Modelo de cruceros amenaza economía y turismo sostenible en Ensenada
Turismo masivo e impacto ambiental, una de las alertas para Ensenada.
Modelo de cruceros amenaza economía y turismo sostenible en Ensenada
Maqueta del modelo de cruceros y expansión portuaria.

Los Ángeles Press

Compartir

Prestadores de servicios de Ensenada alertan por la presión sobre ecosistemas costeros y la exclusión de la comunidad del beneficio económico.

Los Ángeles Press

Ensenada, Baja California.— Los colectivos Ensenada Digna y Salvemos El Sauzal emitieron un comunicado conjunto en el que expresan la preocupación de prestadores de servicios turísticos de Ensenada ante el modelo de desarrollo turístico que actualmente se impulsa en la ciudad, enfocado en el turismo de cruceros y en la construcción de infraestructura de entretenimiento dentro o alrededor de la terminal portuaria.

Guías de turistas certificados, operadores turísticos y transportistas, algunos que integran los colectivos, señalan que este enfoque prioriza los intereses de grandes corporaciones, sin garantizar beneficios económicos reales y sostenidos para la comunidad local. La preocupación se intensificó tras el anuncio, realizado en diciembre pasado, del proyecto de parque acuático “Ensenada Bay Village: Treasure of Baja”, promovido por Hutchison Ports y Carnival Corporation.

Hutchison Ports es una operadora portuaria de alcance global, con sede en Hong Kong y registro corporativo en Islas Caimán, vinculada históricamente al empresario Li Ka-shing. En México controla varias terminales estratégicas, incluida la de Ensenada, donde participa en proyectos asociados al turismo de cruceros y a la expansión portuaria. Por su parte, Carnival Corporation es la mayor empresa de cruceros del mundo, con un modelo de negocio que concentra el gasto turístico a bordo o en instalaciones controladas por la propia compañía.

Desde la experiencia cotidiana de quienes trabajan con visitantes, los prestadores sostienen que la llegada de cruceros no se traduce necesariamente en una mayor derrama económica para la ciudad. Aunque los barcos arriban con miles de pasajeros, sólo una parte desciende y su estancia suele limitarse a periodos de tres o cuatro horas. El gasto, señalan, es acotado y fragmentado. En contraste, el turismo terrestre permanece varios días, se hospeda en hoteles locales, consume en restaurantes, contrata recorridos y activa una cadena de valor más amplia que beneficia a distintos sectores.

Los colectivos alertan que la construcción de parques y zonas de entretenimiento dentro del recinto portuario fomenta un esquema de “turismo cautivo”, que reduce la salida de visitantes hacia el centro histórico, La Bufadora, el Valle de Guadalupe y otros atractivos naturales y culturales del municipio. Esta dinámica impacta de forma directa a pequeños y medianos negocios, así como a guías y transportistas independientes que dependen de que el visitante recorra la ciudad más allá del puerto.

El pronunciamiento también señala que este modelo profundiza las desigualdades dentro del sector turístico, al favorecer a corporaciones con control de infraestructura y flujos de visitantes, mientras limita las oportunidades de prestadores locales que cumplen con certificaciones, permisos y procesos de capacitación continua, pero carecen de condiciones dignas para competir.

En el plano ambiental, los prestadores advierten sobre los efectos del incremento del tráfico marítimo en la bahía de Ensenada. El ruido submarino, el riesgo de colisiones y la alteración de rutas migratorias representan amenazas para actividades como el avistamiento de ballenas, la pesca deportiva y el turismo de naturaleza, pilares históricos de la vocación turística regional.

Impactos documentados en otros puertos

Las preocupaciones expresadas en Ensenada no son aisladas. En diversos puertos del mundo donde operan grandes corporativos de cruceros se han documentado impactos económicos y sociales similares. En Venecia, tras años de presión ciudadana y estudios sobre el daño ambiental y la saturación turística, las autoridades restringieron el ingreso de grandes cruceros al centro histórico al constatar que la derrama económica local era limitada frente a los costos urbanos y ecológicos.

En 2021, los cruceros volvieron a operar en Venecia y generaron nuevas protestas ambientales.

En Barcelona, organizaciones vecinales y el propio ayuntamiento han señalado que el turismo de cruceros genera congestión, presión sobre servicios públicos y beneficios económicos concentrados en pocos actores, lo que llevó a imponer límites al crecimiento de terminales y a revisar acuerdos con navieras.

Protestas ciudadanas y movimientos sociales que cuestionan los efectos del turismo masivo en Barcelona, incluidos los cruceros, sobre la calidad de vida local. Foto: Responsible Travel.

En el Caribe mexicano, Cozumel se ha convertido en uno de los principales destinos de cruceros del mundo. Estudios académicos y pronunciamientos de prestadores locales han documentado que, pese al alto volumen de pasajeros, el gasto promedio por visitante es bajo y se concentra en excursiones y comercios asociados a las navieras, mientras los impactos ambientales sobre arrecifes y ecosistemas marinos se han intensificado.

De forma similar, en San Juan y Dubrovnik, autoridades locales han reconocido que el crecimiento del turismo de cruceros no necesariamente se traduce en bienestar para la población residente, lo que ha derivado en regulaciones para limitar arribos y redirigir flujos turísticos.

Puerto de Dubrovnik, Croacia, con alto tráfico de cruceros. Foto: Cruise Port (2023).

Un llamado a replantear el modelo

Ante este contexto, Ensenada Digna y Salvemos El Sauzal sostienen que la inversión pública y privada debería priorizar infraestructura urbana básica, movilidad, señalización, espacios públicos de calidad, así como la capacitación y el fortalecimiento del turismo cultural y de naturaleza, áreas en las que Ensenada cuenta con ventajas comparativas.

Los colectivos subrayan que un modelo turístico sostenible no puede medirse únicamente por el número de cruceros que arriban al puerto, sino por su capacidad de mejorar la calidad de vida de la población local y de generar beneficios económicos reales y duraderos para la comunidad.

Agréganos como fuente preferida en Google