Sheinbaum exoneró a Morena de la gentrificación sin reconocer el papel de líderes de ese partido en la situación en la Ciudad de México.
Respecto de Enrique Peña, Sheinbaum negó que haya pacto de impunidad, a pesar de lo cual reprochó a Fox el que no haya cumplido con la carretera México-Querétaro sin decir cosa alguna del Tren Toluca-México que Peña dejó a medias.
Los Ángeles Press
Aunque formalmente la actividad de este miércoles 9 de julio estuvo dedicada a celebrar los supuestos logros del programa de construcción de ferrocarriles de las administraciones de Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum, en los hechos, buena parte del tiempo y la atención se centró en el tema de las dificultades que miles de habitantes de la Ciudad de México y otras ciudades del país enfrentan para pagar rentas o prediales.
Hay ciudades donde se podría argumentar que efectivamente otros partidos han sido responsables de los males que les aquejan, sin embargo, cuando se trata de la Ciudad de México es muy difícil conceder lo que Sheinbaum planteó que es culpar a alguien más de las decisiones que los gobiernos del movimiento con el que ella se identifica han tomado desde que Cuauhtémoc Cárdenas derrotó a Carlos Castillo Peraza y Alfredo del Mazo en la elección de jefe de gobierno de 1997.
Desde ese entonces y hasta el día de hoy todos los gobiernos de la Ciudad de México tienen algún grado de relación con la así llamada Cuarta Transformación. Incluso en el caso de los proscritos del movimiento, Rosario Robles y Miguel Ángel Mancera, todos los equipos con los que ellos trabajaron se han reciclado y/o asimilado en las filas de Morena.

Lo que intentó este miércoles en Palacio Nacional Sheinbaum fue, por ello, difícil de comprender, pues han sido los gobiernos de su partido y/o su movimiento, incluido de manera muy notable el de su secretario de Economía, Marcelo Ebrard, los que han llevado la situación a donde está ahora la Ciudad de México.
Sólo los incondicionales de la Cuarta Transformación, incluidas las personas que parecen tener garantizado el derecho a hacer algo parecido a una pregunta en las actividades en Palacio Nacional, pueden creer que todo lo que ocurre en la Ciudad de México se reduce a los males que objetivamente existen en la alcaldía Benito Juárez.
Benito Juárez se ha convertido en un sinónimo de un intento desesperado por confundir el todo con la parte, ya que es la única demarcación de la capital del país en la que todos los gobiernos desde 1997 han emanado del Partido Acción Nacional.
Sin embargo, sería absurdo pensar o insinuar que la alcaldía Benito Juárez tiene la capacidad de promulgar sus propias leyes o, mucho menos, sus propios bandos. Toda la legislación que regula a Benito Juárez es la que las mayorías de la llamada izquierda de la capital impusieron en lo que fue la Asamblea de Representantes del Distrito Federal, ahora reencarnada como el Congreso de la Ciudad de México.
En ese contexto, Sheinbaum encontró en Mancera al chivo expiatorio ideal para culparlo de lo que sucede actualmente en la capital, y para seguir condenando el racismo implícito en algunas de las quejas de los habitantes desplazados de las antiguas colonias céntricas por la llegada, en algunos casos, de personas extranjeras.
Sheinbaum insinuó la posibilidad de revertir los problemas mediante la construcción de vivienda popular, aunque no quedó claro cuáles serían los mecanismos que utilizaría el gobierno de la Ciudad de México para llevarlo a cabo.
¿Sin contagio?
En otros temas, Sheinbaum estimó que no hay riesgo de contagio para México por los problemas que continúan afectando a los mercados globales por la incertidumbre generada por los aranceles del gobierno de Donald Trump.
Lejos de reconocer alguna responsabilidad en los problemas que derivaron en la intervención de las empresas bancarias y financieras propiedad de Alfonso Romo, el exsecretario de la Presidencia durante el gobierno de López Obrador, Sheinbaum insistió en la idea de que todo está bajo control y de que no hay riesgo de contagio a otros bancos mexicanos.
Respecto a López Obrador, negó que exista entre él y su antecesor, Enrique Peña Nieto, algo parecido a un "pacto de impunidad" que la involucre indirectamente, aunque no profundizó en las razones que lo han llevado a defenderlo, con notoria falta de entusiasmo, como se señaló en el texto enlazado al final de este párrafo, publicado el lunes de esta semana, respecto a las acusaciones que se le hacen a Peña Nieto en Israel.
Sheinbaum se había mofado en los primeros minutos de su actividad de este miércoles de Vicente Fox Quezada, a quien le reprochó no haber concluido la autopista México-Querétaro.
Paradójicamente, no hubo alguna mofa o puya similar a Enrique Peña quien prometió como candidato un tren México-Querétaro, que apenas al tomar posesión abandonó, para no hablar del desastre que ha sido la construcción de los 80 kilómetros de vía para conectar las afueras de Toluca, la capital del Estado de México, con la periferia de la Ciudad de México, el así llamado Tren Insurgente.
López Obrador tampoco fue capaz de concluir ese proyecto e incluso hubo un “accidente” mayúsculo durante la construcción. Fue hasta hace 15 días, en junio de este año, que se anunció el inicio de la etapa final de construcción de ese tren.
De igual modo, Sheinbaum se mofó de quienes critican la manera en que se realizó la elección judicial, luego de lo cual anunció que irá al atrio de la Basílica de Guadalupe más tarde este miércoles a participar en las actividades de canje de armas que realiza la Secretaría de la Defensa Nacional desde hace varios años en los atrios de templos de distintas denominaciones religiosas.
Finalmente, Sheinbaum celebró el que se reúnan los presidentes saliente Norma Piña y entrante Hugo Aguilar de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
