Rodolfo Soriano-Núñez Lunes, 13 de Mayo del 2024
Aunque predomina la confianza, crece la percepción de corrupción en las instituciones religiosas en México.
Religión y vida pública: La encuesta permite observar cómo se ha socavado en los últimos años la confianza en las instituciones religiosas mientras crece la percepción de que están afectadas por la corrupción.
Por Rodolfo Soriano-Núñez
En marzo de este año, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, INEGI, publicó la más reciente edición de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental, conocida como ENCIG.
Aunque en México hay un número importante de encuestas que dan cuenta de la confianza que concitan distintas instituciones, la mayoría de esas encuestas son de carácter nacional, por lo que puede ser que se levanten con menos de 400 cuestionarios, lo que permite hacer afirmaciones válidas a escala nacional, pero hace casi imposible hacerlas para cada una de las entidades de la República.
Estas mediciones no son exclusivas de ENCIG. Hay evaluaciones similares, incluso con un mayor grado de precisión en las encuestas de Seguridad en Zonas Urbanas (ENSU), la de Victimización y Percepción de la Seguridad (ENVIPE), entre otras.
Aunque uno podría asumir que ese instrumento sólo considera a instituciones de gobierno, en realidad incluye a distintos actores. Además de preguntar por los gobiernos federal, de las entidades y municipales, incluye preguntas sobre empresarios, universidades públicas y escuelas públicas de nivel básico, medios de comunicación, las instituciones del fuero electoral, las comisiones de derechos humanos e incluso organizaciones no gubernamentales.
La encuesta empezó a levantarse como un instrumento nacional único en 2011. Seis años después, en 2017, se levantó por primera ocasión un número suficiente de cuestionarios para poder hacer una observación nacional y una para cada una de las 32 entidades de la república.
Esa encuesta se puede descargar en su totalidad en distintos formatos en la página de Internet de INEGI referida en el primer párrafo. Ahí se pueden consultar los cuestionarios, así como reportes nacionales para los primeros años en que sólo se hacía una encuesta nacional única y hasta las más recientes que, además de incluir una muestra para cada una de las 32 entidades, también incluyen nuevos actores no considerados antes.
Ello ocurre, a veces porque se crean nuevas instituciones, como en el caso de la Guardia Nacional o porque otras instituciones desaparecen o están en proceso de hacerlo, como en el caso de la figura del ministerio público, que luego de las reformas de los primeros años de este siglo desapareció para ser sustituida por la del fiscal.
En los próximos días, Los Ángeles Press publicará y analizará los datos de esta serie para los años 2017, 2021 y 2023 para tres actores clave de la vida pública nacional.
Hoy se hace con las instituciones religiosas y posteriormente se hará con las fuerzas armadas y—como los identifica este instrumento—con los “jueces y magistrados”. Como se verá en los próximos días, aunque es posible asumir que hay cosas que todos los mexicanos compartimos al evaluar a estos tres actores, también es posible encontrar marcadas diferencias en la manera en que se les observa.
Dos evaluaciones
La ENCIG incluye dos evaluaciones respecto de cada actor. La primera, según aparece en los cuadernillos que compilan los resultados, es la de la percepción de corrupción. En otras palabras, qué tanta corrupción percibe quien contesta la encuesta en las instituciones o actores señalados. La segunda medición es la de la confianza: qué tanto se confía en cada una de las instituciones o personas consideradas por el instrumento.

Es claro que sería preferible contar con una medida específica para cada una de las instituciones religiosas que existen en México, pero ello haría muy difícil levantar una encuesta, pues aunque sería fácil que todos los encuestados identificaran a la Iglesia Católica, la mayoritaria del país, no sería tan fácil que se identificara a otras que son menos conocidas.
Los peros que se puedan poner a las preguntas que incluye INEGI respecto de las que esta encuesta identifica como “instituciones religiosas” se pueden subsanar si quien analiza los resultados reconoce que, a pesar de los cambios ocurridos en materia religiosa en México en los últimos 50 años, la Iglesia Católica sigue siendo mayoritaria en todo el país.
En ese sentido, aunque ENCIG captura una opinión potencialmente más amplia que la de sólo la Iglesia Católica, es necesario reconocer su condición de actor dominante en ese sector, por lo que la valoración que quienes respondieron la encuesta ofrecieron tiene que ver, sobre todo, con esa iglesia o "institución religiosa", como las llama la encuesta de INEGI.
Además de los datos respecto de la respuesta a las preguntas sobre la percepción de corrupción y la confianza que se tiene en las instituciones religiosas, en este texto se incluye una medida propia, derivada de esas dos que se ha calificado como de “prestigio" o de "prestigio social”.
Esa medida de prestigio es el resultado de restar al valor de la confianza el de la percepción de corrupción. Ello permite comprender de manera más precisa qué tan dinámica es la percepción del desempeño de las “instituciones religiosas”, los cambios que ocurren en este ámbito en México y la posible dirección de esos cambios.
Como resultado de ese cálculo ha sido posible hacer estimados para cada una de las 32 entidades de la república de qué tanto ha variado el prestigio de las “instituciones religiosas”.
Los siguientes mapas y gráficas de barras resumen la información para las 32 entidades en las tres ediciones ya reportadas de ENCIG (2017, 2021 y 2023).
Primero se presentan los tres mapas y las tres gráficas de barras que resumen la información en materia de confianza.
Posteriormente se presentan los tres mapas y las tres gráficas que lo hacen con la información en el tema de percepción de la corrupción.
Después se presentan, de manera similar, en tres mapas y gráficas de barras, los resultados que arroja el cálculo de esta medida de prestigio que resulta de restar el valor de la percepción de corrupción al de confianza en las "instituciones religiosas" y se presentan algunas observaciones finales.
Confianza
En lo que hace a la confiaza como tal, sin considerar otros factores, es posible advertir que México, acaso con la excepción de la Ciudad de México, continúa depositando grandes inventarios de confianza en las "instituciones religiosas" del país.

Ello se confirma al observar la gráfica de barras que da cuenta, de manera más precisa, de la situación en cada una de las entidades. Sólo la Ciudad de México aparece ahí con un valor menor a 50 en ese indicador de confianza al marcar 43.3.

Sin considerar otros datos, uno podría asumir que incluso la situación en la Ciudad de México es normal en lo que hace a este indicador.
Algo similar se observa en los siguientes mapas y gráficos que dan cuenta de lo reportado en 2021 y 2023.

En la gráfica de barras que aparece inmediatamente después, de nueva cuenta la única entidad que reporta un valor para el estimado de confianza en "instituciones religiosas" inferior a 50 es la Ciudad de México.

Del valor reportado en 2021 en ENCIG conviene destacar la variación que reporta Baja California, que pasó de ser una entidad de "media tabla" en 2017, con un valor superior a 60 puntos, a convertirse en la que reporta la segunda menor tasa de confianza en las "instituciones religiosas" en 2021 en todo México.
Esa variación en Baja California se mantendrá hasta 2023, al menos, pues ese año fue la entidad con la cuarta tasa de confianza más baja de todo el país.

También conviene destacar la caída en el caso de Veracruz, que aparece como la entidad con la tercer menor tasa de confianza, hecho que será más claro al considerar el indicador propuesto de prestigio.

Percepción de Corrupción
Dadas las limitaciones que ofrece el indicador de confianza, pues sólo mide una dimensión de las posibles relaciones de las personas con las instituciones es que encuestas como ENCIG incluyen la medida de percepción de la corrupción.
Aunque la corrupción en una institución religiosa es distinta a la que puede ocurrir en una institución de gobierno, pues en México no administran el acceso a bienes materiales públicos y sólo lo hacen con los bienes simbólicos que cada una de ellas crea y distribuye como sus líderes desean.
En el caso del catolicismo serían las discusiones acerca de quién puede acceder a los sacramentos y otros rituales de esa confesión religiosa, como en el caso de las personas que desan casarse según esa tradición religiosa.
Así, aunque distinta a la que se puede observar, por ejemplo, en el caso de una oficina de gobierno que expide algún tipo de permiso, la corrupción puede existir en el acceso a los bienes espirituales (sacramentos, bendiciones, espacios sagrados, etc.) y puede existir también en la manera en que, por ejemplo, la Iglesia Católica se conduce en el tema de los abusos sexuales.
Son frecuentes las acusaciones contra obispos y otros altos cargos de esa iglesia en el sentido de que, por ejemplo, encubren a clérigos acusados de abuso.
A continuación se presentan los mapas y gráficas de barras que reportan el indicador de percepción de corrupción tal y como lo reportan las tres ediciones consideradas aquí de ENCIG.
En lo que hace a 2017, es notable que sea Tamaulipas la entidad que presenta la menor percepción de corrupción de las instituciones religiosas en 2017.

También conviene destacar que la Ciudad de México aparece como la entidad que reporta la mayor tasa de percepción de corrupción en 2017. Aunque habrá variaciones, la situación en la Ciudad de México se mantendrá en esa tesitura a lo largo de todo el periodo.

También puede verse que una de las entidades que en 2017 reportó una de las tasas más altas de percepción de corrupción de las "instituciones religiosas" fue Puebla. La semana pasada, en estos espacios, se dio cuenta de un caso en el que, además del abuso sexual perpetrado por un clérigo contra un menor de edad en Aquixtla, Puebla, también se ha denunciado que otros clérigos amenazan de muerte a los familiares del menor víctima de abuso.
En 2021, como se puede ver en el mapa que aparece inmediatamente después, la situación se mantiene en condiciones similares en algunas de las entidades con mayor perceción de corrupción.

La Ciudad de México sigue siendo una de las que reporta mayores tasas, pero la rebasa Jalisco que alcanza un valor de 55 puntos en este indicador.
Como ya se señaló previamente, es difícil establecer con precisión qué detonó esta reacción de la sociedad a las actitudes desplegadas por las "instituciones religiosas" en Jalisco, pero habría que considerar el peso y el papel de los líderes de la así llamada Luz del Mundo y de la Iglesia Católica de Guadalajara que, como en el caso de Juan Sandoval Íñiguez, se dedicaron a esparcir información falsa acerca de la pandemia de coronavirus.

Nuevo León aparece como la entidad con el tercer valor más pequeña en esta medida de percepción de la corrupción de las "instituciones religiosas".
Por último, en lo que hace a este indicador de percepción de la corrupción se presenta el mapa y la gráfica de barras para la ENCIG 2023.

Del mapa correspondiente a la percepción de corrupción en ENCIG 2023 es notable que Puebla aparezca como la entidad con el valor más abultado en este indicador. Una vez más conviene considerar las acusaciones formuladas contra el clero de la diócesis de Tulancingo, algunas de cuyas parroquias están en Puebla, así como de la arquidiócesis de la capital poblana.
La gráfica de barras de este indicador permite comprender mejor qué ocurrió el año pasado en torno a la percepción de corrupción de las "instituciones religiosas" en México.

Además de Puebla, es notable que la Ciudad de México se mantenga con el segundo dato más abultado en esta medida, así como las posiciones que ocupan entidades del llamado Bajío mexicano, como Querétado, Jalisco y Guanajuato, donde suele asumirse que la Iglesia Católica tiene una suerte de bastión que, si existe, no impide que haya quienes expresan insatisfacción con la manera de actuar de esa institución religiosa, que podría explicar el comportamiento de este indicador.
Prestigio
Por último, se presentan los tres mapas y tres gráficas de barras que resumen los datos correspondientes a esta medida de prestigio que se obtiene de restar al valor de la confianza el valor de la percepción de corrupción.

Lo primero que se debe destacar es que a diferencia del valor de confianza, que se ubicaba en 2017 por arriba del 61 por ciento, al realizar este cálculo simple, el predominio de las "instituciones religiosas" deja de ser tan abrumador. En un sentido uno podría decir que se humaniza, pues un saldo positivo de imagend e 21.1 por ciento está lejos de presentar a esa institución como algo especial o único en el país.

La gráfica de baras deja ver que la Ciudad de México estaba en rojo entonces y que el Estado de México, Puebla, Quintana Roo, Querétaro, San Luis Potosí, Guanajuato y Jalisco todos tienen valores más bien modestos en esta medida propuesta.
La situación se mantiene con pocos cambios en las gráficas correspondientes a 2021 y 2023.

En 2021, los estados con los saldos de prestigio más amplios a favor de las "instituciones religiosas" son Coahuila y Chiapas. Como se puede ver en la gráfica de barras, y en el mapa, sólo dos entidades, Coahuila y Chiapas tienen valores por encima de 40 en este indicador.

La Ciudad de México sigue, literalmente, en números rojos y Jalisco, Baja California y el Estado de México reportan valores extremadamente modestos en esta medida propuesta en este texto.
Por último, el mapa para 2023 vuelve a tener a la Ciudad de México en números rojos.

La Ciudad de México sigue en números rojos y Puebla, Querétaro, México y Jalisco, aparecen con valores muy modestos, inferiores al diez por ciento en esta métrica propuesta para tratar de comprender mejor qué cambios ocurren en la intersección entre la religión y la vida pública en México.

Mayorías
En resumen, la gran mayoría, 29 de las 32 entidades reportan pérdidas en esta medida del prestigio de las "instituciones religiosas".
Sólo en la Ciudad y el Estado de México, así como en Quintana Roo ha habido alguna recuperación del prestigio de las "instituciones religiosas" en los seis años que van desde 2017 hasta 2023, es decir, desde el último año del gobierno de Enrique Peña Nieto, hasta el último del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
En una entidad más, Tlaxcala, no hay pérdidas, aunque tampoco hay ganancias. Las otras 29 entidades, como se verá más adelante reportan alguna medida de pérdida en los seis años que median entre ENCIG 2017 y ENCIG 2023.
En el caso de la Ciudad de México, es notable que toda la variación ocurre con valores negativos. Esto es así porque el indicador de prestigio arranca en un valor de -9.9 en 2017, que se instala en 2023 en uno de -2.3. Es muy difícil estimar qué ocurría en la capital de la país antes de la ENCIG 2017, pero no sería difícil imputar el comportamiento de este indicador al lamentable legado de Norbero Rivera Carrera, como arzobispo primerado de la Ciudad de México, cargo que ocupó hasta 2018 cuando fue sustituido por Carlos Aguiar Retes.
No es posible olvidar, por ejemplo, la defensa que Rivera Carrea hizo, siempre que le fue posible, de Marcial Maciel, el fundador de la así llamada Legión de Cristo.
Ese legado empeora cuando uno considera, por ejemplo, la manera en que el ahora arzobispo emérito de la capital de la República libró, desde sus épocas como obispo de Tehuacán, una guerra estéril contra la teología de la liberación, que le llevó a suprimir el seminario que existía en esa diócesis y, años después, cuando ya era arzobispo primado, a suprimir en la capital del país el Colegio Máximo de la Compañía de Jesús en la Ciudad de México, donde estudiaban seminaristas y novicias de las distintas órdenes religiosas mexicanas.
En ese sentido, aunque hay una mejora en el indicador, de todos modos, el prestigio de las instituciones religiosas en la capital de la República está lejos de ser positivo.
En el Estado de México los valores no son negativos, pero son de los más bajos en todo el país. Ese estado reportó un valor de 5.6 en 2017 en la medida de prestigio propuesta aquí y logró elevarla a 11.9 en 2023. Hay una ganancia, pero de sólo 6.3.
En general, entre 2017 y 2023, las instituciones religiosas perdieron 3.5 puntos porcentuales de su saldo de prestigio al pasar de un promedio nacional de 21.1 en 2017 a uno de 17.6 en 2023.
La tabla que se presenta a continuación resume las pérdidas y ganancias reportadas a escala nacional y en las 32 entidades de la república entre 2018 y 2023. Un poco más adelante se presentan los datos desagregados por regiones.

Pérdidas
La peor pérdida en estos seis años la reporta Veracruz, con más de 20 puntos menos en este indicador, como se puede ver en la imagen que aparece a continuación, que corresponde a la región Oriente que incluye a Puebla, Tlaxcala e Hidalgo.

No hay región del país que pueda considerarse inmune a lo que, a todas luces es una tendencia triple. En un sentido a la erosión de la confianza en las “instituciones religiosas”, en otro más a una creciente percepción de corrupción de esas instituciones y, finalmente, a pérdidas en el prestigio de esas instituciones que se captura aquí al restar al valor de confianza el valor de percepción de corrupción.
Es el caso de los estados incluidos en las regiones noroeste, que aparece inmediatamente después de este párrafo y en la que la única recuperación observada en el periodo ocurre en Baja California Sur que, de todos modos, no es suficiente para que el saldo de prestigio de las "instituciones religiosas" se recupere del todo.

Algo similar puede decirse de la región noreste, que aparece inmediatamente después de este párrafo. En esta región es notable que San Luis Potosí sea uno de los epicentros de la crisis de abuso sexual en México, que sea la entidad que reporta los menores valores en la gráfica que aparece a continuación no parece posible que se pueda explicar sin alguna referencia a las notas de esa crisis en la capital y arquidiócesis de San Luis Potosí.

Como ya se apuntó, la Ciudad de México reporta en los tres momentos de medición de esta encuesta de INEGI valores negativos. Es posible asumir que hay alguna mejora, pero la situación está muy lejos de ser positiva para las "instituciones religiosas" en la capital del país.

Incluso en el caso de Morelos, que comprende la diócesis de Cuernavaca, donde despacha el secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Ramón Castro, la situación está lejos de ser óptima pues las "instituciones religiosas" acumulan ahí poco más de cinco puntos de pérdida en el indicador propuesto de prestigio, como se puede ver en la imagen previa.
Aunque no es posible asumir que haya una causa única que motive estas pérdidas, resulta ingenuo suponer que—por ejemplo—la crisis de abusos sexuales o, de manera más general, otros temas que evidencian algunas de las contradicciones más notables en el desempeño de la institución religiosa mayoritaria en México no tengan que ver con estos resultados.
Las entidades del sureste de México, que aparecen en la gráfica inmediatamente después de este párrafo, tampoco escapan a esa dinámica. Aunque es notable la recuperación observada en el caso de Quintana Roo habrá que esperar a ver qué resultados reporta la siguiente entrega de esta encuesta o alguna otra similar que formule una pregunta parecida que permita comprender si la variación observada aquí es fruto de una anomalía o si efectivamente es posible pensar en una recuperación sostenida de la confianza en las "instituciones religiosas" de Quintana Roo.

Debe apuntarse, una vez más, que no parece ser casual que el estado con más problemas en la región Sur sea Oaxaca, uno de los más afectados por la crisis de abusos sexuales como resultado tanto del abuso perpetrado por sacerdotes de la arquidiócesis de Oaxaca, como por las estrategias seguidas por José Luis Chávez Botello, el ahora arzobispo emérito de esa demarcación, para encubrir el abuso o minimizar los efectos de las acusaciones contra los clérigos de su diócesis.
En el caso de Veracruz, y todas las otras ocho entidades que ocupan los primeros lugares de la tabla han padecido casos de gran impacto mediático que han evidenciado qué tantas ventajas tienen las “instituciones religiosas” cuando se trata de enfrentar las acusaciones que hacen víctimas de abuso sexual, espiritual o de otro tipo.
En el caso de Chihuahua, Oaxaca y Jalisco, por hablar sólo de tres de los casos más conspicuos, a las acusaciones contra clérigos católicos se suman acusaciones contra ministros de otras denominaciones. En el caso de Chihuahua, por ejemplo, fue notable que en fechas recientes se acusó de abuso a un sacerdote de la comunión anglicana que opera mayormente en Delicias.
En Jalisco hay cualquier cantidad de dudas acerca del verdadero alcance de la crisis de abusos en el seno de la así llamada Iglesia de la Luz del Mundo, desde que se arrestó a Naasón Joaquín, el líder de esa organización en California, la década pasada. Quizás eso o la campaña del cardenal Juan Sandoval Íñiguez contra las vacunas para el coronavirus o una combinación de esos y otros factores explica los resultados observados en la región Bajío, que aparecen resumidos en la imagen que se presenta inmediatamente después de este párrafo.

En ese sentido, es claro que no se puede asumir que toda la variación observada en los indicadores, incluso si sólo se atuviera uno a los dos que ofrece la ENCIG sin construir el tercer indicador propuesto aquí, pueda imputarse a los abusos sexuales en el seno de la Iglesia Católica, pero sería ingenuo asumir que no es un factor clave de lo que reportan los datos que se presentan aquí.
Es claro que la información que ofrece INEGI por medio de ENCIG no es suficiente para agotar este tema y que se necesita información más precisa para comprender mejor qué ocurre. A pesar de ello, los datos que se presentan aquí ofrecen una mirada muy útil para comprender la manera en que se entrevera la religión en la vida pública de un país que es cada vez más plural, más complejo, pero no por eso menos religioso, aunque potencialmente menos institucionalizado.
Tendencias
Debe destacarse, por último, en lo que hace a las instituciones religiosas, que la pérdida afecta a todo México. No hay región del país que sea inmune a la tendencia a la pérdida del prestigio social de las “instituciones religiosas”.
Sin embargo, debe hacerse notar que entidades del país altamente urbanizadas, con medianos y altos ingresos, así como con educación por encima de la media nacional, como en los casos de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, son algunas de las que reportan mayores índices de prestigio social de las instituciones religiosas.
En el mapa que aparece a continuación se resume el comportamiento de este índice de prestigio que resulta de restar al valor de la confianza el valor de la percepción de la corrupción en la ENCIG ediciones 2017, 2021 y 2023 de INEGI.

En ese sentido, lo que ocurre en México no es sólo la reedición de los viejos paradigmas de la teoría de la modernización y la hipótesis de la secularización, que asumían que a mayor modernización medida en términos de urbanización, ingreso y escolaridad, lo religioso perdía relevancia.
Es posible que eso desempeñe un papel de alguna importancia en la Ciudad de México, pero no es posible asumir que Nuevo León, no enfrente procesos similares, en especial en su principal zona urbana, la de Monterrey. A pesar de ello, ahí el comportamiento es distinto al observado en la Ciudad de México o en Jalisco.
Tampoco es posible asumir, sin embargo, viejas tendencias de lo nacional mexicano como la que hacía de estados como Jalisco, Michoacán, Guanajuato o Aguascalientes, una suerte de bastión del catolicismo mexicano, sean aún inmunes a grandes cambios en estos asuntos.

Jalisco reportó una pérdida de 9.9 en el indicador de prestigio social propuesto aquí en el periodo 2017-23, lo que no es poca cosa.
Llaman la atención las pérdidas reportadas en Chihuahua, entidad a la que Los Ángeles Press dedicó una serie de textos que en enero de este año se publicaron como libro. En Chihuahua la pérdida es de más del 16 puntos, similar a la que se reporta para Sinaloa y Chiapas, entidades afectadas por casos de abuso sexual. Oaxaca, donde el abuso a manos de clérigos ha alcanzado grado de escándalo, la pérdida es de 12.5 puntos.
En Zacatecas la pérdida es incluso mayor a la reportada en Chihuahua, aunque en ningún caso es tan notable como en Veracruz, con más de 20 puntos de pérdida en este indicador de prestigio entre 2017 y 2023.
Aunque es muy difícil hacer comparaciones con épocas previas en la historia de México, es claro que hay semejanzas con lo que ocurre en otros países en los que el mal manejo de la crisis de abusos ha llevado a grandes cambios tanto en la práctica religiosa como tal, como en la afilición a una iglesia o forma de practicar una religión, como a la comprensión del papel de las instituciones religiosas.
Ideas finales
En Chile, por ejemplo, el año pasado se publicó un estudio sobre la manera en que el catolicismo es ya una religión minoritaria entre los jóvenes de ese país del que se dio cuenta en estos espacios, que aparece ligado antes de este párrafo.
En otros países de América y Europa se han documentado los vínculos entre religión y confianza en otros. La ENCIG de INEGI no permite elaborar con mayor detalle, pues carece de alguna medida de práctica religiosa que permitiera establecer si en la medida que aumenta o disminuye la confianza o la percepción de corrupción, aumenta o disminuye la asistencia a servicios religiosos o si hay algún cambio en la manera en que las personas se perciben como integrantes de una u otra institución religiosa.
Incluso si eso no ocurriera, el aumento en la percepción de corrupción, la disminución en la confianza en las instituciones religiosas en México en los últimos seis años son hechos difíciles de refutar en un contexto marcado por la crisis de abusos en México y a escala global.
También es un hecho que otros instrumentos de INEGI, como los censos, demuestran que hay un cambio marcado en materia de afiliación religiosa en México. Ese cambio ya no lleva a que crezca el número de quienes se dicen afiliadas a religiones distintas al catolicismo. Llleva a que crezca el número de personas que se declaran como "sin religión", que es un fenómeno que ocurre en otros países de América Latina también.
Vale la pena insistir, por último, en que la pérdida de confianza y el aumento de la percepción de corrupción documentados aquí ocurren en entidades como la Ciudad de México y Jalisco, que tienen a dos de las tres más importantes zonas metropolitanas del país, pero no ocurre al mismo ritmo en Nuevo León, que contiene a la tercera.
En ese sentido es claro que no es sólo la urbanización y la modernización. Hay otros factores en juego.
La medida propuesta demuestra que cae el prestigio de las instituciones religiosas en México en los últimos seis años. Sin embargo, incluso si se rechaza esa medida de prestigio, derivada de las medidas desarrolladas por INEGI de confianza y percepción de corrupción, las medidas que presenta INEGI en este instrumento hablan de una caída en la confianza en las instituciones religiosas y de un aumento concurrente en la percepción de corrupción de esas instituciones.
En la siguiente entrega se considerará el caso del Ejército y la Marina y en la última se abordará el de los jueces y magistrados.