Héroe, sacerdote y depredador sexual: la historia de Abbé Pierre
Abbé Pierre en distintos momentos de su vida pública.

Rodolfo Soriano-Núñez

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A pesar de su heroísmo durante la guerra y de sus esfuerzos contra la pobreza, siete mujeres han acusado a Abbé Pierre de agresión sexual.

Una de las víctimas de Abbé Pierre era menor de edad en el momento del ataque. Aunque las organizaciones que fundó buscaron una investigación independiente en curso, quedan dudas sobre el alcance del abuso sexual.

Por Rodolfo Soriano-Núñez

La de Abbé Pierre sería la historia perfecta en Francia o en cualquier otro país. Un sacerdote católico que salvó la vida de Jacques de Gaulle cuando la Gestapo vino tras él. Jacques era el hermano menor del general Charles de Gaulle, líder de Francia Libre, la Resistencia Francesa y futuro jefe de Estado.

Luego este sacerdote se unió como capellán a las Fuerzas Francesas Libres, el nombre que asumió el Ejército francés durante la guerra, viajó con las tropas desde el norte de África hasta el Reino Unido y, de allí, de regreso a Francia para unirse a la así llamada Campaña de Francia.

Después de la guerra, ya en la década de 1950, había sido miembro de la Asamblea Nacional francesa durante dos mandatos, cargo que renunció para fundar Emaús, una organización benéfica para luchar contra la falta de vivienda, el hambre y otros males en la Francia de la posguerra, una época en la que el viejo imperio, desde lo que hoy es Vietnam hasta África, se desmoronó. Una época en la que había franceses pobres durmiendo en las calles de París y otras ciudades.

En los primeros días de febrero de 1954, cuando Francia sufrió una onda gélida, con temperaturas que alcanzaron mínimos históricos de hasta -25° Celsius (-13° Fahrenheit) y más de 85 centímetros (33 pulgadas) de nieve, Abbé Pierre hizo un llamamiento a atender las necesidades de las personas sin techo y de quienes resentían más los efectos de la onda gélida.

El llamamiento, cuidadosamente difundido como “insurrección de la bondad”, tuvo el éxito suficiente para merecerle el agradecimiento de la opinión pública francesa y europea. Su atractivo quedaría conmemorado en noticias, documentales cortos y largos, y al menos en una película biográfica titulada Hiver 54, es decir, Invierno de 1954, basada en la vida de Abbé Pierre (aquí en Internet Movie Database, IMDB y aquí en la Wikipedia en francés) y protagonizada en 1989 por la estrella del cine mundial Claudia Cardinale.

Élites francesas

No es de extrañar que la entrada de Abbé Pierre en IMDB lo tenga con 38 créditos como “Self”, es decir como él mismo, siete más como “Archival footage”, es decir, como pietaje de archivo, además de la película de Cardinale, donde el personaje de Abbé Pierre fue interpretado por el actor francés Lambert Wilson, uno de los protagonistas de la saga The Matrix a principios de este siglo.

 
El cartel promocional de la película biográfica de Abbé Pierre de 1989.

Por si fuera poco, Abbé Pierre estaba cerca de aquellos clérigos franceses que se convertían en trabajadores de fábricas para vivir cerca de su rebaño, los llamados curas-obreros. A pesar de los obstáculos que enfrentaron dentro de la Iglesia cuando decidieron dejar las comodidades de las casas curiales por las dificultades de las fábricas, desempeñaron un papel clave en preparar a la Iglesia Católica para el Concilio Vaticano II que habría de ocurrir en los sesenta.

Durante toda la segunda mitad del siglo XX, Abbé Pierre (nacido como Henri Marie Joseph Grouès, el 5 de agosto de 1912) siguió siendo miembro de las élites y el establishment francés; una fuerza con la que los obispos franceses tuvieron que lidiar, a pesar de las diferencias que tenían en cuanto a cuáles eran las prioridades clave de la Iglesia Católica en la vida pública.

También siguió siendo un líder de opinión que se inclinaría por temas controvertidos que afectaban a la política francesa y europea hasta su muerte en enero de 2007. De ahí su temprana crítica del trato que los inmigrantes y sus defensores merecían por parte de las autoridades europeas, y el papel que hasta hoy, Sus organizaciones benéficas y la fundación que lleva su nombre contribuyen a los esfuerzos para prevenir la criminalización de la migración y la criminalización de la ayuda brindada a los inmigrantes.

Su condición de miembro de la Resistencia Francesa, sus hazañas y los numerosos logros de su llamamiento a una “insurrección de la bondad” elevaron el estatus de sus funerales de un asunto privado a uno muy público, tan público que el entonces presidente francés Jacques Chirac asistió a lo que se presentó, a pesar del Estado laico francés, la laicidad y la estricta separación entre Iglesia y Estado, como un funeral de Estado.

Como muestra el vídeo enlazado inmediatamente después, un puñado de los entonces obispos franceses, encabezados por el arzobispo y cardenal parisino André Armand Vingt-Trois, presidieron la misa y otros ritos en Notre Dame de París bajo la mirada de Chirac, miembros de su gabinete. y personalidades de todo el espectro político de Francia.

Aunque, en señal de humildad, su ataúd estuvo en el suelo de la catedral, Abbé Pierre siguió siendo, hasta 2023, una figura clave de la cultura, la religión y la política francesas.

¿Insurrección de la bondad?

Siete años después de su muerte, su fama era tal que los medios franceses y europeos celebraban el 60º aniversario de su llamamiento a la “insurrección de la bondad”, como una fecha cívica y en cierto modo religiosa para recordar, como muestra la imagen que sigue a este párrafo.

 
La captura de pantalla está disponible aquí en el sitio web de L'Humanité.

La imagen, una captura de pantalla de una breve historia publicada en 2014 por el semanario y sitio web francés L'Humanité, es sólo un ejemplo de los efectos duraderos del carisma de Pierre que le permitió construir la organización benéfica francesa Emaús y Emaús Internacional, una red global de organizaciones benéficas hermanas, con algún tipo de presencia en 40 países, además de la Fundación Abbé Pierre.

A pesar de ello, en 2023, como consecuencia de los escándalos que llevaron a la publicación del Informe o Reporte Sauvé, el estudio encargado en 2018 por la conferencia francesa de obispos católicos, al menos una víctima denunció la agresión de Abbé Pierre hacia ella.

En un principio, la Fundación, Emaús Francia y Emaús Internacional llevaron a cabo una investigación interna por su cuenta. Sin embargo, para febrero de este año solicitaron la ayuda del Grupo Egae.

Egae es una entidad privada francesa, una agencia especializada en “asesorar, educar y comunicar en materia de igualdad, lucha contra la discriminación y prevención de la violencia sexual” para abrir un “mecanismo de escucha” de lo que ya entonces se sabía, no era sólo una sino varias víctimas de Abbé Pierre.

El mecanismo permanecerá abierto hasta finales de este año, por lo que el documento publicado el 17 de julio de 2024, acertadamente titulado Informe de investigación (disponible sólo en francés aquí) es un relato preliminar de lo que se sabe hasta ahora.

Laurent Desmard, un laico, exsecretario de Abbé Pierre y figura clave de la fundación que lleva el nombre de su antiguo jefe, fue el primero en confirmar públicamente las agresiones sexuales de Abbé Pierre hacia las mujeres bajo su cuidado y/o que trabajaban para las organizaciones benéficas bajo su mando.

Desmard lo hizo durante una entrevista en TV5 Monde, un servicio de televisión pública francesa, que transmite fuera de Francia tanto a través de servicios de televisión de paga como de YouTube y que fue emitida el 31 de enero de este año.

Aunque la entrevista se presentó inicialmente como un homenaje por el 70º aniversario del llamamiento de Abbé Pierre a la “insurrección de la bondad”, como muestra el mensaje en lo que era Twitter antes de este párrafo, al final, el reconocimiento por parte de Desmard de los abusos perpetrados por su exjefe se convirtió en el encabezado del vídeo en YouTube, como se puede ver después de este párrafo en el vídeo disponible sólo en francés.

Conmoción nacional

No debería sorprender que, la semana pasada, cuando se publicó el informe preliminar, los medios franceses, tanto católicos como La Croix o La Vie o civiles como Libération, Le Figaro, Le Monde o Le Point, destacaran la historia del héroe-sacerdote que, a pesar de sus logros, se une a las decenas de clérigos depredadores sexuales que asfixian a la Iglesia Católica.

 
La portada del periódico francés Libération del 18 de julio de 2024 califica a Abbé Pierre de "deshonrado".

Más aún porque, a diferencia de Marcial Maciel y otros sacerdotes depredadores que fueron los protagonistas de las etapas iniciales de la crisis de abuso sexual del clero, Abbé Pierre no era un lambiscón o zalamero, un clérigo obsesionado con su propia carrera eclesiástica. Renunció a la carrera política que podría haber tenido cerca del general De Gaulle.

También porque, como confirmación de lo perdida que está la jerarquía católica romana a la hora de abordar las causas profundas de la crisis de abuso sexual del clero, sus víctimas son todas mujeres, seis de las siete que conocemos hasta ahora, eran adultas.

Así, como en otros casos de la “nueva” tendencia de la crisis de abuso sexual del clero, las seis de las siete víctimas de Abbé Pierre no son niños menores de edad, sino mujeres adultas. Dejando de lado al único menor de ese grupo, las víctimas de Abbé Pierre no lo eran porque fueran vulnerables debido a una discapacidad física o mental.

Se volvieron vulnerables porque lidiaban con un personaje de leyenda. Un héroe de la Resistencia Francesa; un sacerdote que muchos veían como una especie de “santo viviente”, como se puede ver en muchos comentarios en videos donde aparece Abbé Pierre en YouTube.

En el vídeo de sus funerales ya enlazado arriba, como uno de los muchos ejemplos posibles, cuando uno revisa los comentarios publicados en ellos, es posible encontrar mensajes, hace más de cinco años, que describen a Abbé Pierre como un santo (comentario 1), que piden su canonización (comentario 2), o que le identifican como la “última gran figura del humanismo” (comentario 3), como muestra la imagen a continuación. Los comentarios en la imagen están en francés.

 
Una captura de pantalla de la sección de comentarios del vídeo sobre los funerales de Abbé Pierre en 2007.

Además, era una figura política muy influyente, con acceso directo a figuras de los medios que le expresaban su admiración y agradecimiento al entrevistarlo. Ahí es donde radican las dificultades para informar sobre violencia y abuso sexual para las víctimas de violencia sexual.

Complejo de credibilidad, de nuevo

Es lo que Deborah Tuerkheimer ha llamado en su libro Credible. Why we doubt accusers and protect abusers (Creíble. ¿Por qué dudamos de los acusadores y protegemos a los abusadores?) el “complejo de credibilidad”. Dicha idea resume el tipo de desafíos que enfrentan las víctimas de abuso sexual, clérigos o no, cuando llevan sus casos a la atención de la policía, el fiscal de distrito, los jueces y los jurados en los sistemas donde los juicios por jurados existen.

El único aspecto positivo del caso de Abbé Pierre es que los responsables de las tres instituciones creadas por él, Emaús Francia, Emaús International y la Fundación que lleva su nombre, decidieron recurrir a Egae y crear el “mecanismo de escucha”.

Lo que sería de esperarse es establecer un mecanismo creíble para compensar los daños infligidos a las víctimas.

Sin embargo, no se sabe si se presentarán más víctimas. Tampoco se sabe de los posibles cambios que se producirían en las leyes francesas o en la práctica judicial en aquel país como consecuencia de este caso.

Tampoco se sabe qué cambios podría imponer este caso en la Iglesia Católica. ¿Reconocerán los obispos la realidad de los efectos duraderos del abuso sexual del clero y la obligación moral de las instituciones de abordar las consecuencias?

Mientras tanto, en Colombia

Cabe mencionar que casi al mismo tiempo que en Francia surgían los detalles de la investigación de Abbé Pierre, del otro lado del mundo, en Colombia, el obispo de la diócesis de Tierradentro, Óscar Augusto Múnera Ochoa, renunció a su cargo.

La noticia sobre su renuncia es relevante porque la hizo el sábado 20 de julio, a menos de dos meses de cumplir 62 años. Lo que es peor, allá por mayo de 2024, Miguel Ángel Estupiñán y Juan Pablo Barrientos actualizaron acusaciones anteriores que publicaron en medios de habla hispana tanto de Colombia como de España sobre Múnera Ochoa.

Las acusaciones fueron tan consistentes que Roma forzó la renuncia del ahora obispo emérito pero, como es práctica habitual en la Iglesia Católica, sin explicación de por qué Múnera Ochoa renunciaba a su cargo más de diez años antes de cumplir los 75 años, el límite que establece su iglesia para presentar su renuncia.

 
Obispo emérito Múnera Ochoa, de las redes sociales de M.A. Estupiñán.

Además, no hay indicios de alguna restricción impuesta al ministerio de Múnera Ochoa como obispo emérito y, más significativamente, no hay indicios de si él como individuo, las diócesis donde se ha desempeñado como sacerdote y obispo (Santa Rosa de Osos y Tierradentro) o la conferencia de obispos católicos de Colombia reconocerá la magnitud del daño causado por el ahora obispo emérito y si le brindarán alguna ayuda o compensación a quienes fueron afectados por su conducta.

Cabe mencionar que, además de las acusaciones de abuso sexual contra Múnera Ochoa, también hay una acusación sobre amenazas de muerte provenientes del ahora obispo emérito de Tierradentro, como detalla Miguel Ángel Estupiñán en este texto.

En este sentido, la forma en que Emaús Francia, Emaús Internacional y la Fundación Abbé Pierre abordaron los abusos de su fundador constituyen una mejora para la Iglesia Católica, pero está claro que su actitud no es la que se ve en otros países y casos.

 

 

En artículos anteriores publicados en esta serie que tratan sobre el abuso sexual del clero en la Iglesia Católica, Los Ángeles Press ha comparado la respuesta al abuso sexual del clero en el estado de California en Estados Unidos, y en Baja California y Baja California Sur en México. como lo demuestran los textos vinculados arriba y a continuación.

 

 

Los Ángeles Press también comparó la respuesta entre la diócesis de El Paso, Texas, y su diócesis hermana de Ciudad Juárez, Chihuahua, como muestra el texto vinculado después.

 

 

Al comparar la actitud ante los abusos perpetrados por Abbé Pierre en Francia y la actitud que se observa en los países latinoamericanos, lo que más llama la atención es el desdén con el que los obispos y otros líderes católicos en América Latina se comportan ante los abusos sexuales.

El fantasma de Marcial Maciel

Esto no es algo nuevo. No es que no fueran conscientes de lo que sucede. Ayer, The Associated Press publicó un reportaje sobre cuán consciente era la curia romana de los abusos de Maciel durante el largo pontificado de Pío XII (1939-58), la época en que él fundaba la “orden” religiosa de la Legión de Cristo.

El pontificado de Pío XII fue el momento preciso en que Maciel fundó, bajo supuestos falsos, engaños, mentira y teorías de conspiración una “orden” con poca o ninguna supervisión por parte de sus superiores en México, los obispos.

El texto publicado por The Associated Press demuestra, una vez más, lo fácil que ha sido para los clérigos depredadores, de casi cualquier país, establecer instituciones diseñadas para facilitar el abuso sistemático tanto de hombres como de mujeres.

En un párrafo, esa historia detalla cómo, según un memorando del 1 de octubre de 1956:

Maciel tenía un gran protector en el Vaticano: el cardenal Giuseppe Pizzardo.

Pizzardo es el arquetipo del integrante de la curia romana y llegó a ser el segundo al mando en la poderosa Congregación para la Doctrina de la Fe, la responsable de lidiar con los casos de abuso.

Ingresó en la curia romana cuando tenía 43 años y nunca la abandonó. Los únicos cambios para él fueron ascensos. Cuando Pablo VI lo nombró obispo de Albano, Italia, en 1966, tenía ya 89 años y sólo estuvo allí menos de dos años. Regresó a Roma para convertirse en prefecto de la Congregación de Seminarios y Universidades.

El caso del obispo Múnera Ochoa pone de relieve otro patrón que está surgiendo en lo que respecta a la crisis de abuso sexual del clero. Solía ​​ser que el papa Francisco exigía la renuncia de obispos nombrados por sus predecesores. Ahora, después de poco más de once años como papa, Francisco está obligando a dejar sus cargos a los obispos que nombró él mismo.

Ese fue el caso de la arquidiócesis argentina de La Plata, sede que alguna vez ocupó Víctor Manuel Tucho Fernández, hoy prefecto del dicasterio para la Doctrina de la Fe, que Los Ángeles Press cubrió con cierto detalle unas semanas atrás en el texto vinculado después.

 

 

Lamentablemente, a pesar de su actitud mucho más receptiva, menos dogmática, el papa Francisco no ha podido hacer justicia a las víctimas de los obispos que ya nombró, como en el caso de Múnera Ochoa, a quien Francisco nombró obispo ya en julio de 2015, dos años después de su elección como pontífice.

En ese sentido, además de que hay pocos o ningún indicio sobre algún castigo real para Múnera Ochoa, algo más allá de su renuncia, no hay indicios de si él o los obispos en Colombia compensarán a sus víctimas.

Su caso, así como las nuevas revelaciones de Maciel demuestran que aunque la Iglesia Católica es consciente de los numerosos abusos perpetrados por depredadores en serie como ya lo era Maciel en los cincuenta del siglo pasado, existen otros criterios, hasta ahora desconocidos, considerados por los obispos en cada país y sus superiores en Roma a la hora de decidir qué “órdenes” o congregaciones reciben las autorizaciones necesarias para operar, como en el caso de Maciel, o qué sacerdotes son promovidos a obispo, como en el caso de Múnera Ochoa.

Además, el caso de Abbé Pierre debería ser una advertencia sobre la forma en que la Iglesia Católica aborda la crisis de abuso sexual del clero. Aunque estuvo exento de las actitudes de conocidos depredadores marcados por su arribismo y soberbia clericalista como Maciel o Fernando Karadima en México y Chile, al repasar los testimonios que tenemos ahora de las víctimas de Abbé Pierre queda claro que los tres comparten una actitud desdeñosa hacia sus víctimas.

En ese sentido, es imposible asumir que la fórmula del papa Francisco para abordar la crisis de abuso sexual del clero, centrada en la crítica de los efectos generalizados del clericalismo, sea suficiente.