En Washington, Lutnick reiteró que los aranceles tienen que ver con el fentanilo e insinuó posibles acuerdos con México y Canadá.
Sheinbaum justificó una vez más el envío de los 29 líderes narcotraficantes a Estados Unidos y llamó a asistir al Zócalo el próximo domingo.
Los Ángeles Press
La actividad en Palacio Nacional este miércoles 5 de marzo quiso ser el reflejo mismo de la calma, de la compostura. Si uno se olvida por unos minutos de lo dicho muy al inicio de la actividad por la presidente Claudia Sheinbaum, uno podría asumir que en realidad no ha pasado cosa alguna para México. Sin embargo, el impacto del aumento de los aranceles del 25% por parte de EEUU empezó a generar desequilibrios en la economía mexicana, desde su entrada en vigor como la devaluación del peso y sus implicaciones.
Pero los funcionarios de la secretaría del Trabajo no hablaron de programas coyunturales, sino de las políticas que, antes de los aranceles de Donald Trump había diseñado el gobierno de México.
Lo hicieron a pesar de que toda la tarde de ayer los servicios de noticias a escala global no tuvieron pausa por los efectos de la decisión misma y por la manera en que transcurrió el mensaje de Trump a la sesión de Congreso de Estados Unidos.
Ahí Trump dejó ver, en medio del caos incesante que es su gobierno, que reconocía la posibilidad de efectos negativos a pesar de no expresarlo de forma directa. No fue claro al hacerlo, porque no es parte de su estilo, pero ahí estuvo.
De hecho, al mismo tiempo que Sheinbaum iniciaba su actividad en Palacio Nacional, en Washington, D.C., el secretario de Comercio de Estados Unidos Howard Lutnick debía atajar la catarata de efectos que lo llevaron a hablar, ya desde ayer, poco antes del mensaje de Trump en el Capitolio, de posibles ajustes a los aranceles.
En las principales cadenas de información financiera de Estados Unidos, Bloomberg y CNBC, Lutnick insistió en el discurso nacionalista de Trump, así como en la idea de que sería posible llegar a algún acuerdo y que, en todo caso, las empresas automotrices que cumplieran con lo previsto en el Tratado México-Estados Unidos-Canadá podían estar tranquilas sobre las reglas fijadas ahí.
Tanto o más que Trump, Lutnick insistió en presentar los aranceles que entraron en vigor ayer como medidas de excepción, necesarias para hacer frente a la epidemia de consumo de fentanilo en su país, al tiempo que insistía en la segunda ronda de aranceles generales de abril.
De los de marzo señaló cómo en el caso de China son empresas paraestatales, dependientes del gobierno de Beijing, las que venden los precursores químicos a los cárteles mexicanos de las drogas.
Sin embargo, en una tendencia cada vez más evidente, los periodistas que entrevistaron a Lutnick le hacían ver que aunque eso podía ser cierto en el caso de China o incluso en el de México por la relación que trabaron los cárteles de las drogas, ese argumento no se sostenía en el caso de Canadá.
El año pasado el Congreso de Estados Unidos realizó una audiciencia específicamente dedicada al problema del papel de México y China en el tráfico de fentanilo a Estados Unidos, como se puede ver en el texto enlazado después de este párrafo. En esa ocasión ninguno de los participantes señaló a Canadá como un problema clave en esa realidad.
Como respuesta, Lutnick repetidamente recurrió a las arengas del movimiento Make America Great Again de Estados Unidos para insistir en profesar su lealtad a su presidente y al gobierno de su país, aunque fue notable que mientras él hablaba las acciones de algunas de las automotrices que tienen plantas en México se recuperaban en los mercados en que cotizan.

Mientras Lutnick iba de una cadena de televisión a otra en Estados Unidos, en Ciudad de México Sheinbaum también se abrazaba a la bandera de su país para insistir en la necesidad de recurrir a la movilización de masas en el Zócalo de la capital este próximo domingo.
En ese sentido, a pesar de las posibles consecuencias desastrosas para las economías de México y Canadá de los aranceles impuestos por Trump, lo que es un hecho es que gracias a los excesos y torpezas de Trump el nacionalismo revolucionario goza de cabal salud en México.
En Palacio Nacional una vez más se insistió, al menos en dos ocasiones en las distintas intervenciones de Sheinbaum, en la idea de no ser “colonia o protectorado” de nadie, como para enfatizar la paradójica situación en la que se encuentra México de no querer depender de los caprichos de Trump y su equipo y, sin embargo, reconocer que dependen.
Fue en esa lógica que, primero, Sheinbaum regresó al asunto del envío de los 29 líderes de organizaciones criminales. La presidente insistió en la idea de que no se reaccionó a la presión de Estados Unidos, a pesar de que ella misma reconoció que hacía muchos años que Washington había pedido que se enviara a esos y a otros delincuentes.
La compleja explicación de Sheinbaum a la decisión se puede ver en el vídeo que aparece después de este párrafo que, en todo caso, es una admisión de que hubo una respuesta a la presión de Estados Unidos así como el deseo implícito de congraciarse con Trump y su equipo que, como en el caso de Lutnick, insisten siempre que tienen un micrófono enfrente, en que México tiene un problema de narcotráfico que México implícitamente acepta al decir que o enviaba a los narcotraficantes a Estados Unidos o se corría el riesgo de que los liberaran en México.
En todo caso, será el domingo 9 de abril cuando se sepa qué reacción tendrá el gobierno de México, cuya titular dijo que además de dialogar con funcionarios de Canadá, también lo ha hecho ya con Gabriel Boric.
En esta ocasión Boric mereció elogios de Sheinbaum. La ocasión previa en que Sheinbaum habló de Boric, el presidente de Chile, fue para tomar distancia de él, pues él fue el único dispuesto a condenar de manera explícita la manera en que transcurrieron las elecciones en Venezuela, tema en el que Sheinbaum prefirió alinear su apoyo a favor de Nicolás Maduro.
La movilización del domingo 9 ocurrirá un día después de que se celebre la marcha del 8-M, Día de la Mujer, que Sheinbaum quiso presentar como a tono con su presidencia a pesar de las vallas metálicas que ya cubren buena parte del Centro Histórico de la Ciudad de México y que, a menos que el gobierno de la capital trabaje horas extra durante el fin de semana, seguramente estarán ahí cuando Sheinbaum ofrezca su explicación al tema de los aranceles.
En otros temas, Sheinbaum reconoció el problema que vive Tabasco por los índices de violencia en esa entidad. Dijo que su gobierno trabaja en el tema, aunque no es claro cuánto tomará para que la ola de violencia que aqueja a esa entidad ceda.
Como se puede ver en la gráfica que aparece después de este párrafo, elaborada por TResearch International de México, a partir de la información oficial del gobierno de México, Tabasco reporta en poco más de dos meses de 2025 un total de 200 asesinatos.

Eso es ya poco más de una quinta parte del total de los registrados en 2024, que fue el año más violento en la historia de Tabasco, y son sólo 70 homicidios menos que los registrados en 2023, cuando el año cerró con 270 casos de ese delito como se puede ver en la gráfica.
