Sheinbaum remitió a Omar García Harfuch para obtener más información sobre el ataque a Aguilar, sus familiares y empleados.
Sin embargo, a pesar de lo dicho por Sheinbaum, García Harfuch no había publicado información sobre el hecho hasta las 10 y media de la mañana de México.
Los Ángeles Press
La actividad de este viernes 13 de febrero en Palacio Nacional estuvo marcada por el interés del gobierno federal de promover tanto como le es posible sus programas, insistir en la defensa de su modelo de seguridad y denostar siempre que sea posible a quienes, por la razón que sea, no coinciden con sus puntos de vista.
En principio, la actividad se centró en la promoción de nuevas reglas y leyes para la difusión de cine mexicano y para proteger la propiedad intelectual y el trabajo de personas que trabajan en ámbitos de la industria del entretenimiento con un perfil bajo a pesar de lo importante que es su trabajo, como en el caso de los artistas del doblaje de contenidos para televisión.
Claudia Sheinbaum y la secretaria de Cultura del gobierno federal, Claudia Curiel, hicieron lo posible por mantener la atención tanto como fuera posible en esos temas. Incluso se invocó la fama y el prestigio de personas como Salma Hayek, la actriz mexicana de cine y telenovelas, para presentar la nueva legislación que asigna por ley montos mínimos de tiempo en pantalla a producciones hechas en México.
Sin entrar al fondo de la pertinencia de esa legislación, el problema es que hay muchos otros temas que Sheinbaum hizo todo lo posible por eludir, pero que, al final del día, se le impusieron por lo que reflejan de la realidad nacional.
El más notable fue el del ataque del que fue víctima el cantante Pepe Aguilar cuando circulaba por una zona en que operaban grupos de criminales. Los reportes son confusos y Sheinbaum, lejos de esclarecerlos, remitió a que sea la secretaría de Seguridad a cargo de Omar García Harfuch quien hiciera las aclaraciones del caso.
Granadas de fragmentación
Lo que se puede observar a simple vista es que, en las horas inmediatamente posteriores al ataque en una zona rural de Zacatecas, hubo reportes de uso incluso de granadas de fragmentación contra los vehículos en que viajaba Aguilar, sus familiares y empleados a su servicio.
En la medida que se avanzó, la nota pasó a encontrar su nicho en las secciones de espectáculos de los medios que tienen ese tipo de secciones y a minimizarse el alcance de los hechos.
Esa fue la lógica en la que, esta mañana, en Palacio Nacional Sheinbaum presentó el problema. “Ellos iban pasando” dijo Sheinbaum en repetidas ocasiones como para minimizar el alcance de los hechos, luego de lo cual insistió en que desde que se supo del ataque había estado en contacto con Aguilar y sus familiares.
El hecho de que efectivamente no haya ocurrido alguna muerte facilita el que se minimice lo que, en cualquier otro contexto tendría que verse como un acto que busca infundir miedo en la población civil. No es claro, por ejemplo, si el hecho de que no haya muertes que lamentar se deba a algún posible blindaje en los vehículos en que viajaba Aguilar o a la impericia de quienes lo atacaron.
Lo que no pudo negar Sheinbaum es el hecho mismo que hubo un ataque. Que no haya tenido efectos dignos de lamentarse, más allá del susto, es algo que está por definirse.
También es un hecho que Sheinbaum hizo todo lo posible por aislarse de la discusión del asunto y por minimizar el alcance de lo ocurrido. Como si el hecho de que, como ella dijo “ellos iban pasando” fuera una atenuante de lo que, en cualquier otra circunstancia hubiera podido pasar ahí, a las afueras del rancho El Zoyate, propiedad de Aguilar, sobre la carretera 54, que conecta a Guadalajara con Zacatecas capital y que se ubica a poco menos de 80 kilómetros al sur de esa ciudad.
Como sea, Sheinbaum eludió abordar el tema, remitió a su secretario de Seguridad quien, en todo caso, hubiera podido evitarle la molestia a la titular de la presidencia si, por ejemplo, hubiera publicado algo en sus cuentas de redes sociales, pero García Harfuch no ha publicado desde el 11 de febrero y hasta poco antes de las 10:30 de la mañana de este viernes, como se puede ver aquí.
Una vez superada la incómoda pregunta sobre lo que objetivamente fue un ataque que medios locales de Zacatecas calificaron como “con armas de alto calibre” que incluyó, como ya se señaló, “granadas de fragmentación”, Sheinbaum regresó a celebrar los supuestos logros de su gobierno.
Lo hizo luego de insistir en que su gobierno no censura a nadie aunque, como lo demuestra su respuesta sobre el ataque a Aguilar, sí elude responder a temas que, por la razón que sea, no son de su agrado o interés.

Pero incluso en los temas que sí querían hablar ella y su secretaria de Cultura, la estrategia fue la de minimizar el alcance de los conflictos y problemas. Según se dijo, la Cineteca Nacional no se irá a paro. Lo que habrá, según se dijo es un acto simbólico de protesta por las condiciones en las que trabajan los empleados de esa dependencia.
Otra pregunta en la que Sheinbaum limitó tanto como pudo su respuesta fue la del secuestro y posterior asesinato de empleados de una minera de capital canadiense que opera en la confluencia entre los estados de Sonora y Sinaloa en el norte de México.
El total de secuestros es ya de 14 y es incierto cuántos de los secuestrados han fallecido aunque ya se encontraron los cuerpos de al menos cinco de los 14. La cifra, por cierto, es una actualización del primer dato conocido que limitaba a cuatro el número de personas muertas.
En ese tema Sheinbaum prefirió celebrar el que haya habido un primer pago de la minera de Cananea para realizar operaciones de recuperación ecológica en su entorno y evitar más daños a las comunidades vecinas.
Sheinbaum hizo todo lo posible también por insistir en que su gobierno toma en serio la extorsión y que trabaja para evitar que ese y otros crímenes ocurran en el país.
Hacia el final de la actividad Sheinbaum dedicó algún tiempo al caso de Javier Duarte, el exgobernador de Veracruz. Insistió en que es el tema está en manos de Ernestina Godoy, titular de la Fiscalía General de la República, ahora encabezada por quien fue su empleada en la presidencia de la República, luego de que no logró los votos necesarios en la capital del país para ser fiscal ahí.
Por último, Sheinbaum, en un acto como titular del Ejecutivo Federal legitimó el uso de encuestas como medio para que Morena elija a sus candidatos a cargos de elección popular.