Al menos mil víctimas de abuso sexual en diócesis de Suiza

Rodolfo Soriano-Núñez

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La Universidad de Zurich señala que las cifras no reflejan la magnitud del problema y pide que se investigue más a fondo en Suiza.

Religión y vida pública: Los reportes sobre abusos se manejó de manera. desordenada tanto en la nunciatura en Berna como en las seis diócesis católicas de Suiza.

Por Rodolfo Soriano-Núñez

Al menos un millar de víctimas, 1,002 para ser más preciso, es el estimado del estudio piloto que publicó este martes 12 de septiembre la Universidad de Zúrich en materia de abusos sexuales en el país alpino.

De acuerdo con los investigadores principales, Vanessa Bignasca, Lucas Federer, Magda Kaspar y Lorraine Odier, todos ellos afiliados a esa casa de estudios, la cifra no captura la magnitud real del problema de los abusos sexuales en las seis diócesis católicas suizas.

El estudio sólo está disponible en alemán, francés e italiano, con una brevísima presentación en inglés disponible en el micrositio del proyecto en la web de la universidad helvética.  

Uno de los monumentos que adornan el campus de la Universidad de Zúrich, Suiza. Tomada de Wikipedia.

En 2022, la conferencia de los obispos católicos de Suiza, la conferencia de las órdenes de religiosos de ese país y la así llamada, KOVOS, que agrupa a otras comunidades vinculadas a la Iglesia Católica en Suiza, junto con la Conferencia Católica Central de Suiza, una agrupación de laicos de ese país, conocida por sus siglas en alemán como RKZ, pidieron al encargaron al Departamento de Historia de la Universidad de Zúrich que investigara el fenómeno.

Como otros estudios realizados en Europa, Australia y Estados Unidos en las últimas décadas, se fijó como horizonte de inicio del estudio a los mediados del siglo XX.

Hasta ahora, un equipo de cuatro investigadores dirigido por las profesoras Monika Dommann y Marietta Meier completó un estudio piloto de un año de duración que consideró las seis diócesis y las tres lenguas oficiales de Suiza, además de otras instituciones eclesiásticas.

Según reportaron los investigadores tuvieron acceso a los archivos sin mayores obstáculos. Pudieron examinar miles de páginas de documentos previamente clasificados como secretos compilados por la Iglesia Católica desde mediados del siglo XX.

Los investigadores realizaron además numerosas entrevistas con personas afectadas por abusos sexuales, con clérigos y con otros observadores locales del fenómeno.

El equipo de investigadores encontró evidencia de una amplia gama de abusos sexuales. Los casos van desde faltas de respeto de los clérigos a otras personas hasta graves abusos sistemáticos que ocurrieron a lo largo de varios años.

En total, se identificaron 1,002 casos, en los que participaron 510 clérigos y 921 víctimas. El 39 por ciento de las víctimas eran mujeres, mientras que el 56 por ciento eran varones.

Ello vuelve a poner en duda toda la interpretación que la Iglesia Católica ha desarrollado del problema durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI que hicieron de las personas homosexuales en general los blancos principales de sus ataques, a pesar de que sabían de la existencia de clérigos depredadores bisexuales, como Marcial Maciel.

Para el 5 por ciento restante, el sexo de la víctima no pudo determinarse a partir de las fuentes documentales. La gran mayoría de los acusados eran clérigos varones.

El 74 por ciento de los documentos considerados hasta ahora se referían a abusos sexuales de personas menores de 18 años. En el 14 por ciento de los casos, las víctimas eran personas adultas, mientras que en el doce por ciento de los casos no se pudo determinar la edad de las víctimas.

La portada de la edición italiana del estudio de la Universidad de Zúrich.

En uno de los comunicados dados a conocer por la Universidad de Zúrich, las investigadoras Dommann y Meier afirman que "los casos identificados son sólo la punta del iceberg.

Hicieron ver que todavía no se han abierto buena parte de los archivos que probablemente alberguen más evidencia de abusos, como archivos de órdenes religiosas, documentos creados en las diócesis y archivos de escuelas católicas, internados y hogares de niños, así como archivos gubernamentales.

En dos diócesis, los investigadores encontraron evidencia de la destrucción de documentos que probaban distintas formas de abuso sexual. Además, hay pruebas de que no todos los casos de abuso sexual denunciados se registraron sistemáticamente por escrito y posteriormente se archivaron.

“Teniendo en cuenta lo que sabemos de las investigaciones sobre la cifra negra del crimen, suponemos que, en primer lugar, sólo un pequeño porcentaje de los casos fue denunciado”, dicen las historiadoras.

Abuso sexual y pastoral católica

El estudio documenta abuso sexual en toda Suiza y durante todo el período investigado. Identifica los espacios en los que el abuso ocurría a partir de lo que denomina “constelaciones de poder”.

Esos espacios sociales fueron el “trabajo pastoral”, en el que tuvieron lugar casi el 60 por ciento de los casos de abuso sexual. Algunos elementos del trabajo pastoral se vieron más afectados que otros, especialmente la así llamada en la jerga católica “cura de almas”, es decir, la atención espiritual (durante la confesión o cuando se busca orientación), la ayuda a quienes celebran los sacramentos en el altar y la educación religiosa. Esto incluye la participación de los sacerdotes en clubes y asociaciones de niños o jóvenes.

Según el estudio, un segundo espacio social clave para el abuso sexual fueron las escuelas y las obras de asistencia y bienestar de la Iglesia Católica. Alrededor del 30 por ciento de los casos de abuso sexual analizados se cometieron en hogares católicos para niños, colegios e internados católicos e instituciones similares.

Finalmente, un dos por ciento de los abusos ocurrió en las órdenes religiosas católicas y otras comunidades, incluidos las llamadas “nuevas comunidades” y “nuevos movimientos espirituales”. Este fue el ámbito más difícil de investigar por la falta de fuentes y de archivos sistemáticos del tipo de servicios prestados.

Encubrimiento sistemático

Según las normas internas de la Iglesia Católica, el abuso sexual de menores ha sido durante mucho tiempo un delito grave, por lo menos desde el siglo XIX.

“Sin embargo, hacen ver las investigadoras, nuestro estudio revela que en los casos que investigamos casi nunca se aplicó el derecho canónico. En cambio, muchos casos se mantuvieron en secreto, se encubrieron o se trivializaron”.

 

 

 

 

Como se ha documentado en otros países, tanto en Europa como en América, los jerarcas de la Iglesia reasignaban sistemáticamente a los clérigos acusados o conocidos de haber cometido abusos sexuales. Eso es algo que, por ejemplo, quedó de manifiesto en el caso de jesuitas enviados desde España a Bolivia, como han evidenciado los casos de abuso recientemente descubiertos en el Colegio Juan XXIII de Cochabamba. Al hacerlo, se dio prioridad a los intereses de la Iglesia Católica y sus dignatarios sobre el bienestar y la seguridad de los feligreses.

 

 

 

 

Como se ha documentado especialmente en los casos de Francia, España y Alemania, se les transfería al extranjero, para evitar el procesamiento penal por parte de las autoridades civiles y permitir que los clérigos continuaran trabajando.

 

 

 

 

Esta práctica no cambió fundamentalmente hasta el siglo XXI, cuando salieron a la luz cada vez más escándalos sobre el manejo de los casos de abuso sexual por parte de la Iglesia Católica.

Se necesita más investigación

Las investigadoras hicieron ver que este es sólo un primer intento sistemático para dar cuenta del alcance y la escala del abuso sexual en la Iglesia Católica en Suiza.

Ya se han abordado cuestiones fundamentales relativas al acceso a los archivos, el estado de las investigaciones y la documentación de los casos de abuso dentro de la Iglesia Católica, así como los esfuerzos anteriores para examinar y prevenir tales casos. El estudio proporciona la base para futuras investigaciones.

Los investigadores creen que los estudios futuros deben examinar más archivos y ampliar los datos. Esto permitirá llegar a conclusiones más detalladas sobre la cantidad de abusos sexuales ocurridos, así como identificar con mayor precisión cuándo y dónde surgieron los casos con mayor frecuencia.

Entre otras cosas, futuros estudios deberían investigar el papel del Estado, especialmente en contextos de las llamadas obras sociales o de asistencia, así como en los ámbitos educativos, ya que muchos servicios en esas áreas se delegan a iglesias y más en las regiones de mayoría lingüística francesa e italiana con predominio de poblaciones católicas.

Finalmente, consideraron necesario explorar qué hace la Iglesia Católica que puede incitar al abuso sexual, incluidas las opiniones de sus jerarcas sobre la moral sexual, el celibato, los roles de género, así como su postura ambivalente sobre la homosexualidad.

Las características de la comunidad católica, que tácitamente aceptó y apoyó en parte la dinámica descrita de ocultamiento y negación, también requieren mayor investigación.

“En este proceso se deben tener muy en cuenta las declaraciones y los informes de las personas afectadas y de los testigos contemporáneos, y los archivos de la Iglesia deben evaluarse a la luz de estas declaraciones de los testigos”, señalaron las historiadoras Dommann y Meier.

La cifra de poco más de mil casos es muy inferior a las estimaciones que se observan en otros estudios realizados recientemente. En Los Ángeles Press publiqué recientemente una estimación a partir de los datos del Reporte Sauvé de Francia y lo que arrojó esa estimación fue un mínimo de 3,454 y un máximo de 8,705 víctimas en la actualidad, como se puede ver en la tabla que se presenta a continuación.

Estimado propio de casos de abuso sexual en contextos católicos para Europa, incluye Suiza.

Esa cifra es resultado del hecho que en Suiza hay 4,606 clérigos católicos y el Reporte Sauvé basa su estimación en el número de víctimas que cada clérigo depredador es capaz de afectar.

El obispo de Chur, Suiza, Joseph Maria Bonnemain, en San Pedro, de sus redes sociales.

Durante la conferencia de prensa en la que se presentó el estudio se habló, además, de la necesidad de que en futuros estudios se cuente con la colaboración de la nunciatura apostólica en Berna. El obispo Joseph Bonneimann, titular de la diócesis de Chur y miembro del Opus Dei, a nombre de la conferencia de obispos de ese país se comprometió a lograr la colaboración del papa Francisco para que se pueda consultar el archivo de la nunciatura, entre otros.