Romo fue el todopoderoso secretario de la Oficina de la Presidencia durante el primer tramo del gobierno de López Obrador.
Romo habría facilitado la operación de empresas chinas potencialmente vinculadas con el narcotráfico, además de firmar contratos con gobiernos como el de Alejandro Murat en Oaxaca.
Los Ángeles Press
La actividad de este viernes 27 de junio en Palacio Nacional estuvo centrada en hacer una defensa apasionada de las leyes que ampliarán la capacidad de control del gobierno federal sobre las vidas privadas y los datos biométricos de todos los habitantes de México.
También hubo una defensa indirecta de Alfonso Romo, quien fuera el primer titular de la Oficina de la Presidencia de la República durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, desde donde aplacó las críticas que ya desde el inicio de aquel gobierno se hacían al tabasqueño en ámbitos empresariales.
Él y Tatiana Clouthier fueron algunos de los representantes de grupos empresariales de México que se sumaron a la llamada Cuarta Transformación en 2018.
Por lo pronto, la posición del gobierno de México la fijó el secretario de Hacienda y Crédito Público, Édgar Amador Zamora, como se puede ver en el vídeo que aparece después de este párrafo.
En concreto, en Palacio Nacional hoy se confirmó la intervención de tres empresas propiedad de Romo, entre ellas CIBanco, señaladas por el gobierno de Estados Unidos por favorecer la operación, a su vez, de empresas chinas que la Casa Blanca señala por su relación con el tráfico de fentanilo de China, a puertos de México y desde aquí a Estados Unidos y Canadá.
La noticia ya circulaba desde ayer, cuando Sheinbaum exigió pruebas al gobierno de Estados Unidos para entonces proceder, como se dio cuenta en el texto enlazado después de este párrafo.
Algo muy importante debió haber ocurrido, aunque no es de conocimiento público, para que, sin que se enviaran pruebas del gobierno de Estados Unidos al de México, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores anunciara, pocas horas después, la intervención de las empresas de Romo, como se detalla en el texto posterior a este párrafo.
Los señalamientos habían comenzado desde el año pasado e incluso antes, aunque fue en ese mismo año cuando un comité especial del Congreso de Estados Unidos celebró una audiencia dedicada a exponer los vínculos entre los cárteles mexicanos y empresas chinas, así como a señalar cómo, en México, existían "manos amigas" dispuestas a facilitar el cambio de monedas y, de manera más general, el lavado de recursos.
Aunque en aquel entonces no se mencionó por nombre a Alfonso Romo o a sus empresas, era claro que debían ser bancos relativamente pequeños en México pero con la capacidad para operar por abajo del radar de las autoridades mexicanas las que facilitaran las operaciones de los traficantes de las materias primas necesarias para elaborar el fentanilo, una droga sintética.

En todo momento, tanto López Obrador y después su sucesora en el cargo, han negado complicidad del gobierno de México. Ayer mismo, Sheinbaum invocó el caso del general Salvador Cienfuegos, a pesar de que al hacerlo lejos de probar que efectivamente el militar sea inocente se hayan reactivado las muchas dudas que existen todavía ahora acerca de las razones que tuvo López Obrador para, como se decía en redes sociales en ese entonces, “rescatar al soldado Cienfuegos”, como parodia de Saving Private Ryan, una cinta de guerra protagonizada por Tom Hanks.
Y también las muchas dudas acerca de las razones del propio Donald Trump para cumplir el deseo de su “amigo” López Obrador al devolverle, libre de cargos, al militar mexicano que, poco después, recibiría una condecoración de manos del propio López Obrador, a pesar de haber formado parte de los gobiernos del PRIAN, que siempre son objeto de escarnio de los líderes de la llamada Cuarta Transformación.
La paradoja, desde luego, es que connotados miembros del PRIAN, como Alejandro Murat, ahora senador electo bajo la bandera de Morena, firmó contratos como gobernador priísta de Oaxaca justamente con los bancos de Romo, como se da cuenta en el texto enlazado después de este párrafo.
Gobierno espía
En lo que hace al segundo tema, el del uso de los datos biométricos, Sheinbaum usó el tiempo que tuvo en Palacio Nacional para defender la idea de que el gobierno federal tenga acceso a todos los datos que desee, algo que antes habían intentado Felipe Calderón como se puede ver en esta nota publicada durante su sexenio, así como Enrique Peña Nieto, como lo prueba este otro texto de aquellos años.
La posición de Sheinbaum se resume en el minuto aproximadamente de vídeo que aparece después de este párrafo que es la de que se debe confiar en ella y su gobierno porque es ella y su gobierno y no los que pedían medidas similares con argumentos similares: acabar con el crimen organizado.