Rodolfo Soriano-Núñez Domingo, 01 de Diciembre del 2024
Mientras Verástegui criticaba a Aguiar Retes, en Roma, el cardenal Víctor Manuel Fernández describió al “abuso espiritual” como nuevo delito vinculado al abuso religioso.
Tal vez sea hora de que el cardenal Fernández investigue las afirmaciones de Verástegui de actuar en nombre de Dios en la política mexicana y estadounidense.
Por Rodolfo Soriano-Núñez
Mañana martes 3 de diciembre, alrededor de las 6 PM, el cardenal y arzobispo primado de México, Carlos Aguiar Retes, presidirá una mesa redonda en una de instituciones de educación superior católicas de la capital de México, la Universidad Panamericana, vinculada de distintas maneras a la rama mexicana de la prelatura del Opus Dei.
Hasta ahí, no habría razón para prestar atención al asunto. Sería el tipo de actividades académicas o religiosas comunes en una universidad católica en una ciudad como la de México.
La actividad por sí misma no aparece como relevante para la Universidad Panamericana misma, como demuestra el hecho que en su sitio Web no había algún aviso de la visita del cardenal Aguiar Retes a sus instalaciones en Mixcoac, Ciudad de México.
Los invitados son dos legisladores nacionales, el senador Luis Colosio Riojas, el diputado Ricardo Monreal Ávila, así como el antiguo alcalde de Benito Juárez, Santiago Taboada. Cada uno representa a los tres principales partidos políticos en la actualidad en México. Monreal fue electo por el partido en el gobierno, Morena; Taboada lo fue por el partido de centro derecha, Acción Nacional, y Colosio es miembro del llamado Movimiento Ciudadano.
En la mesa estará también José Antonio Lozano Diez. Con el Opus Dei es casi imposible saber cuál es el grado de su membresía, pero ha sido una figura en la Universidad Panamericana, por lo que es casi imposible que no sea un numerario o supernumerario de esa organización. También estará Paola Coronado, quien es parte de la rama local del grupo que organiza la mesa redonda, la llamada Academia de Líderes Católicos.

Lo que hizo relevante la actividad es que desde que se supo que el cardenal sería el anfitrión, tanto la mesa redonda, como los organizadores y el cardenal mismo se convirtieron en blancos de todo tipo de ataques de la extrema derecha mexicana.
Lejos de dejar pasar la actividad como parte del ejercicio de su oficio como arzobispo primado, la extrema derecha vio en el acto la oportunidad para hacerse notar a costa del cardenal.
El ataque es más relevante pues ocurre semanas después de que la extrema derecha de América Latina recibiera el impulso derivado de la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales en Estados Unidos.
La victoria ocurrió con algún aporte de latinos católicos convocados a hacerlo por el actor de telenovelas Eduardo Verástegui desde sus cuentas de redes sociales, como lo hizo ya desde la elección de 2020 en Estados Unidos.
Verástegui es un personaje clave para comprender el presente y futuro de la extrema derecha en México. No porque sea un pensador prolífico. Él sólo ofrece el recalentado de las ideas de Trump para México, sino por quienes le han promovido por más de diez años.
Los Ángeles Press publicó una serie en cuatro partes sobre Verástegui y por qué es importante prestar atención a a lo que hace en México y otros países. A pesar de que actúa como un líder político, fue incapaz de reunir las firmas necesarias para ser un candidato independiente a la presidencia.
Representar un papel
Él es, ante todo, un actor que representa un papel. Aquella serie probó que Verástegui está vinculado a una de las familias más ricas de México: los Slim. Si desea comprender qué tan profunda es la relación entre Verástegui y los Slim, las entregas de aquella serie aparecen enlazadas a lo largo de esta página.
La relación clave de Verástegui es con Patricio o Patrick, hijo de Carlos Slim. A diferencia de su padre y hermanos, que son reservados en lo que hace a su práctica religiosa, Patricio está más que dispuesto a hacer públicas su comprensión del catolicismo y su papel como empresario y miembro de una de las familias más ricas del mundo.

No es que la vida pública de Carlos Slim padre esté exenta de evidencia de su condición de católico. Todo lo contrario, fue uno de los principales apoyos de Marcial Maciel.
Además de Maciel, la relación más notable de Carlos Slim con la jerarquía católica fue con Onésimo Cepeda, quien en algún momento de su vida fue un abogado corporativo en uno de los primeros negocios de Slim.
A mayor edad que la mayoría de los sacerdotes de su generación y mucho más tarde que la mayoría de los obispos, en algún momento de su vida Cepeda dejó el negocio de Slim para hacerse sacerdote. ¿Qué tan tarde? Si Cepeda tenía 33 años al ordenarse, el obispo que le ordenó sacerdote a él, Sergio Méndez Arceo, tenía 27 años. Girolamo Prigione, quien presidió la consagración de Cepeda como obispo tenía 22 años al ordenarse sacerdote.
Uno de los contemporáneos de Cepeda como obispo en México, Emilio Carlos Berlié Belaunzarán fue ordenado cuando tenía 26 y los co-consagrantes de Cepeda como obispo (Luis Reynoso Cervantes y Manuel Pérez-Gil) tuvieron su propia ordenación sacerdotal cuando tenían 23 y 22 años, respectivamente.
Slim siempre estuvo detrás de Cepeda. Luego de que Juan Pablo II nombró a Cepeda como obispo de Ecatepec, un municipio marginado a las afueras de la Ciudad de México le ayudó a construir una nueva catedral y le apoyó cuando asumió como vocero de la Conferencia del Episcopado Mexicano en los noventa.
Era una tarea miserable pues estuvo marcada por las acusaciones de abuso sexual contra Maciel y otros sacerdotes. Como suele ser en México, los dirigentes del episcopado mexicano y Cepeda negaron sistemáticamente las acusaciones, mientras lidiaban con el siempre conflictivo papel de la Iglesia en lugares como Chiapas, Oaxaca y Chihuahua.
En ese sentido, Carlos Slim padre nunca ha sido una voz que critique a la jerarquía de la Iglesia Católica. Todo lo contrario.
Su hijo Patricio, en cambio, está menos dispuesto a sólo apoyar la carrera de uno u otro clérigo. Lo hace, pero más bien imita el modelo de las élites católicas estadunidenses en entidades como el Napa Institute, de modo que Patricio apoya a personajes como Verástegui para promover el catolicismo más cercano a una secta descrito en la serie ya citada, así como en otros textos publicados por Los Ángeles Press como el dedicado al obispo Joseph Strickland, que se enlaza después de este párrafo.
¿En el nombre de Trump?
Verástegui no fue el único que criticó al cardenal Aguiar Retes por ser el anfitrión de la mesa redonda, pero, dada la dinámica del algoritmo de lo que solía ser Twitter, Verástegui se llevó la mayor parte de las interacciones.
Lo hizo como una continuación tanto de su crítica a las élites políticas mexicanas como de su apoyo absoluto a Donald Trump. Verástegui traduce con mucha frecuencia al español algunos de los mensajes de Trump, los amplifica y los colma de todo tipo de elogios.
Verástegui publicó su primer mensaje sobre la mesa redonda en la universidad del Opus Dei en la Ciudad de México después de republicar uno publicado por una cuenta que afirma ser un “Padre Israel”, disponible aquí. No encontré evidencia de que un sacerdote real del estado mexicano de Chihuahua operara esa y otras cuentas de redes sociales que usan un diseño e ícono similares.

Aunque hay algunas reseñas de un perfil de Facebook, y todas son elogiosas para el perfil, la más reciente es de 2017, así que tal vez era un sacerdote o es un sacerdote real que prefiere actuar como un francotirador al criticar al cardenal Aguiar. Incluso marqué el número de teléfono en el perfil, sin respuesta.
Incluso si hay un sacerdote real detrás de las cuentas de redes sociales, es imposible no preguntarse qué tan mal deben estar las cosas en la Iglesia Católica para que haya sacerdotes que usan perfiles anónimos para atacar la posibilidad misma de algún diálogo en una universidad católica.
Eso además de la pregunta de por qué atacar a sus superiores con argumentos débiles sobre las cualidades morales de los invitados de Aguiar Retes en la mesa redonda. ¿Se debe prohibir a los cardenales cualquier intercambio con quien no sea un católico como entienden Verástegui o el “Padre Israel” el catolicismo?
Aunque el diputado Monreal fuera francmasón o masón, es difícil entender por qué Verástegui cargó con tanto entusiasmo, más aún cuando le fue imposible separar la crítica al acto de realizar una mesa redonda, del hecho de que el cardenal Aguiar será el anfitrión de dicha mesa redonda.
Además, se trata de una actividad en un contexto académico, no de una misa ni de ningún otro tipo de ceremonia religiosa, así que ¿por qué Verástegui, el “Padre Israel” y muchos otros católicos mexicanos protestaron por la mesa redonda?
En todo caso, desde que Verástegui publicó el ataque del “Padre Israel” a la mesa redonda, el martes 26 de noviembre, no ha habido tregua en los ataques al cardenal Aguiar Retes, a la Universidad Panamericana y a los organizadores de la mesa redonda, la Academia de Líderes Católicos.
Los organizadores pensaron originalmente la mesa redonda para lanzar las actividades de esta academia en la Ciudad de México. Antes han tenido actividades similares en otras diócesis mexicanas, latinoamericanas y españolas.
El sábado 30 de noviembre, las redes sociales de la Academia difundieron un mensaje de la Arquidiócesis de Madrid, después de que celebraran una actividad similar con líderes de distintos partidos y organizaciones en España, como lo prueba el mensaje que sigue a este párrafo.
La Arquidiócesis de Madrid enfatiza su deseo de superar una “cultura de la confrontación” y “crear espacios de fraternidad sincera”.
Las actitudes de Verástegui y del “Padre Israel” en contra del diálogo son más difíciles de entender si se tienen en cuenta los frecuentes llamados a la paz y al diálogo que ha hecho la Iglesia Católica en México, como ha narrado Los Angeles Press en los últimos años en distintos textos, como el que se enlaza después de este párrafo.
La propia Academia de Líderes Católicos publicó un comunicado relativamente breve en el que toma distancia de las críticas lanzadas desde el flanco derecho más extremo de México. El texto está disponible aquí y lo publicaron desde un mensaje en la red social antes conocida como Twitter que aparece después de este párrafo.
En cualquier caso, el episodio debería ser una llamada de atención para la jerarquía de la Iglesia Católica en México. Más dado que ni Verástegui ni el “Padre Israel” ni ninguna de las otras cuentas que lamentan la invitación al diputado Monreal, al senador Colosio y al exalcalde Santiago Taboada, explicaron por qué es imposible tener una mesa redonda con el cardenal Aguiar Retes como anfitrión.
Sin lugar para el diálogo
En la medida en que es posible interpretar el enojo que han mostrado desde hace casi una semana, para Verástegui, el “Padre Israel” y sus seguidores en redes sociales, no hay espacio para ningún tipo de diálogo significativo entre católicos y no creyentes, francmasones o personas que no se identifican con el tipo de catolicismo que suscriben Verástegui y sus partidarios en México, América Latina y Estados Unidos.
Es un catolicismo profundamente afectado por “ensoñaciones” de un pasado que nunca existió en realidad, uno donde la Iglesia siempre es víctima de élites políticas perversas y voraces incapaces de cumplir sus promesas porque no se adhieren a esa idea del catolicismo como teología política.
En ese sentido, el catolicismo de Verástegui rechaza cualquier crítica hacia la Iglesia, mientras intenta presentarse como una especie de representante personal de Trump en México y como el heraldo de una cierta restauración del catolicismo “verdadero” en la vida pública en México y América Latina.
Verástegui no está solo en ese esfuerzo. Como uno de los muchos ejemplos posibles, solo hay que ver lo que el obispo de Alicante-Orihuela, España, José Ignacio Munilla Aguirre, publicó en sus cuentas de redes sociales casi al mismo tiempo que Verástegui criticaba la idea del cardenal Aguiar presidiendo una mesa redonda con un supuesto miembro de la francmasonería mexicana.
No está claro si la publicación significa que después del resultado de las elecciones presidenciales de Estados Unidos la Estatua de la Libertad necesita ser rescatada por Jesús o si el resultado mismo de las elecciones es el rescate.
Sin embargo, si uno conoce las preferencias políticas del obispo Munilla, uno de los favoritos de los medios de comunicación de extrema derecha en España, es fácil entender que para él la victoria de Trump implica que la Libertad fue rescatada por el resultado de las elecciones.
Además, al revisar las cuentas de redes sociales de algunos de los críticos acérrimos de la mesa redonda en la Universidad Panamericana de la Ciudad de México, queda claro que algunos de ellos ven el éxito de Trump como una validación de sus ideas, con actitudes que llaman a una confrontación abierta con cualquiera que no esté alineado con su comprensión del catolicismo.
El mensaje que aparece después de este párrafo proviene de la cuenta de redes sociales de Alice Galván, egresada de la Panamericana, quien ha tenido algún papel en la política mexicana, con el hasta ahora centroderechista Partido Acción Nacional.
Sin embargo, la propia Galván dirige actualmente una fundación alineada con la extrema derecha del espectro político mexicano.
Su publicación ha estado fijada en la parte superior de su cuenta en lo que solía ser Twitter desde el 6 de noviembre, con un mapa que muestra los resultados de las elecciones estadounidenses a nivel de condado:
Afirmaciones similares, e incluso más extremas, sobre cómo América Latina debe seguir el camino de Trump se pueden encontrar en cualquier país de la región.
Mientras tanto en Roma
Cabe señalar que, casi al mismo tiempo que se estaba gestando esta especie de “tormenta”, en Roma el responsable del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, el cardenal Víctor Manuel Fernández, emitió un comunicado sobre un próximo cambio en la forma en que la Iglesia Católica aborda lo que se ha llamado hasta ahora “falso misticismo”.
Para el cardenal Fernández, este “falso misticismo” debe clasificarse como un delito de “abuso espiritual”, ya que “no existe ningún delito clasificado como ‘falso misticismo’ en el Derecho Canónico, aunque los canonistas a veces usan la expresión de una manera que está estrechamente vinculada a los delitos de abuso”.
Es difícil creer que de esta declaración surja algún cambio radical real para las víctimas ya existentes de abusos sexuales por parte del clero. Sin embargo, es posible que la incidencia de los abusos pueda ser modificada por esta reforma a las normas internas de la Iglesia, ya que la declaración del cardenal Tucho Fernández también vincula esta idea de “falso misticismo” y “abuso espiritual” con afirmaciones que se hacen con frecuencia en círculos católicos sobre “supuestas apariciones, visiones y mensajes atribuidos a un origen sobrenatural”.
Es el caso del propio Eduardo Verástegui, quien con frecuencia afirma haber recibido algún tipo de mensaje sobre el rumbo y el propósito de su vida, como muestra este video de 2015 que de alguna manera justifican su intolerancia en las redes sociales durante la última semana, pues él asegura estar en algún tipo de misión divina para salvar a México.
Tal vez el cardenal Fernández deba prestar atención a esas afirmaciones antes de que sea demasiado tarde.