Hazael Sayavedra Martes, 28 de Abril del 2026, 23:25
Mientras el discurso oficial evade al crimen organizado, Maru Campos es colocada como eje del conflicto político y blanco de la narrativa federal.
Por Hazael Sayavedra
El narco es secundario, la verdadera amenaza es Maru Campos.
Resulta revelador observar cómo un gobierno que presume ser el gran enemigo del narcotráfico dedica más esfuerzo a atacar a la gobernadora opositora Maru Campos que a combatir al crimen.
Maru Campos mantiene un 55% de aprobación en Chihuahua y logró desmantelar uno de los narcolaboratorios más grandes de los últimos años. En lugar de celebrarlo, el gobierno federal lo convirtió en un escándalo de soberanía, acusándola de traición a la patria.
Se preguntan cómo entraron esos agentes de inteligencia preparados para operaciones en terrenos dominados por estructuras criminales, con perfiles de operadores de alto desempeño. No entraron en Suburbans blindadas por la frontera. Pudieron haber entrado caminando, con camiseta y short, por cualquiera de los puntos fronterizos de Chihuahua: Ciudad Juárez, Puerto Palomas, Ojinaga o El Paso, Texas. Cualquiera puede llamarles directamente a sus oficinas dentro de la Embajada de Estados Unidos en Ciudad de México.
Quieren hablar de soberanía mientras la DEA mantiene oficinas centrales en el corazón de la capital del país, con teléfono al servicio del público para atender denuncias..
Y, hablando de soberanía, México no tiene una sola oficina de la Secretaría de Seguridad Pública ni de Omar García Harfuch en Washington. Fuera de los servicios consulares, México no tiene una unidad de inteligencia y orden montada en el corazón de los Estados Unidos. La relación siempre ha sido de una sola vía.
Ahora cobran todo el sentido los múltiples viajes a la sierra de Badiraguato y los estrechones de mano.
Lo más grave es que están radicalizando y polarizando al país al convertir un golpe al narco en un conflicto político-ideológico. Esta maniobra es aún más descarada porque no se ha registrado un decomiso de tamaño ni impacto mediático similar en ninguno de los 23 estados gobernados por Morena.
Mientras los medios son utilizados como arma de destrucción de reputaciones, Maru Campos ha mantenido una línea diferente: apoyar la formación de periodistas de medios independientes.
Ejemplo de ello fue el Seminario Internacional Ryszard Kapuscinski en 2022, bajo la coordinación de la periodista Guadalupe Lizárraga, con temas de derechos humanos.
Esto no es una defensa de la soberanía. Es una operación clásica de Destrucción Selectiva de Reputaciones y Guerra Psicológica y Desgaste Invisible, tal como se explica en los Capítulos 7 y 8 de El Libro Negro del Poder.
Los estrechones de mano en Badiraguato siempre han tenido un precio.
Y nosotros somos el precio a pagar.