
También celebró Sheinbaum que el FBI agradezca el arresto de un líder de la Mara Salvatrucha y minimizó presencia de navíos militares de Estados Unidos.
Claudia Sheinbaum repudió, además, la estimación de la OCDE sobre los posibles efectos de los aranceles de Donald Trump en la economía de México.
Los Ángeles Press
Aunque la actividad de este martes 18 de marzo quiso centrarse originalmente en los trabajos del gobierno federal en materia de salud pública, con una campaña renovada contra el sarampión y la tosferina en momentos y la ampliación de las jornadas laborales del personal médico y administrativo del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, en los hechos el verdadero interés se centró en presentar, una vez más, al actual y el anterior gobiernos federales y a sus titulares como víctimas de una vasta conspiración en su contra.
Durante cerca de 17 minutos, uno de los empleados de la presidencia de la República, así como la propia titular del Poder Ejecutivo Federal, insistieron en la idea de que la oposición ataca a Andrés Manuel López Obrador y a Claudia Sheinbaum.
La argumentación del Poder Ejecutivo, resumida por la propia Sheinbaum en el video que aparece después de este párrafo, es contradictoria porque, por una parte, la propia Sheinbaum insiste en minimizar el alcance que tiene la red social antes conocida como Twitter, ahora como X.
Y es cierto, X es la red más elitista, la que tiene menor “llegada” en México, América Latina y otras regiones del mundo, que prefieren redes sociales más amigables con los usuarios, como Facebook, o centradas en el uso casi exclusivo de vídeos, como Instagram o TikTok.
A pesar de ello, el rosario de lamentaciones pronunciado desde la tribuna de Palacio Nacional estuvo centrado en el uso de “pruebas” tomadas de lo que solía ser Twitter.
Lo que es peor, la propia Sheinbaum reconoció ayer y hoy una vez más que dadas las características de X, tiene pocas probabilidades de tener algún efecto significativo en la vida pública del país y, a pesar de ello, la presidente y sus empleados hicieron todo lo posible por presentar a la propia Sheinbaum y a su predecesor en el cargo, López Obrador, como víctimas de una vasta conspiración que —según la propia presidencia— sin presentar ninguna otra prueba que no fueran las opiniones de sus funcionarios implicó un gasto, al parecer exorbitante, de “20 millones de dólares”, poco menos de 400 millones de pesos al cambio actual.
La cifra es una estimación de la propia presidencia basada en las opiniones de sus empleados y no en algún marco de referencia desde el cual se pudiera juzgar la validez de los dichos, pero formó parte de un argumento más amplio para desacreditar cualquier crítica acerca del manejo dado al caso del campo de entrenamiento y exterminio del Cartel Jalisco Nueva Generación en el municipio de Teuchitlán, Jalisco, ubicado a poco más de 20 kilómetros al poniente de la capital de ese estado, Guadalajara.
También sirvió para insistir en la idea de que, ahora sí, se va a resolver el problema de las personas desaparecidas en México. Algo que la propia “Cuarta Transformación” hizo imposible cuando luego de los años que Alejandro Encinas dedicó a identificar las causas del problema y trabajar de la mano de Karla Quintana se malogró cuando a López Obrador no le gustó que Quintana identificara a un número de desaparecidos que le resultó incómodo lo que desató sorda campaña contra la entonces comisionada nacional de búsqueda.
Lo hicieron hasta que forzaron primero su salida de la Comisión Nacional de Búsqueda y luego, como para dejar en claro quién mandaba durante el gobierno de López Obrador, hasta forzar la salida primero del propio Encinas, uno de los más leales operadores políticos de López Obrador en los últimos 30 años y eventualmente anular a la de por sí simbólica y maniatada “Comisión de la Verdad” que, sin embargo, encontró fuerzas para patear la puerta al presentar su renuncia en bloque.
La llamada “Cuarta Transformación” presentó tanto a Quintana como a los integrantes de la “Comisión de la Verdad” como enemigos de México y más importante, como enemigos de López Obrador por el crimen de contradecir la manera en que el gobierno de López Obrador quería contar a las personas desaparecidas para reducir el impacto de esos números.
A pesar de la manera en que forzó la salida de Quintana y eventualmente de Encinas, López Obrador no logró resolver el problema de fondo de las personas desaparecidas en México, como se señaló en su momento en estos espacios al dar cuenta de lo que el entonces presidente dijo el 27 de diciembre de 2023, que se puede consultar en la nota enlazada después de este párrafo.
Lejos de ello, López Obrador como ahora Sheinbaum, se presentó como víctima de una vasta conspiración en la que llegó a decir que estaban todos los medios de comunicación en México, idea que primero lanzó el 7 de septiembre (disponible aquí) y a la que luego regresó el 23 de octubre de ese año, como se puede leer en el texto disponible después de este párrafo.
Sheinbaum y sus empleados en la presidencia de la República caminaron una vez más el camino que López Obrador caminó en 2023 para presentarse como víctima de quienes simplemente señalan que hay un problema de miles de personas desaparecidas que el gobierno de México, sin importar si está bajo el control de Morena o de los partidos Revolucionario Institucional o Acción Nacional, simplemente minimiza y manipula para eludir las responsabilidades que se podrían desprender de ello.
Para hacerlo, Sheinbaum y su equipo cuentan con ejércitos de bots, cuentas fantasmas, y fanáticos, tan dispuestos o más que los que los critican a hacer de quien quiera que los critique un enemigo de López Obrador, de Sheinbaum, de Morena, de la “Cuarta Transformación” y, quizás incluso, de la patria.
Basta ver en ese sentido la reacción de la propia Sheinbaum a la información publicada ayer por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos acerca del posible efecto recesivo de los aranceles que pudiera establecer en poco más de dos semanas, el 2 de abril, Donald Trump.
La información dada a conocer por la OCDE ayer es muy escueta, como lo deja ver la nota que publicamos ayer en estos espacios, que está libre de cualquier crítica al gobierno de México y se centra en criticar, indirectamente, en última instancia, a Trump y la manera en que insiste en poner en peligro a la economía global con el uso de los aranceles.
A pesar de ello, la valoración, extremadamente cauta de la OCDE, provocó una reacción airada de la presidente mexicana, como se puede ver en el vídeo que aparece después de este párrafo. Ello a pesar de que esa valoración es mucho más amplia y toma en consideración factores clave para comprender los posibles efectos de una decisión así en México, como se puede ver en este texto de la propia OCDE (abre documento en inglés).
En otros temas, la presidente minimizó la presencia del USS Gravely, un navío militar de Estados Unidos en aguas internacionales pero cerca de aguas territoriales de México.
Lo hizo al mismo tiempo que celebraba el que el nuevo director del FBI, el Buró Federal de Investigación de Trump, Kash Patel, haya agradecido a México en un mensaje en redes sociales el arresto de uno de los dirigentes de la llamada Mara Salvatrucha, también conocida como MS-13, una de las organizaciones que el gobierno de Trump declaró terroristas. El mensaje de Patel aparece antes de este párrafo.