non plus ultras de la honestidad y la decencia. Cuando eres un servidor público hay demasiados demonios sueltos, como es el dinero, el poder que te enferma y te hace caer”, afirma.

María Guadalupe Jaramillo Alanís, periodista de amplia trayectoria también es una experta en tema de cultura en Tamaulipas, se sigue cuestionando cómo curar a la sociedad mexicana tan lastimada por la violencia vivida. Sigue activa y escribiendo en su blog, ríe, escribe y cocina mientras ejerce su profesión.

No se queda callada ante injusticias y a pesar de los riesgos emprende acciones para cambiar el orden político en función de los derechos humanos. Como periodista sigue negociando en desventaja pero no ceja en exigir un salario digno. A sus 67 años no desea jubilarse, está preparando su libro con una recopilación de sus textos periodísticos y personales de la política de esa entidad.

Periodismo en riesgo ante innovaciones tecnológicas

Brenda, es de las periodistas más jóvenes comprometidas con el trabajo de investigación en materia de corrupción. Reside en el norte del estado, una de las regiones que fue severamente golpeada con la ola de violencia en Tamaulipas desde hace décadas.

En la zona fronteriza la mayor parte de la población trabaja en la industria maquiladora como obreras y obreros. Su labor diaria los mantiene apartados de la dinámica en la vida política de la ciudad.

En muchas ocasiones ha habido toques de queda que la misma población ha establecido ante situaciones de riesgo y deciden no salir de sus domicilios, además de que los ciudadanos terminan cansados del trabajo en las fábricas y ansían llegar con su familia.

“La inseguridad ha hecho que los ciudadanos de esta zona se preocupen solamente por ellos mismos y por sobrevivir. Muchos años ha habido toques de queda que están implícitos, después de ciertas horas no salen porque en cualquier momento te puede tocar una situación de riesgo. Entonces en la zona fronteriza el comportamiento de la sociedad es que prefiere no meterse para sobrevivir”, explicó.

En el 2021 Brenda fue contratada como corresponsal en la zona norte del estado para el medio Sentido Común donde además de realizar reportajes e investigaciones escribía una columna que llamó “Sin filtros”, además de combinar la producción audiovisual y realizar caricaturas políticas sobre la política en municipios como Matamoros, Reynosa y Río Bravo, entre otros. Ahí es directora, tras la muerte de su dueño y mentor, Mauricio Fernández Díaz, además de apoyar con publicaciones en Tribuna Abierta, donde trabajó su padre hasta que falleció.

En una gira del expresidente Andrés Manuel López Obrador, Brenda lo cuestionó sobre las candidaturas que su partido, Morena, estaba dejando a personajes con antecedentes relacionados con la delincuencia o actos de corrupción, como eran los casos del ex gobernador Eugenio Hernández Flores y Carlos Peña, quiénes contendieron por la senaduría y la presidencia municipal de Reynosa. En otra ocasión hizo cuestionamientos similares a la dirigente nacional de dicho partido, Luisa María Alcalde Luján, y con ello comenzó el hostigamiento digital.

“Las coberturas que he hecho respecto a actores políticos en donde ellos pueden o no tener situaciones de corrupción me ha generado problemas aquí en Tamaulipas, sobre todo con un grupo político que se encuentra en su área de operación en Reynosa. He recibido amenazas de muerte a través de WhatsApp me llega un audio, donde se me amenaza de muerte”.

Brenda hizo pública la amenaza en la plataforma de X y denunció los hechos en la FEADLE en diciembre del 2024. Días después una de sus mascotas, un gato, apareció decapitado. Antes, en el 2021, había presentado una denuncia en la fiscalía estatal contra una legisladora local que la agredió y pretendió despojarla de su teléfono celular, pero jamás prosperó y recuerda que le hicieron pasar un mal momento porque la responsabilizaron de los hechos.

Fue muy impactante para mí verla cuando salí a buscarla porque no acudió a mi llamado y estaba a un lado de mi casa; algo escondido. Supongo que para no los tomaran las cámaras que hay en la cuadra”.

Hasta el momento no ha tenido avances de las investigaciones sobre la denuncia y no ha tenido acercamiento con alguna autoridad de la Fiscalía General del Estado. Para obtener alguna información debe trasladarse hacia Ciudad Victoria, que se ubica a tres horas de distancia y con el temor de que ocurra algo en la carretera.

“Siempre surge la duda de que en cualquier parte, alguna persona pueda dar el pitazo que regresaste a preguntar y que le están moviendo a la carpeta o a la denuncia y pues Tamaulipas es tierra caliente”.

El acoso cibernético ha permanecido ya que asegura que se ha intentado hackear sus redes sociales y recibe por WhatsApp enlaces maliciosos, además de hacer señalamientos falsos que afectan su reputación, atacan su dignidad y se burlan de su aspecto a través de cuentas anónimas.

Y es que para su trabajo se apoya en documentos que son investigados a fondo, o bien con imágenes ilustrativas sobre el tema de corrupción que aborda como pueden ser los contratos públicos y eso genera mucha molestia en el grupo político dominante en la zona.

En este hecho Brenda encontró el apoyo de sus compañeros periodistas de varias partes del estado. En una de sus columnas comparó este tipo de fortalecimiento que recibió como la labor de las palomas mensajeras y afirmó que los políticos podrán ser lobos, pero nadie en México ha podido detener el vuelo de los periodistas.

“Fueron los periodistas todo el gremio aquí en Tamaulipas estuvieron al pendiente y sus plumas y sus medios de comunicación son la razón por la que yo creo que sigo viva y que puedo seguir haciendo mi labor periodística”.

Sin embargo en algún momento pensó dejar el periodismo, en virtud de que las investigaciones que estaba publicando resultaban muy peligrosas y le generaba situación de incertidumbre en la convivencia vecinal o de amistades.

“También en la vida diaria es un desgaste emocional grande, es un desgaste familiar porque la familia también te pregunta y te dice que te estás poniendo en un riesgo que para ellos es innecesario”.

A pesar de que pasó por ese momento de dejar el periodismo, Brenda se cuestiona que si no pudiera ejercer la libertad de expresión “¿Qué clase de estado y qué clase de país le estaría dejando las nuevas generaciones?”.

Por ello consideró que tiene como responsabilidad aportar para que la libertad de expresión permanezca en México y evitar que un político o algún grupo delictivo calle a una periodista.

En este contexto, explica que las mujeres periodistas en Tamaulipas tienen que enfrentarse a situaciones diferentes a las viven los hombres que se dedican al mismo oficio y por ello ser mujer y ejercer esta actividad implica no sólo ir a la calle a reportar lo que pasa en la vida diaria “tienes que luchar por ganarte tu lugar y un respeto en un mundo de hombres”.

Brenda afirma que varias de sus compañeras han levantado la voz ante el maltrato que reciben de parte de funcionarios, pero a ellas se les critica mientras que cuando ocurre con lo hombres a ellos se les ve como héroes.

“Tenemos que enfrentar a la opinión pública a las autoridades, a los grupos de la delincuencia que no les gusta que una mujer se atreva a señalar algún caso de corrupción, alguna situación de negligencia. Una como reportera te enfrentas con amenazas, ya me han golpeado en anteriores ocasiones por mi trabajo periodístico”, señala.

Con el apoyo de sus compañeras y compañeros de trabajo ha tratado de transformar las situaciones de miedo en energía para seguir investigando y que las nuevas generaciones sepan que sí se puede seguir ejerciendo.

En muchas ocasiones ha habido toques de queda que la misma población ha establecido ante situaciones de riesgo y deciden no salir de sus domicilios, además de que los ciudadanos terminan cansados del trabajo en las fábricas y ansían llegar con su familia.

“La inseguridad ha hecho que los ciudadanos de esta zona se preocupen solamente por ellos mismos y por sobrevivir. Muchos años ha habido toques de queda que están implícitos, después de ciertas horas no salen porque en cualquier momento te puede tocar una situación de riesgo. Entonces en la zona fronteriza el comportamiento de la sociedad es que prefiere no meterse para sobrevivir”, explicó.

En el 2021 Brenda fue contratada como corresponsal en la zona norte del estado para el medio Sentido Común donde además de realizar reportajes e investigaciones escribía una columna que llamó “Sin filtros”, además de combinar la producción audiovisual y realizar caricaturas políticas sobre la política en municipios como Matamoros, Reynosa y Río Bravo, entre otros. Ahí es directora, tras la muerte de su dueño y mentor, Mauricio Fernández Díaz, además de apoyar con publicaciones en Tribuna Abierta, donde trabajó su padre hasta que falleció.

En una gira del expresidente Andrés Manuel López Obrador, Brenda lo cuestionó sobre las candidaturas que su partido, Morena, estaba dejando a personajes con antecedentes relacionados con la delincuencia o actos de corrupción, como eran los casos del ex gobernador Eugenio Hernández Flores y Carlos Peña, quiénes contendieron por la senaduría y la presidencia municipal de Reynosa. En otra ocasión hizo cuestionamientos similares a la dirigente nacional de dicho partido, Luisa María Alcalde Luján, y con ello comenzó el hostigamiento digital.

“Las coberturas que he hecho respecto a actores políticos en donde ellos pueden o no tener situaciones de corrupción me ha generado problemas aquí en Tamaulipas, sobre todo con un grupo político que se encuentra en su área de operación en Reynosa. He recibido amenazas de muerte a través de WhatsApp me llega un audio, donde se me amenaza de muerte”.

Brenda hizo pública la amenaza en la plataforma de X y denunció los hechos en la FEADLE en diciembre del 2024. Días después una de sus mascotas, un gato, apareció decapitado. Antes, en el 2021, había presentado una denuncia en la fiscalía estatal contra una legisladora local que la agredió y pretendió despojarla de su teléfono celular, pero jamás prosperó y recuerda que le hicieron pasar un mal momento porque la responsabilizaron de los hechos.

“Fue muy impactante para mí verla cuando salí a buscarla porque no acudió a mi llamado y estaba a un lado de mi casa; algo escondido. Supongo que para no los tomaran las cámaras que hay en la cuadra”.

Hasta el momento no ha tenido avances de las investigaciones sobre la denuncia y no ha tenido acercamiento con alguna autoridad de la Fiscalía General del Estado. Para obtener alguna información debe trasladarse hacia Ciudad Victoria, que se ubica a tres horas de distancia y con el temor de que ocurra algo en la carretera.

“Siempre surge la duda de que en cualquier parte, alguna persona pueda dar el pitazo que regresaste a preguntar y que le están moviendo a la carpeta o a la denuncia y pues Tamaulipas es tierra caliente”.

El acoso cibernético ha permanecido ya que asegura que se ha intentado hackear sus redes sociales y recibe por WhatsApp enlaces maliciosos, además de hacer señalamientos falsos que afectan su reputación, atacan su dignidad y se burlan de su aspecto a través de cuentas anónimas.

Y es que para su trabajo se apoya en documentos que son investigados a fondo, o bien con imágenes ilustrativas sobre el tema de corrupción que aborda como pueden ser los contratos públicos y eso genera mucha molestia en el grupo político dominante en la zona.

En este hecho Brenda encontró el apoyo de sus compañeros periodistas de varias partes del estado. En una de sus columnas comparó este tipo de fortalecimiento que recibió como la labor de las palomas mensajeras y afirmó que los políticos podrán ser lobos, pero nadie en México ha podido detener el vuelo de los periodistas.

“Fueron los periodistas todo el gremio aquí en Tamaulipas estuvieron al pendiente y sus plumas y sus medios de comunicación son la razón por la que yo creo que sigo viva y que puedo seguir haciendo mi labor periodística”.

Sin embargo en algún momento pensó dejar el periodismo, en virtud de que las investigaciones que estaba publicando resultaban muy peligrosas y le generaba situación de incertidumbre en la convivencia vecinal o de amistades.

“También en la vida diaria es un desgaste emocional grande, es un desgaste familiar porque la familia también te pregunta y te dice que te estás poniendo en un riesgo que para ellos es innecesario”.

A pesar de que pasó por ese momento de dejar el periodismo, Brenda se cuestiona que si no pudiera ejercer la libertad de expresión “¿Qué clase de estado y qué clase de país le estaría dejando las nuevas generaciones?”.

Por ello consideró que tiene como responsabilidad aportar para que la libertad de expresión permanezca en México y evitar que un político o algún grupo delictivo calle a una periodista.

En este contexto, explica que las mujeres periodistas en Tamaulipas tienen que enfrentarse a situaciones diferentes a las viven los hombres que se dedican al mismo oficio y por ello ser mujer y ejercer esta actividad implica no sólo ir a la calle a reportar lo que pasa en la vida diaria “tienes que luchar por ganarte tu lugar y un respeto en un mundo de hombres”.

Brenda afirma que varias de sus compañeras han levantado la voz ante el maltrato que reciben de parte de funcionarios, pero a ellas se les critica mientras que cuando ocurre con lo hombres a ellos se les ve como héroes.

“Tenemos que enfrentar a la opinión pública a las autoridades, a los grupos de la delincuencia que no les gusta que una mujer se atreva a señalar algún caso de corrupción, alguna situación de negligencia. Una como reportera te enfrentas con amenazas, ya me han golpeado en anteriores ocasiones por mi trabajo periodístico”, señala.

Con el apoyo de sus compañeras y compañeros de trabajo ha tratado de transformar las situaciones de miedo en energía para seguir investigando y que las nuevas generaciones sepan que sí se puede seguir ejerciendo.

Fuente: Cimacnoticias

Para leer la primera parte: Cronistas de la necropolítica

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