Miguel Montesinos León Miércoles, 16 de Julio del 2025, 00:00
Las afirmaciones de Jara sobre el respaldo popular contrastan con la creciente inseguridad y los escándalos de corrupción que siguen afectando a Oaxaca.
Por Miguel Montesinos León
En medio de las numerosas investigaciones que lleva a cabo el Gobierno de Estados Unidos sobre funcionarios federales, estatales, gobernadores, trabajadores y policías infiltrados en el crimen organizado, el día de ayer Salomón Jara Cruz, gobernador de Oaxaca, refrendó en su conferencia semanal el total apoyo del pueblo oaxaqueño a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Esto lo hizo en respuesta a lo que él calificó como una "infame campaña de ataques y descalificaciones" originada por recientes acusaciones difundidas en los medios de comunicación.
En primer lugar, cabe cuestionar: ¿Quién es Salomón Jara para hablar en nombre de todo el pueblo de Oaxaca? ¿A qué pueblo se refiere? ¿Acaso ha visitado a los millones de oaxaqueños casa por casa para conocer sus verdaderas necesidades, o simplemente utiliza al pueblo para respaldar sus afirmaciones?
Con estas declaraciones, Salomón Jara Cruz demuestra que el pueblo oaxaqueño sigue bajo el yugo de un sistema caciquil que, desde la llegada de los invasores que saquearon al país, ha persistido en Oaxaca.
Si Salomón Jara cree que tiene sometido al pueblo de Oaxaca y puede actuar a su antojo, debería mostrar resultados tangibles en áreas clave como la pobreza, la seguridad y el rezago histórico que afecta al estado. Basta con observar los asesinatos diarios en el estado para constatar que, lejos de mejorar, la situación sigue empeorando. La realidad que lacera al pueblo oaxaqueño sigue intacta, y si el gobernador no toma medidas urgentes, su mandato podría pasar a la historia como otro periodo sin pena ni gloria, igual o peor que los de sus antecesores.
En el encabezado de su conferencia de prensa ayer, Salomón Jara afirmó que Oaxaca vive una realidad mejor que la del pasado reciente. Sin embargo, estas afirmaciones son inaceptables, sobre todo considerando que el gobernador debería velar por el bienestar de Oaxaca, no descalificar a otros actores políticos como Claudia Sheinbaum. Su discurso parece ignorar los graves problemas que enfrenta el estado.
La narcopolítica está profundamente incrustada en los altos niveles del gobierno federal. Esto no es algo reciente, sino un fenómeno histórico en México, donde la clase política cambia de partido y color, pero las prácticas corruptas permanecen.
Con Andrés Manuel López Obrador al frente, el PRI "se recicló" bajo el nombre de MORENA. Actualmente, estamos viviendo una mezcla de los peores vestigios del PRI y los gobiernos neoliberales, desde Salinas de Gortari hasta la fecha. La promesa de la Cuarta Transformación parece diluirse, dado que las prácticas del pasado siguen presentes.
La postura de Salomón Jara
En su intervención, Salomón Jara destacó: “La calumnia como estrategia jurídica y política siempre va a fracasar frente a la realidad y honestidad de una mujer como la presidente de la República Mexicana.” Además, advirtió que no permitirá el resurgimiento de la narcopolítica, una práctica neoliberal del pasado que, según él, ha sido erradicada por la Cuarta Transformación.
"Desde Oaxaca, reiteramos todo nuestro respaldo y confianza a la presidente Claudia Sheinbaum. Junto a ella, seguiremos avanzando en la transformación del país, sin permitir que oscuros intereses nacionales o extranjeros nos dividan,” concluyó.
Sin embargo, estas declaraciones de Salomón Jara parecen ignorar la contradicción en su propio estado. Si realmente busca representar al pueblo oaxaqueño, debería aclarar la reciente intervención de la Fiscalía oaxaqueña, que detuvo a miembros de la policía municipal de Juchitán de Zaragoza, presuntamente involucrados con el crimen organizado. Además, recientemente un líder transportista fue asesinado en pleno centro de la capital oaxaqueña, lo que subraya la crisis de seguridad que afecta al estado.
La situación en Oaxaca, como en otras partes del país, demuestra que la política de seguridad sigue siendo una simulación. El narcotráfico está presente en todas partes. Un claro ejemplo de esto es el asesinato de cuatro reos a manos de custodios en el penal de Tanivet, ocurrido hace poco más de un mes. Este suceso ha quedado en silencio, ya que los familiares temen represalias.
Un gobierno bajo la sombra de la inseguridad
Las afirmaciones de Salomón Jara Cruz sobre el respaldo del pueblo oaxaqueño y el avance de la transformación en el estado entran en contradicción con la realidad que viven los ciudadanos. En lugar de abordar los problemas de fondo como la pobreza, la inseguridad y la corrupción, parece más enfocado en defender a figuras políticas externas y descalificar a otros actores. Mientras tanto, la violencia sigue siendo un flagelo que golpea a Oaxaca día tras día.
Es hora de que Salomón Jara demuestre que realmente está trabajando para cambiar la situación de Oaxaca, en lugar de seguir con un discurso vacío que no refleja las graves problemáticas que enfrenta la población.