El crimen ocurre en un contexto de creciente violencia política en Honduras, marcado por denuncias de fraude electoral y la militarización de la protesta social.
Choluteca, Honduras | Reporteros de Investigación.- Margarita Carrasco fue asesinada con cuatro disparos en la cabeza. Las detonaciones, escuchadas en una de las estaciones de bus de la ciudad, rompieron la rutina matutina. El ataque ocurrió la mañana de este martes, cuando la defensora esperaba transporte para dirigirse a su trabajo en el Hospital del Sur.
El domingo previo, Carrasco estuvo en Tegucigalpa para participar en una acción de protesta frente al Congreso Nacional; sin embargo, la militarización del recinto y la lluvia impidieron que se llevara a cabo. El lunes, junto a otros manifestantes, se movilizó hacia la Corte Suprema de Justicia para exigir que el Poder Judicial resolviera el amparo a favor de Jorge Aldana.
Su asesinato ocurre apenas unos días después de reunirse con Luis Redondo y solo horas después de regresar a Choluteca, tras protestar públicamente y exigir el conteo de votos a favor de Jorge Aldana. Carrasco dio entrevistas a distintos medios de comunicación hondureños ese mismo día.
En este contexto de hostigamiento, Leyda Huete ha recibido en los últimos días advertencias para frenar las protestas, con el mensaje de que ni ella ni su núcleo familiar serían tocados. Pese a ello, el Bastión del Sur y el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) se han mantenido como las principales organizaciones que encabezan las movilizaciones contra el fraude electoral en Honduras.
Carrasco fue precandidata del Partido Libre y participó en tomas del Hospital del Sur en respuesta a decisiones del Partido Libre.
El crimen ocurre menos de 25 horas después de la instalación de la Junta Directiva Provisional, que consolida el retorno del Partido Nacional de Honduras al control institucional del país. El líder de ese partido, Juan Orlando Hernández, fue condenado en Nueva York a 45 años de prisión por narcotráfico y posesión de metralletas.
La situación en el sur del país es de alerta. Diversos pronósticos advierten que la seguridad en Honduras quedará nuevamente en manos de una cúpula que estaba en funciones cuando se cometió y encubrió el asesinato de Berta Cáceres.
El terror se instala antes incluso de que el partido declarado ganador por el Consejo Nacional Electoral, presidido por Cossette López, asuma plenamente el poder, sin que se hayan contado todos los votos.