Procesión a la Santa Muerte en Pachuca Hidalgo
Procesión de la Santa Muerte en Pachuca, Hidalgo. Foto: Ricardo Montoya.

Juan Ricardo Montoya Benítez

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Cantan "Las Mañanitas" a la Santa Muerte y hacen procesión con imágenes del Diablo y la "Niña Blanca".

Por Juan Ricardo Montoya.

Pachuca, Hidalgo.- Desde las primeras horas del 2 de noviembre, grupos de mariachis, bandas "norteñas" y de otros géneros musicales, junto con cientos de creyentes, se presentaron para cantar "Las Mañanitas" y otras canciones en honor a la enorme efigie de ocho metros de alto de la Santa Muerte, que lleva incrustada una imagen de Cristo en el vientre.

La Santa Muerte se encuentra ubicada en el centro del santuario, localizado en Pachuca, cerca del antiguo Panteón Municipal, en el número 333 de la avenida 8, de la popular colonia Nueva Hidalgo. El santuario se estableció en lo que fue un galerón de las extintas tiendas de la Comisión Nacional de Subsistencias Populares (Conasupo), instaladas durante los gobiernos de Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo.

Tras el cierre de las tiendas Conasupo, el lugar fue ocupado por comerciantes dedicados a la venta de hierbas, amuletos y artículos esotéricos, por lo que la gente empezó a llamarlo "Sonorita", debido a su similitud con el mercado de "Sonora" en el barrio de La Merced de la Ciudad de México, donde se vende la misma clase de mercancías. Irónicamente, el santuario se encuentra a pocos metros de un templo evangélico, la Iglesia Cristiana Independiente Pentecostés "Roca de Salvación".

 
El templo de la Santa Muerte en Pachuca, Hidalgo. Foto: Ricardo Montoya.

El lugar de la Santa Muerte es terroríficamente fascinante. Además de la efigie de ocho metros, hay otras más pequeñas, algunas cubiertas con dólares, con coronas de oro sobre sus cabezas o con ofrendas de diversos tipos. Como ya es tradición desde hace 20 años, a las 9 de la mañana se llevó a cabo la procesión del santuario hasta el centro de Pachuca con las perturbadoras imágenes tamaño natural de la también llamada "Niña Blanca", acompañadas de otras del Diablo o "Angelito Negro", y de Jesús Malverde, el santo de los narcotraficantes.

La procesión concluyó frente al Reloj Monumental de Pachuca, donde por algunos minutos, Óscar Pelcaste, autodenominado "Obispo Negro", pronunció un mensaje a sus "feligreses", la mayoría con imágenes en las manos de la Santa Muerte o del demonio. "Yo le tengo mucha fe tanto a mi Niña Blanca como a mi Angelito Negro porque me hicieron un gran milagro", comentó "Nico", un joven de tez morena, con el pelo corto y tatuajes de la Santa Muerte en la espalda.

"Mi hijo se estaba muriendo, los doctores no sabían lo que tenía. Le prometí a la santita ponerle una ofrenda de frutas en su santuario cada año y venir a la procesión si se curaba. Y así fue, me hizo el milagro", compartió una mujer que prefirió no mencionar su nombre.

También hay hombres y mujeres que agradecen a ambas entidades haberlos sacado de la cárcel o haberles conseguido trabajo.

De regreso al santuario, Óscar Pelcastre, quien administra el singular templo, "bendijo" las imágenes de sus seguidores; luego realizó "limpias" y "misas" en honor de la Santa Muerte ante los cientos de asistentes, que a lo largo del día entraban y salían en bloques del recinto. Para ello, pidió a los feligreses que colocaran todas las imágenes que llevaban en el centro del templo; luego pidió a sus ayudantes que hicieran un círculo de alcohol alrededor de las efigies para formar un anillo de fuego.

También realizó "rayados", es decir, pequeñas rasgaduras en la piel de la espalda y brazos de algunos creyentes con el fin de iniciarlos en el culto al Diablo. "El Angelito Negro no es malo. Si no existiera el Diablo, tampoco existiría Dios ni viceversa. Hay sombra porque hay luz. Así de simple, ambos son parte de una misma cosa", explicó Óscar Pelastre.

En una entrevista, reveló que desde hace años planea construir un templo en la ciudad de Guanajuato, con una efigie de 15 metros, pero dicho proyecto fue saboteado por el gobierno panista de Felipe Calderón, a quien acusó de haber iniciado una campaña a nivel nacional para destruir las capillas a la Santa Muerte colocadas en las calles y alentar la destrucción del templo, el cual fue incendiado en una ocasión por desconocidos. Añadió que, a pesar de esto, el proyecto sigue en pie.

Mientras Pelcastre realizaba sus limpias y ritos mágicos, afuera del santuario se instaló una feria con puestos de comida y veladores, amuletos e imágenes, así como estatuillas de la Santa Muerte, el "Angelito Negro" y Malverde.

 

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