La respuesta de la FGR sobre el caso Cuén abre nuevas interrogantes sobre políticos señalados y presuntas redes de protección criminal.
Por José Luis Camacho Acevedo
Ante la gran demanda de la sociedad de que el gobierno responda a la pregunta: después de Rocha Moya, ¿quién sigue?
Resultó por demás oportuna la declaración de la FGR en el sentido de que se reabre la carpeta de investigación del asesinato de Héctor Melesio Cuén.
Nadie se creyó el cuento del montaje que, en su momento, realizó la Fiscalía de Sinaloa, en el que al diputado federal Cuén lo habrían asesinado en una gasolinera cuando un grupo de delincuentes trató de robarle su camioneta.
La sociedad en general y la mayoría de los medios de comunicación aseguraron que al enemigo histórico de Rocha Moya, el entonces diputado Melesio Cuén, lo habían asesinado en el lugar en que se celebró la histórica trampa del hijo del Chapo para entregar al Mayo Zambada a las autoridades de Estados Unidos. Una trampa mortal en la que el nombre de Rubén Rocha Moya estuvo ligado desde la organización del trágico evento, hasta el momento en que se entregó al Mayo y fue asesinado Melesio.
¿Quién sigue?
Se habla de la inminente detención y posterior extradición del gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal; de quien fue delegado de Morena en su campaña, Mario Delgado Carrillo.
De la misma manera, se asegura que en la lista fatal que tienen las autoridades de Estados Unidos aparecen la mandataria de Baja California, Marina del Pilar Ávila, y el polémico hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, Andy López Beltrán.
Lo cierto es que la acción de los aparatos de seguridad del vecino país tiene unas carpetas de investigación en las que aparecen, por separado, los líderes de los cárteles mexicanos, ya catalogados por el gobierno de Trump como organizaciones terroristas, y en otro apartado los llamados narcopolíticos. Esos funcionarios, o también los narcoempresarios, no sólo protegían las actividades de los introductores de fentanilo a Estados Unidos, sino que, en señalados casos que pronto saldrán a la luz, eran parte del entramado delincuencial.
Hay señales de que el mensaje de Estados Unidos a nuestro país, en el sentido de que hacemos el trabajo contra el crimen organizado que se tiene contemplado en varios acuerdos binacionales o, en caso contrario, ellos vienen a realizarlo. (Remember Maduro).
Una de esas señales es la ya muy difundida información en el sentido de que tanto Iván Archivaldo Guzmán como su hermano están en conversaciones con agencias de seguridad como la CIA y la DEA para negociar su entrega a las autoridades y cumplir sentencias “ligeras”, gracias a que alcanzarían el estatus de testigos protegidos.
Lo cierto es que los políticos ligados al crimen organizado ya están muy identificados.
Y sólo es cuestión de esperar, tal y como lo anuncia la decisión de la FGR de reabrir el expediente del asesinato de Héctor Melesio Cuén.
Zacatecas es un polvorín
Para quienes aspiran a suceder en Zacatecas, como gobernador, al impresentable David Monreal, los recientes acontecimientos de represión y violencia están dejando un ambiente sumamente pesado como para arriesgarse a pedir el voto ciudadano sin condenar lo que está ocurriendo en aquella entidad.
Parece un mensaje con dedicatoria para el puntero en las encuestas como posible candidato a gobernador, diputado Ulises Mejía Haro.