Hacia el final, Sheinbaum se dijo sorprendida por una pregunta sobre el congelamiento de cuentas a Rubén Rocha Moya.
Sheinbaum defendió una vez más a la red de consulados de México en Estados Unidos, la más grande de cualquier nación en el país gobernador por Donald Trump.
Los Ángeles Press
La actividad de este viernes 15 de mayo estuvo enfocada en promover el turismo hacia México, con un inesperado reconocimiento a China como uno de los países emisores de visitantes a este país.
Más allá de los primeros minutos en que el gobierno de Claudia Sheinbaum se elogió a sí mismo por sus números en materia turística, una parte sustantiva de la actividad se dedicó a negar la posible salida de Mario Delgado de la secretaría de Educación Pública y en ofrecer una explicación difícil de creer a la salida de Víctor Rodríguez Padilla del cargo de director general de Petróleos Mexicanos.
Que defienda a Delgado es fácil de entender. No porque Delgado tenga algún mérito que lo distinga como especialmente apto para ser secretario de Educación Pública, sino porque fue él quien operó la campaña interna en Morena para hacer de Sheinbaum la candidata presidencial de Andrés Manuel López Obrador.
Delgado no tuvo escrúpulo alguno en traicionar a su mentor, Marcelo Ebrard, quien le promovió en las estructuras de la jefatura de gobierno del entonces Distrito Federal con tal de congraciarse con López Obrador, por lo que sería difícil imaginar un escenario en el que, sin importar cuántos errores cometa Delgado, se le pudiera exigir que dejara el cargo.
Si acaso, si el propio Delgado quiere retar a la maquinaria de Morena que controla en la Ciudad de México Sheinbaum, que seguramente tiene ya a una favorita para suceder a Clara Brugada en la jefatura de Gobierno, quizás entonces, sea él quien presente su renuncia para cumplir con la formalidad que todavía existe en la legislación electoral vigente.
No se puede decir lo mismo de Rodríguez Padilla. Según Sheinbaum, su intempestiva salida, no tuvo que ver ni con el mal desempeño financiero de la paraestatal ni con los derrames de petróleo en el Golfo de México o con el problema del huachicol fiscal, que toca a la petrolera mexicana muy cerca.
Según Sheinbaum, Rodríguez le había dicho que sólo sería director general por un año. Si en realidad fue así ¿por qué fue después de que estalló la maquinaria de rumores entre grupos de Morena que ocurrió la salida?
Y el reemplazo de Rodríguez está lejos de presagiar algún golpe de timón en la empresa petrolera. Después de todo, los errores de cálculo político, de práctica diplomática, de estrategia militar y, de manera más general, de juicio de Donald Trump le dan a Claudia Sheinbaum y su equipo el pretexto perfecto para excusar cualquiera de sus errores al hablar de los muchos errores de Trump y su equipo.
El nuevo director de Pemex es Juan Carlos Carpio, un economista egresado de la UNAM con un postgrado en el Centro de Investigación y Docencia Económica, la institución de educación superior a la que López Obrador atacó durante semanas enteras en sus maratónicas actividades diarias en Palacio Nacional, sin nunca presentar alguna evidencia que justificara el encono con el que se procedió en ese caso.
¿Experiencia o lealtad?
No hay en la experiencia profesional de Carpio nada que lo vincule con el sector energético. Toda su vida pública ha transcurrido en el gobierno de la Ciudad de México, por lo que parecería que más que un experto en petróleo o energía, Sheinbaum quiere un incondicional más en su gabinete ampliado.
Habrá, desde luego, quien diga que así fue siempre con el Partido Revolucionario Institucional y, efectivamente, eso es lo que llama la atención de quienes dicen encabezar una “transformación”.
Luego de hacer la defensa de Delgado, de García Padilla y de presentar a Carpio Fragoso, Sheinbaum regresó a uno de sus temas favoritos: criticar a Isabel Díaz Ayuso, una política española que vino a México a cumplir una agenda bastante deslucida, que incluyó la decisión del cardenal Carlos Aguiar Retes de cancelar un acto en el que ella iba a participar en la Catedral Primada de la Ciudad de México.
El problema, en todo caso, es por qué Sheinbaum tiene tanto interés en darle la palabra a medios leales a su gobierno que no pierden oportunidad para ponerse a su servicio al hacerle “preguntas” acerca de Díaz Ayuso.
Antes, Sheinbaum había celebrado su encuentro con Bono y The Edge, dos de los integrantes de la banda irlandesa U2 que están de viaje promocional por México. Ya desde ayer las redes sociales de Sheinbaum habían apuntado con todo el vigor posible al grupo demográfico de los mayores de 40 años para explotar al máximo el encuentro con los dos integrantes de U2.
Los consulados
Hacia el final de la actividad, Sheinbaum salió a la defensa de la red de consulados de México en Estados Unidos. En fechas recientes el gobierno de Trump dejó ver, por medio de Marco Rubio, el secretario de Estado, su molestia con la manera en que esos consulados operan en su país.
Sheinbaum hizo todo lo posible por defender esa infraestructura diplomática, la más grande que cualquier país del mundo tenga en Estados Unidos. El problema, desde luego, es que incluso los analistas más jóvenes de la embajada de Estados Unidos en México saben que los cargos de cónsules no se los otorga México a diplomáticos de carrera.
Se los da, ya desde tiempos del PRI, a exgobernadores, casi siempre vinculados a ese partido incluso ahora con Morena, que efectivamente tienen un perfil mucho más político que el de un diplomático de carrera que acometería esas tareas con una actitud muy distinta a la que distingue a algunos de los actuales cónsules que, no en balde, han dado un nuevo pretexto al gobierno de Trump para hacer gala de sus impulsos racistas y buscar cualquier pretexto para atacar a las poblaciones de mexicanos o, de manera más general, de latinoamericanos en Estados Unidos.
En todo caso, la defensa que Sheinbaum hizo se limitó a decir que hasta ahora “no hay una cosa del Departamento de Estado que nos haya dicho ‘queremos que los consulados no hagan esto’. No hay.”
El problema, sin embargo, es que Sheinbaum hizo todo lo posible durante los primeros doce meses de su gobierno para decir que la relación con Estados Unidos era extraordinaria y ahora que el gobierno de Trump hace más evidentes algunos de sus rasgos, México y su gobierno se dicen sorprendidos.
Antes de irse, Sheinbaum se dijo sorprendida por información según la cual la Unidad de Inteligencia Financiera de su propio gobierno habría congelado las cuentas de Rubén Rocha Moya, el “gobernador con licencia” de Sinaloa. Sheinbaum se limitó a decir: “no tenía conocimiento, pero vamos a pedir que informen si es que hubo algo de eso”.

Captura de pantalla de la transmisión del 15 de mayo de 2026.